Volumen 15
4
1
I. M. I.
Fiat!!!
15-1
Diciembre 8, 1922
Sobre la Inmaculada Concepción.
(1) Escribo por obedecer y ofrezco todo a mi dulce Jesús, uniéndome al sacrificio de su
obediencia para obtener la gracia y la fuerza de hacerla como Él quiere. Y ahora, ¡oh mi
Jesús! dame tu santa mano y la luz de tu Inteligencia, y escribe junto conmigo.
(2) Estaba pensando en el gran portento de la Inmaculada Concepción de mi Reina y
Celestial Mamá, y en mi interior he oído decirme:
(3) "Hija mía, la Inmaculada Concepción de mi amada Mamá fue prodigiosa y del todo
maravillosa, tanto que Cielos y tierra quedaron estupefactos e hicieron fiesta. Las Tres Divinas
Personas hicieron competencia: El Padre hizo salir un mar inmenso de potencia; Yo, Hijo,
saqué un mar infinito de sabiduría; y el Espíritu Santo un mar inmenso de eterno amor, que
fundiéndose formaron un solo mar y en medio de este mar fue formada la Concepción de esta
Virgen, elegida entre las elegidas, así que la Divinidad suministró la sustancia de esta
Concepción, y no sólo era centro de vida de esta admirable y singular criatura, sino que este
mar le estaba alrededor, no sólo para tenerla defendida de todo lo que pudiera ensombrecerla,
sino para darle a cada instante nuevas bellezas, nuevas gracias, potencia, sabiduría, amor,
privilegios, etc. Así que su pequeña naturaleza fue concebida en el centro de este mar, y se
formó y creció bajo el influjo de estas olas divinas, tanto, que no apenas fue formada esta
noble y singular criatura, la Divinidad no quiso esperar como es su costumbre con las demás
criaturas, quería sus abrazos, la correspondencia de su amor, sus besos, gozarse sus
inocentes sonrisas, y por eso no apenas fue formada su Concepción le di el uso de razón, la
doté de todas las ciencias, le hice conocer nuestras alegrías y nuestros dolores con relación a
la Creación; y desde el seno materno Ella venía al Cielo, a los pies de nuestro trono para
darnos los abrazos, la correspondencia de su amor, sus tiernos besos, y arrojándose en
nuestros brazos nos sonreía con tal complacencia de gratitud y de agradecimiento, que
arrancaba nuestras sonrisas. ¡Oh!, cómo era bello ver a esta inocente y privilegiada criatura,
enriquecida con todas las cualidades divinas, venir en medio de Nosotros toda amor, toda
confianza, sin temor, porque solamente el pecado es lo que pone distancia entre Creador y
criatura, rompe el amor, hace perder la confianza e infunde temor, así que Ella venía en medio
de Nosotros como Reina, que con su amor, dado por Nosotros, nos dominaba, nos raptaba,
nos ponía en fiesta y se hacía raptora de otro amor, y Nosotros la hacíamos hacer, gozábamos
del amor que nos arrebataba y la constituimos Reina del Cielo y de la tierra. Cielo y tierra
exultaron e hicieron fiesta junto con Nosotros, por tener después de tantos siglos a su Reina;
el sol sonrió en su luz, y se creyó afortunado por tener que servir a su Reina con darle luz; el
cielo, las estrellas y todo el universo sonrieron de alegría e hicieron fiesta, porque debían
alegrar a su Reina haciéndole ver la armonía y belleza del firmamento; sonrieron las plantas,
pues debían nutrir a su Reina, y también la tierra sonrió y se sintió ennoblecida al deber dar
habitación y por tener que hacerse pisar por los pasos de su Emperatriz. Sólo el infierno lloró
y sintió perder las fuerzas por el dominio de esta Soberana Señora.
(4) ¿Pero sabes tú cuál fue el primer acto que hizo esta Celestial criatura cuando se
encontró la primera vez ante nuestro trono? Ella conoció que todo el mal del hombre había
sido la ruptura entre su voluntad y la de su Creador, y Ella se estremeció, y sin dejar pasar el
1 Este libro ha sido traducido directamente del original manuscrito de Luisa Piccarreta
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tiempo ató su voluntad a los pies de mi trono, sin ni siquiera quererla conocer, y mi Voluntad
se ató a Ella y se constituyó centro de vida, tanto que entre Ella y Nosotros se abrieron todas
las corrientes, todas las relaciones, todas las comunicaciones, y no hubo secreto que no le
confiáramos. Fue propiamente esto el acto más bello, más grande, más heroico que hizo, el
poner a nuestros pies su voluntad, y que a Nosotros, como raptados, nos hizo constituirla
Reina de todos. ¿Ves entonces qué significa atarse con mi Voluntad y no conocer la propia?
(5) El segundo acto que hizo fue ofrecerse a cualquier sacrificio por amor nuestro.
(6) El tercero fue restituirnos el honor y la gloria de toda la Creación, que el hombre nos
había quitado con hacer su voluntad; y aun desde el seno materno lloró por amor nuestro,
porque nos vio ofendidos, y lloró de dolor por el hombre culpable. ¡Oh! cómo nos enternecían
estas lágrimas inocentes y apresuraban la suspirada Redención. Esta Reina nos dominaba,
nos ataba, nos arrancaba gracias infinitas, nos inclinaba tanto hacia el género humano que no
podíamos ni sabíamos resistir a sus repetidas instancias; ¿pero de dónde le venía tal poder y
tanta ascendencia sobre la misma Divinidad? ¡Ah! tú lo has entendido, era la potencia de
nuestro Querer que obraba en Ella, que mientras la dominaba la hacía dominadora de Dios
mismo. Además ¿cómo podíamos resistir a tan inocente criatura poseída por la potencia y
santidad de Nuestro Querer? Sería resistir a Nosotros mismos, Nosotros descubríamos en
Ella nuestras cualidades divinas, como olas afluían sobre Ella los reflejos de nuestra santidad,
los reflejos de los modos divinos, de nuestro amor, de nuestra potencia, etc., y nuestro Querer,
que era su centro, atraía todos los reflejos de nuestras cualidades divinas y se hacía corona y
defensa de la Divinidad habitante en Ella. Si esta Virgen Inmaculada no hubiera tenido el
Querer Divino como centro de vida, todas las demás prerrogativas y privilegios con los cuales
tanto la enriquecimos habrían sido una nada frente a eso. Fue esto lo que le confirmó y le
conservó los tantos privilegios, y no sólo, sino que a cada instante le multiplicaba nuevos. He
aquí la causa por la qué la constituimos Reina de todos, porque cuando Nosotros obramos lo
hacemos con razón, sabiduría y justicia, porque jamás dio vida a su querer humano, sino que
nuestro Querer fue siempre íntegro en Ella. ¿Cómo podíamos decir a otra criatura, tú eres
Reina del cielo, del sol, de las estrellas, etc., si en lugar de tener nuestro Querer por dominio
fuera dominada por su querer humano? Todos los elementos, cielo, sol, tierra, se habrían
sustraído del régimen y dominio de esta criatura, todos habrían gritado en su mudo lenguaje:
‘No la queremos, nosotros somos superiores a ella porque jamás nos hemos sustraído de tu
Eterno Querer; tal como nos creaste así somos.’ Habría gritado el sol con su luz, las estrellas
con su centelleo, el mar con sus olas, y así todo lo demás. En cambio, como todos sintieron el
dominio de esta Virgen excelsa, que casi como hermana suya jamás quiso conocer su
voluntad sino sólo la de Dios, no sólo hicieron fiesta, sino que se sintieron honrados por tener
su Reina y corrieron en torno a Ella para hacerle cortejo y tributarle sus homenajes, con
ponerse la luna como escabel de sus pies, las estrellas como corona, el sol como diadema, los
ángeles como siervos, los hombres como esperando; todos, todos le rindieron honores y le
hicieron sus homenajes. No hay honor y gloria que no se pueda dar a nuestro Querer, sea
que obre en Nosotros, en su propia sede, sea que habite en la criatura.
(7) ¿Pero sabes tú cuál fue el primer acto que hizo esta noble Reina cuando saliendo del
seno materno abrió los ojos a la luz de este bajo mundo? Cuando Ella nació, los ángeles le
cantaron canciones de cuna a la Celestial Bebita y Ella quedó extasiada, y su bella alma salió
de su cuerpecito, acompañada por legiones angélicas y giró por tierra y Cielo y fue recogiendo
todo el amor que Dios había esparcido en todo lo creado, y penetrando en el empíreo vino a
los pies de nuestro trono y nos ofreció la correspondencia del amor de todo lo creado, y
pronunció su primer gracias a nombre de todos. ¡Oh! cómo nos sentimos felices al oír el
gracias de esta bebita Reina, y le confirmamos todas las gracias, todos los dones, para
hacerla superar a todas las demás criaturas unidas juntas. Después, arrojándose en nuestros
brazos se deleitó con Nosotros, nadando en el océano de todos los contentos, quedando
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embellecida de nueva belleza, de nueva luz y de nuevo amor; suplicó de nuevo por el género
humano, pidiéndonos con lágrimas que descendiera el Verbo Eterno para salvar a sus
hermanos, pero mientras esto hacía, nuestro Querer le hizo saber que bajara a la tierra, y Ella
de inmediato dejó nuestros contentos y las alegrías y partió, ¿para hacer qué cosa? ¡Nuestro
Querer! ¡Qué potente imán era nuestro Querer habitante en la tierra en esta recién nacida
Reina! No nos parecía ya extraña la tierra, no nos sentíamos ya para castigarla haciendo uso
de nuestra justicia; teníamos la potencia de nuestra Voluntad que en esta inocente niña nos
despedazaba los brazos, nos sonreía desde la tierra, y cambiaba la Justicia en gracias y en
dulce sonrisa, tanto, que no pudiendo resistir al dulce encanto, el Verbo Eterno apresuró su
carrera. ¡Oh prodigio de mi Querer Divino, a Ti todo se debe, por Ti se cumple todo y no hay
prodigio más grande que mi Querer habitante en la criatura!".
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15-2
Diciembre 21, 1922
Privación de Jesús y penas del alma.
(1) Me sentía toda afligida por la privación de mi adorable Jesús, más bien me sentía
torturada, mi pobre corazón agonizaba y se debatía entre la vida y la muerte y mientras
parecía que moría, una fuerza oculta lo hacía resurgir para continuar su amarguísima agonía.
¡Oh! privación de mi Jesús, cómo eres despiadada y cruel, la misma muerte sería una nada
frente a ti, pues la muerte no hace otra cosa que llevar a la vida eterna, en cambio la privación
hace huir la misma vida. Pero todo esto era nada aún, mi pobre alma mientras quería a mi
vida, a mi todo, dejaba mi cuerpo para encontrarlo al menos fuera de mí, pero en vano, más
bien me encontraba en una inmensidad, de la cual la profundidad, la grandeza, la altura, no se
descubría el término; fijaba mis miradas por todas partes en aquel gran vacío, quién sabe si al
menos pudiera verlo de lejos para tomar el vuelo y arrojarme en sus brazos, pero todo era
inútil, temía precipitarme en aquel gran vacío, y sin Jesús ¿a dónde habría ido? ¿Qué habría
sido de mí? Temblaba, gritaba, lloraba, pero sin encontrar piedad; habría querido regresar a
mi cuerpo, pero una fuerza oculta me lo impedía. Mi estado era horrible, porque el alma
encontrándose fuera de mí misma se precipitó hacia su Dios como hacia su centro, más veloz
que una piedra cuando se desprende desde lo alto y cae hacia el centro de la tierra, no es de
la naturaleza de la piedra quedarse suspendida y busca la tierra como apoyo y reposo; así, no
es naturaleza del alma salir de sí misma y no precipitarse en el centro del cual salió; esta pena
da tal espanto, temor, dolor, que podría llamarla pena de infierno. Pobres almas sin Dios,
¿cómo, cómo hacen? ¿Qué pena será para ellas la pérdida de Dios? ¡Ah! Jesús mío, no
permitas que ninguno, ninguno te pierda".
(2) Ahora, estando en este estado tan doloroso me he encontrado en mí misma y mi dulce
Jesús extendiendo un brazo me ha rodeado el cuello, luego ha hecho ver que tenía en sus
brazos una pequeña niña, pero de una pequeñez extrema; la niña agonizaba y mientras
parecía que moría, Jesús ahora le daba su aliento, ahora le daba un pequeño sorbo, ahora se
la estrechaba a su corazón, y la pobre pequeñita volvía de nuevo a la agonía, pero ni moría ni
salía de su estado agonizante. Jesús era todo atención, la vigilaba, la asistía, la sostenía, no
perdía ningún movimiento de esta niña agonizante. Yo sentía como repercutir en el fondo de
mi corazón todas las penas de aquella pobre pequeña, y Jesús mirándome me ha dicho:
(3) "Hija mía, esta pequeña niña es tu alma. Mira cuánto te amo, con cuántos cuidados te
asisto, te mantengo en vida con los sorbos de mi Voluntad, mi Querer te empequeñece, te
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hace morir y resurgir, pero no temas, porque jamás te dejaré, mis brazos te tendrán siempre
estrechada a mi seno".
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15-3
Enero 16, 1923
Segundo desorden general.
(1) Me sentía muy afligida por la privación de mi dulce Jesús y pensaba entre mí: "¿Por qué
no viene? ¿Quién sabe en qué lo he ofendido que de mí se esconde?" Y mientras esto
pensaba, y quién sabe cuántas otras cosas que no es necesario decirlas, mi adorable Jesús
se ha movido en mi interior y estrechándome fuerte a su corazón santísimo, con voz tierna y
llena de compasión me ha dicho:
(2) "Hija mía, después de tanto tiempo que vengo a ti deberías de comprender por ti misma
la causa de mi ocultamiento, pero no escondido fuera de ti, sino en ti misma".
(3) Después, suspirando fuerte ha agregado: "¡Ay! es el segundo desorden general que las
naciones están preparando, y Yo me estaré oculto en ti, y como vigilante para ver qué hacen.
He hecho de todo para disuadirlos, les he dado luz, gracia, te he llamado a ti en modo especial
en los meses pasados para hacerte sufrir más, para hacer que mi justicia, encontrando un
dique en ti, y una satisfacción de más en tus penas, pudiera hacer descender más libremente
la luz, la gracia, en sus mentes para disuadirlos de este segundo desorden, pero todo ha sido
en vano; y por cuanta más unión hacían, tanto más fomentaban las discordias, los odios, las
injusticias, tanto que obligan a los oprimidos a tomar las armas para defenderse; y Yo, cuando
se trata de defender a los oprimidos y a la justicia, aun natural, debo concurrir. Mucho más,
pues las naciones aparentemente vencedoras, vencieron sobre bases de la más pérfida
injusticia; deberían de haberlo comprendido ellas mismas y ser más benignas con los
oprimidos, en cambio son más inexorables, queriendo de ellos no sólo la humillación, sino
también la destrucción. ¡Qué perfidia! ¡Qué perfidia más que diabólica! No están aún
saciados de sangre, cuántos pobres pueblos perecerán; me duele, pero la tierra quiere ser
purgada; otras ciudades serán destruidas; también Yo segaré muchas vidas con los flagelos
que mandaré del Cielo, y mientras esto sucederá Yo me estaré en ti como oculto y como
vigía".
(4) Y me parecía que más se escondía en mí. Yo me sentía inmersa en un mar de
amargura por este hablar de Jesús, después me he sentido rodeada de personas que
rezaban, y mi Mamá Celestial extendiendo su mano en mi interior, tomaba un brazo de Jesús y
lo jalaba fuera, y le decía:
(5) "Hijo mío, ven en medio de los pueblos, ¿no ves en qué mar de tempestades están por
arrojarse y que les costará un mar de sangre?"
(6) Pero por cuanto lo jalaba, Jesús no ha querido salir, entonces volteándose hacia mí me
ha dicho:
(7) "Pídele mucho que las cosas sean más benignas".
(8) Yo me he puesto a pedírselo, y Él ahora ponía su oído en el mío y me hacía oír los
movimientos de los pueblos, los rumores de las armas; ahora me hacía ver varias razas de
pueblos unidos juntos, quién preparado a desencadenar guerras, y quién se estaba
preparando, por eso, estrechándome fuerte a mi Jesús le he dicho: "Aplácate amor mío, ¿no
ves cuánta confusión de pueblos, cuántos desórdenes? Si esto es en los preparativos, ¿qué
será en la guerra?"
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(9) Y Jesús: "¡Ah! hija mía, son ellos mismos que lo quieren, la perfidia del hombre quiere
llegar a los excesos, y uno quiere lanzar al otro al abismo, pero la unión de diversas razas
servirá después para mi gloria".
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15-4
Enero 24, 1923
La Santísima Trinidad reflejada en la tierra. Los actos triples. Cómo
estaba reservado el abrir las puertas del Eterno Querer a Luisa.
(1) Todos estos días los he pasado en un mar de amargura, porque frecuentemente el
bendito Jesús me priva de su amable presencia, y si se hace ver, lo veo en mi interior inmerso
en un mar, cuyas olas se elevan por encima de Él en acto de sumergirlo, y Jesús para no
quedar sumergido y ahogado mueve su brazo y rechaza la ola, y con mirada piadosa me mira,
me pide ayuda y me dice:
(2) "Hija mía, mira cómo las culpas son tantas que me quieren sumergir, ¿no ves las olas
que me mandan, que si no agitara mi brazo quedaría ahogado? Qué tiempos tan tristes, que
traerán tristes consecuencias".
(3) Y mientras esto dice se esconde más en mi interior. ¡Qué pena ver a Jesús en este
estado! Son penas que desgarran el alma y la hacen pedazos. ¡Oh! cómo se quisiera sufrir
cualquier martirio para consolar a mi dulce Jesús. Después, esta mañana me parecía que mi
amable Jesús no podía más, y haciendo uso de su potencia ha salido de ese mar lleno de
todas esas armas listas para herir y también para matar, que daba terror sólo mirarlo, y
apoyando su cabeza sobre mi pecho, todo afligido y pálido, pero bello y de una belleza que
raptaba me ha dicho:
(4) "Hija amada mía, no podía más, y si la justicia quiere su curso, también mi amor quiere
su desahogo y hacer su camino, por eso he salido de ese mar horrible que me forman las
culpas de las criaturas, para dar campo a mi amor para venir a desahogarme con mi pequeña
hija de mi Voluntad. También tú no podías más, he escuchado el estertor de tu agonía por mi
privación en aquel mar horrible, y habiendo puesto como a un lado a todos, he corrido a ti para
desahogarme y hacerte desahogar en amor Conmigo, para darte nuevamente la vida".
(5) Y mientras esto decía me estrechaba fuerte a Él, me besaba, me ponía su mano en la
garganta para aliviarme de la pena que Él mismo me había dado, porque días atrás
habiéndome jalado fuerte los nervios de la parte del corazón que corresponden a la garganta,
quedé como asfixiada; mi Jesús era todo amor y quería que yo le devolviera los besos, las
caricias, los abrazos que Él me daba. Después de esto he comprendido que quería que yo
entrara en el mar inmenso de su Voluntad para ser aliviado del mar de las culpas de las
criaturas, y yo estrechándome más fuerte a Él he dicho:
(6) "Mi amado bien, junto Contigo quiero seguir todos los actos que hizo tu Humanidad en la
Voluntad Divina, adonde llegaste Tú quiero llegar también yo, para hacer que en todos tus
actos encuentres también el mío; entonces, así como tu inteligencia en la Voluntad Suprema
recorrió todas las inteligencias de las criaturas, para dar al Padre Celestial la gloria, el honor, la
reparación por cada uno de los pensamientos de criatura en modo divino, y sellar con la luz,
con la gracia de tu Voluntad cada pensamiento de ellas, así también yo quiero recorrer cada
uno de los pensamientos, desde el primero hasta el último que tendrá vida en las mentes
humanas, para repetir lo que está hecho por Ti; es más, quiero unirme con los pensamientos
de nuestra Celestial Mamá, que nunca quedó atrás, sino que siempre corrió junto Contigo, y
con los pensamientos que han hecho tus santos".
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(7) A estas últimas palabras, Jesús me ha mirado y todo ternura me ha dicho:
(8) "Hija mía, en mi Voluntad Eterna encontrarás todos mis actos, así como también todos
los de mi Mamá, que envolvían todos los actos de las criaturas, desde la primera hasta la
última que deberá existir como dentro de un manto, y este manto como formado en dos partes,
una se elevaba al Cielo para dar a mi Padre, con una Voluntad Divina, todo lo que las criaturas
le debían: Amor, gloria, reparación y satisfacción; la otra parte quedaba para defensa y ayuda
de las criaturas. Ningún otro ha entrado en mi Voluntad Divina para hacer todo lo que hizo mi
Humanidad; mis santos han hecho mi Voluntad, pero no han entrado dentro para hacer todo lo
que hace mi Voluntad y tomar como de un solo golpe todos los actos, del primero hasta el
último hombre, y volverse actor, espectador y divinizador. Con hacer mi Voluntad no se llega a
hacer todo lo que mi Eterno Querer contiene, sino que desciende en la criatura limitado, por
cuanto la criatura puede contener, sólo quien entra dentro se ensancha, se difunde como luz
solar en los eternos vuelos de mi Querer, y encontrando mis actos y los de mi Mamá, pone en
ellos el suyo. Mira en mi Voluntad, ¿hay acaso otros actos de criatura multiplicados en los
míos que lleguen hasta el último acto que debe cumplirse sobre esta tierra? Mira bien, no
encontrarás ninguno, esto significa que ninguno ha entrado, estaba reservado el abrir las
puertas de mi Eterno Querer a la pequeña hija mía, para unificar sus actos a los míos y a los
de mi Mamá, y volver triples todos nuestros actos ante la Majestad Suprema y para bien de las
criaturas. Ahora, habiendo abierto las puertas, pueden entrar otros, con tal que se dispongan
a un bien tan grande".
(9) Entonces he continuado junto con Jesús girando en su Voluntad para hacer lo que
estaba hecho por Él. Luego hemos mirado juntos la tierra, cuántas cosas horribles se veían, y
cómo siguen los preparativos de guerra, que hacen estremecerse; y toda temblando me he
encontrado en mí misma. Poco después ha regresado y ha seguido hablando de su Santísima
Voluntad diciéndome:
(10) "Hija mía, mi Voluntad en el Cielo contenía al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, una era
la Voluntad de las Tres Divinas Personas, mientras eran distintas entre Ellas, pero la Voluntad
era una, y Ésta siendo la única que obraba en Nosotros formaba toda nuestra felicidad,
nuestra igualdad de amor, de potencia, de belleza, etc. Si en vez de una Voluntad fueran tres
Voluntades, no podríamos ser felices, mucho menos volver felices a los demás; habríamos
sido desiguales en la potencia, en la sabiduría, en la santidad, etc., así que nuestra única
Voluntad, obrante en Nosotros, es todo nuestro bien, del cual brotan tantos mares de felicidad,
que ninguno puede penetrar hasta el fondo. Ahora, nuestra Voluntad viendo el gran bien del
obrar sola en Tres Personas distintas, quiere obrar sola en tres personas distintas en la tierra,
y éstas son: La Madre, el Hijo, la Esposa. De éstas quiere hacer brotar otros mares de
felicidad que llevarán bienes inmensos a todos los viadores".
(11) Y yo toda maravillada he dicho: "Amor mío, ¿quién será esta Madre afortunada, este
Hijo y esta Esposa que reflejarán a la Trinidad sobre la tierra, y que tu Voluntad será una en
Ellas?
(12) Y Jesús: “¡Cómo!, ¿no lo has comprendido? Dos están ya en su puesto de honor: Mi
Mamá Divina, y Yo, Verbo Eterno, Hijo del Padre Celestial e Hijo de la Madre Celestial. Con
encarnarme en el seno de Ella fui su propio Hijo. La Esposa es la pequeña hija de mi Querer.
Yo estoy en medio, mi Mamá a la derecha y la Esposa a la izquierda; conforme mi Voluntad
obra en Mí, hace el eco a la derecha y a la izquierda, y forma una sola Voluntad, por eso he
vertido tantas gracias en ti, he abierto las puertas de mi Querer, te he revelado los secretos,
los prodigios que Él contiene, para abrir tantos caminos para hacerte llegar el eco de mi
Querer, a fin de que perdiendo el tuyo pudieras vivir con mi sola Voluntad; ¿no estás
contenta?"
(13) Y yo: "Gracias, ¡oh Jesús! y haz, te ruego, que siga tu Querer".
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15-5
Febrero 3, 1923
Los dos agonizantes.
(1) Me sentía faltar la vida por la privación de mi dulce Jesús, y si se mueve en mi interior,
se hace ver en aquel mar espantoso de las culpas de las criaturas; entonces no pudiendo más
me lamentaba fuerte, y Él como conmovido por mis lamentos ha salido como fuera de aquel
mar, y estrechándome me ha dicho:
(2) "Hija mía, ¿qué tienes? He oído tus lamentos, el estertor de tu agonía y he hecho todo a
un lado para venir a socorrerte y a sostenerte. Hija mía, paciencia, somos dos pobres
agonizantes, Yo y tú, por el bien de la humanidad, y mientras estamos agonizando el amor nos
sostiene para no dejarnos morir, para dar ayuda a la pobre humanidad que yace como
muriendo en el mar de tantas culpas".
(3) Y mientras esto me decía parecía que las olas de aquel mar nos sumergían a ambos.
¿Quién puede decir lo que se sufría? Y como en aquellas olas se veían los preparativos de
guerra le he dicho: “Vida mía, ¿quién sabe cuánto durará este segundo desorden, si el
primero duró tanto, qué será del segundo que parece más largo?
(4) Y Jesús muy afligido: “Cierto que será más largo, pero no durará tanto, porque pondré
mi mano y los flagelos del Cielo apagarán los de la tierra. Por eso oremos, y tú no salgas
jamás de mi Voluntad".
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15-6
Febrero 13, 1923
El bien que lleva el ser fiel y atento.
(1) Me sentía muy afligida, y mi dulce Jesús haciéndose ver me ha dicho:
(2) "Hija mía, ánimo, seme fiel y atenta, porque la fidelidad y la atención producen la
igualdad de los humores en el alma, y en ella forman un solo humor y establecen la perfecta
paz, y ésta la vuelve dominadora, de modo que hace lo que quiere y llega a donde quiere.
Especialmente para quien vive en mi Querer sucede como al sol, no se cambia jamás, uno es
su acto, hacer salir de su esfera luz y calor; no hace hoy una cosa y mañana otra, es siempre
fiel y constante en hacer la misma cosa, pero mientras su acto es uno, conforme este acto
desciende y toca la superficie de la tierra, ¿cuántos actos diversos no suceden? Casi
innumerables: Si encuentra la flor cerrada, con el beso de su luz y con el calor la abre, le da el
color y el perfume; si encuentra el fruto inmaduro, lo madura y le da la dulzura; si encuentra los
campos verdes, los vuelve dorados; si encuentra el aire sucio, con el beso de su luz lo purifica;
en suma, a todas las cosas les da lo que es necesario para su existencia en esta tierra, y para
poder producir la utilidad que las cosas contienen, según está establecido por Dios. Así que el
sol con su fidelidad y con hacer siempre la misma cosa, es el cumplimiento de la Voluntad
Divina sobre todas las cosas creadas. ¡Oh!, si el sol no fuera siempre igual en dar su luz,
¿cuántas oscilaciones, cuántos desórdenes habría sobre la tierra? Y el hombre no podría
hacer ningún cálculo ni sobre sus campos, ni sobre sus plantas y diría: ‘Si el sol no me manda
su luz y su calor, no sé cuando debo cosechar, ni cuándo madurarán los frutos’. Así sucede
para el alma fiel y atenta, en mi Voluntad uno es su acto, pero los efectos son innumerables.
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En cambio si es inconstante y desatenta, ni ella ni Yo podemos hacer ningún cálculo, ni fijar el
bien que puede producir".
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15-7
Febrero 16, 1923
La Cruz que dio la Divina Voluntad a Nuestro Señor. Jesús
para obrar la Redención perfecta y completa debía hacerla
en el ámbito de la eternidad.
(1) Estaba haciendo mi acostumbrada adoración al Crucifijo abandonándome toda en su
amable Querer, pero mientras esto hacía he sentido que mi amable Jesús se movía en mi
interior y me decía:
(2) "Hija mía, ándale, ándale, date prisa, haz tu curso en mi Querer, ve repasando todo lo
que hizo mi Humanidad en la Suprema Voluntad, a fin de que a mis actos y a los de mi Mamá
unas los tuyos. Está decretado que si una criatura no entra en el Querer Eterno para volver
triples nuestros actos, este Supremo Querer no desciende a la tierra para hacer su camino en
las generaciones humanas, quiere el cortejo de los actos triples para hacerse conocer, por eso
date prisa".
(3) Jesús ha hecho silencio y yo me he sentido como volcada en el Santo Querer Eterno,
pero no sé decir lo que hacía, sólo sé decir que encontraba todos los actos de Jesús, y yo en
ellos ponía el mío. Después ha vuelto a hablarme:
(4) "Hija mía, cuántas cosas hará conocer mi Voluntad de lo que obró mi Humanidad en esta
Voluntad Divina; mi Humanidad para obrar la Redención completa y perfecta debía hacerla en
el ámbito de la eternidad, he aquí la necesidad de una Voluntad Eterna. Si mi voluntad
humana no hubiera tenido consigo una Voluntad eterna, todos mis actos habrían sido actos
limitados y finitos; en cambio con Ella eran interminables e infinitos, por esto mis penas, mi
cruz, debían ser interminables e infinitas, y la Voluntad Divina hacía encontrar a mi Humanidad
todas esas penas y cruces, tanto, que Ella me extendía sobre toda la familia humana, desde el
primero hasta el último hombre, y Yo absorbía todas las especies de penas en Mí, y cada
criatura formaba mi cruz, así que mi cruz fue tan larga por cuanta es y será la largura de todos
los siglos, y tan ancha por cuanto son las humanas generaciones. No fue sólo la pequeña
cruz del Calvario donde me crucificaron los hebreos, ésta no era otra cosa que una similitud de
la gran cruz en la cual me tenía crucificado la Suprema Voluntad, así que cada criatura forma
el largo y el ancho de la cruz, y conforme la formaban quedaban injertadas en la misma cruz, y
el Querer Divino extendiéndome sobre de ella y crucificándome, no sólo formaba mi cruz, sino
la de todos aquellos que formaban dicha cruz. He aquí por qué tenía necesidad del ámbito de
la eternidad, donde debía tener esta cruz, el espacio terrestre no habría bastado para
contenerla. ¡Oh, cuánto me amarán cuando conozcan lo que hizo mi Humanidad en la Divina
Voluntad, lo que me hizo sufrir por su amor. Mi cruz no fue de madera, no, fueron las almas,
eran ellas que me las sentía palpitantes en la cruz en la que me extendía la Divina Voluntad, y
ninguna se me escapaba, a todas daba su lugar, y para dar lugar a todas me distendía en
modo tan desgarrador y con penas tan atroces, que las penas de la Pasión podría llamarlas
pequeñas y alivios. Por eso date prisa, a fin de que mi Querer haga conocer todo lo que el
Querer Eterno obró en mi Humanidad, este conocimiento rescatará tanto amor, que las
criaturas se rendirán y lo harán reinar en medio de ellas".
(5) Ahora, mientras esto decía mostraba tanta ternura y tanto amor, que yo maravillada le he
dicho: “Amor mío, ¿por qué muestras tanto amor cuando hablas de tu Voluntad, que parece
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como si de dentro de Ti quisieras hacer salir otro Tú mismo por el gran amor que muestras,
mientras que si hablas de otras cosas no se ve en Ti este exceso de amor?”
(6) Y Él: "Hija mía, ¿quieres saberlo? Cuando Yo hablo de mi Voluntad para hacerla
conocer a la criatura, Yo quiero infundirle mi Divinidad, por eso otro Yo mismo, y mi amor se
desborda todo para hacerlo, y la amo a ella como a Mí mismo. He aquí por qué tú ves que
mientras hablo de mi Querer, mi amor parece como si se saliera de sus confines para formar la
sede de mi Voluntad en el corazón de la criatura, en cambio cuando hablo de otra cosa, son
mis virtudes que infundo, y según las virtudes que le voy manifestando, ahora la amo como
Creador, ahora como Padre, ahora como Redentor, ahora como Maestro, ahora como Médico,
etc., por lo tanto no hay aquella exuberancia de amor como cuando quiero formar otro Yo
mismo".
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15-8
Febrero 22, 1923
Temor al fingimiento. Quien debe subir más
alto que todos, debe descender en lo más bajo.
(1) Me encontraba muy angustiada por el pensamiento de que mi estado era un continuo
fingimiento. ¡Qué golpe tan despiadado es esto para mí! Me llama todas las desgracias, me
pone por debajo de todos los desgraciados y aun de los mismos condenados; alma más
perversa que yo no ha existido nunca en la tierra, pero lo que más me duele es el no poder
salir de este estado de fingimiento, pues confesaría mi culpa y a costa de mi vida no lo haría
más, y Jesús que es tan bueno, en su infinita misericordia perdonaría a esta alma, la más
perversa de todas. Entonces, después de haber pasado una de estas tormentas, mi siempre
amable Jesús se ha hecho ver, y yo le he dicho:
(2) "Amado Jesús mío, que feo pensamiento es éste, ¡ah!, no permitas que exista en mí el
fingimiento, mándame la muerte antes que ofenderte con el vicio más feo, como es el
fingimiento, esto me aterroriza, me aplasta, me aniquila, me arranca de tus dulces bazos y me
pone bajo los pies de todos, aun de los mismos condenados. Mi Jesús, ¿Tú dices que me
amas mucho, y después permites esta separación de mi alma de Ti? ¿Cómo puede resistir tu
corazón ante tanto dolor mío?”
(3) Y Jesús: "Hija mía, ánimo, no te abatas, quien debe subir más alto que todos, debe
descender en lo más bajo, por debajo de todos. De mi Madre, Reina de todos, se dice que fue
la más humilde de todos, porque debía ser superior a todos, pero para ser más humilde que
todos debía descender en lo más bajo, por debajo de todos, y mi Celestial Mamá con el
conocimiento que tenía de su Dios Creador, y quién era Ella, criatura, descendía tanto en lo
bajo, que a medida que Ella descendía así Nosotros la elevábamos, pero tanto, que no hay
ninguno que la iguale. Así es de ti, la pequeña hija de mi Querer, para darle el primado en mi
Voluntad, debiendo elevarla sobre todos, la hago descender a lo más bajo, por debajo de
todos, y por cuanto más desciende tanto más la elevo y la hago tomar lugar en el Querer
Divino. ¡Oh, cómo me rapta cuando a quien está sobre de todos la veo por debajo de todos!
Yo corro, vuelo, para tomarte en mis brazos, y hago ensanchar tus confines en mi Voluntad,
por eso permito todo para tu bien y también para cumplir mis más altos designios sobre ti.
Pero no quiero que pierdas tiempo en pensar y pensar en esto, cuando te tomo en mis brazos
haz todo a un lado y sigue mi Querer".
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Volumen 15
13
15-9
Marzo 12, 1923
Privación de Jesús y efectos que produce.
Cómo Jesús sufrió el alejamiento de la Divinidad.
(1) Me sentía morir de pena por la privación de mi dulce Jesús, y si viene lo hace como
relámpago que huye. Entonces no pudiendo más y teniendo Él compasión de mí, ha salido de
dentro de mi interior, y yo en cuanto lo he visto le he dicho: “Amor mío, qué pena, me siento
morir sin Ti, pero morir sin morir, que es la más dura de las muertes, yo no sé cómo la bondad
de tu corazón puede soportar verme en estado de muerte continua, sólo por causa tuya".
(2) Y Jesús: "Hija mía, ánimo, no te abatas demasiado, no estás sola en sufrir esta pena,
también Yo la sufrí, como también mi querida Mamá, ¡oh, cuánto más dura que la tuya!
Cuántas veces mi gimiente Humanidad, si bien era inseparable de la Divinidad, pero para dar
lugar a las expiaciones, a las penas, siendo éstas incapaces de tocarla, Yo quedaba solo y la
Divinidad como apartada de Mí. ¡Oh! cómo sentía esta privación, pero esto era necesario. Tú
debes saber que cuando la Divinidad puso fuera la obra de la Creación, puso también fuera
toda la gloria, todos los bienes y felicidad que cada una de las criaturas debía recibir, no sólo
en esta vida sino también en la patria celestial. Ahora, toda la parte que correspondía a las
almas perdidas quedaba suspendida, no tenía a quién darse, entonces Yo, debiendo
completar todo y absorber todo en Mí, me expuse a sufrir la privación que los mismos
condenados sufren en el infierno. ¡Oh, cuánto me costó esta pena! Me costó pena de infierno
y muerte despiadada, pero era necesario. Debiendo absorber todo en Mí, todo lo que salió de
Nosotros en la Creación, toda la gloria, todos los bienes y felicidad, para hacerlos salir de Mí
de nuevo para ponerlos a disposición de todos aquellos que quisieran aprovecharse de ellos,
debía absorber todas las penas y la misma privación de mi Divinidad, ahora, todos estos
bienes absorbidos en Mí de toda la obra de la Creación, siendo Yo la cabeza de la que todo
bien desciende sobre todas las generaciones, voy buscando almas que me asemejen en las
penas, en las obras, para poder participar tanta gloria y felicidad que mi Humanidad contiene,
pero no todas las almas las quieren aprovechar, ni todas están vacías de sí mismas y de las
cosas de acá abajo para poderme hacer conocer y después sustraerme, y en estos vacíos de
ellas mismas y del conocimiento que han adquirido de Mí, formar esta pena de mi privación, y
en la privación que sufre venga a absorber en ella esta gloria de mi Humanidad que otros
rechazan. Si Yo no hubiera estado casi siempre contigo, tú no me habrías conocido ni amado,
y este dolor de mi privación no lo sentirías ni podría formarse en ti, y en ti faltaría la semilla y el
alimento de este dolor. ¡Oh! cuántas almas están privadas de Mí, y tal vez están aun muertas,
ellas se duelen si se ven privadas de un pequeño placer, de una bagatela cualquiera, pero
privadas de Mí no tienen ningún dolor y ni siquiera un pensamiento, así que este dolor debería
consolarte, porque te da la señal segura de que he venido a ti y que me has conocido, y que tu
Jesús quiere poner en ti la gloria, los bienes, la felicidad que los demás rechazan".
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5-10
Marzo 18, 1923
Cómo se toma posesión de los bienes que contiene el Divino Querer.
(1) Estaba toda abandonándome en la Santísima Voluntad de mi dulce Jesús a pesar de
que me sentía privada de Él y como traspasada en el corazón, y pensaba entre mí: “¿Para
Volumen 15
14
qué ha servido el haberme hablado tanto de su Eterno Querer si ahora me ha dejado? Es
más, sus mismas palabras son heridas a mi corazón que me lo desgarran en pedazos, si bien
estoy resignada, beso esas mismas heridas que me laceran, la mano que me hiere, pero
siento a lo vivo que todo para mí ha terminado". Mientras esto pensaba, mi dulce Jesús se ha
movido en mi interior, y poniéndome sus brazos al cuello me ha dicho:
(2) "Hija mía, hija mía, no temas, nada ha terminado entre Yo y tú, tu Jesús es siempre para
ti tu Jesús. La cosa que más fuerte vincula al alma es perder su voluntad en la mía, ¿cómo
puedo dejarte? Y además, si tanto te he hablado de mi Querer, son tantos vínculos de unión
indisoluble que he puesto entre Yo y tú; mi Eterno Querer, hablándote, vinculaba tu pequeño
querer con los vínculos de mi Eterno Querer por cuantas palabras te decía, además de esto
debes saber que al crear al hombre, nuestra primera Suprema Voluntad fue que debía vivir en
nuestro Querer, y debiendo vivir en Él debía tomar de lo nuestro para vivir a nuestras
expensas, correspondiendo a nuestra Voluntad con tantos actos divinos por cuantos actos
humanos hacía en la nuestra, y esto para enriquecerlo con todos los bienes que nuestra
Voluntad contiene, pero el hombre quiso vivir en su querer, a sus expensas, y por esto se
exilió de su patria y perdió todos estos bienes; así que mis bienes quedaron sin herederos,
eran inmensos y ninguno los poseía. Entonces entró mi Humanidad para tomar posesión de
todos estos bienes con el vivir a cada instante en este Querer Eterno, quiso vivir siempre a sus
expensas, nacer, crecer, padecer, obrar y morir en el eterno beso del Querer Supremo, y a
medida que vivía en Él así me venía dada la posesión de los tantos bienes desocupados que
el hombre ingrato había puesto en el olvido. Ahora hija mía, mi Sabiduría infinita con haberte
hablado tanto de mi Querer, no ha sido sólo para darte la simple noticia, no, no, ha sido para
hacerte conocer el vivir en mi Querer, los bienes que hay en Él, y mientras haces el camino en
Él tomas la posesión de ellos. Mi Humanidad hizo todo, tomó posesión de todo, no para Mí
solo, sino para abrir las puertas a mis demás hermanos. He esperado tantos siglos, han
pasado tantas generaciones; esperaré aún, pero el hombre debe regresar a Mí sobre las alas
de mi Querer, de donde salió, por eso sé tú la primera bienvenida, y mis palabras te sirvan de
acicate para tomar la posesión, y de cadenas que te aten tan fuerte que no te dejen salir jamás
de mi Voluntad".
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15-11
Marzo 23, 1923
Dolores de la Celestial Mamá, y cómo el Fiat Divino obró en ellos.
(1) Estaba pensando en los dolores de mi Mamá Celestial, y mi amable Jesús moviéndose
en mi interior me ha dicho:
(2) "Hija mía, el primer Rey de los dolores fui Yo, y siendo Yo Hombre y Dios, debía
concentrar todo en Mí para tener el primado sobre todo, aun sobre los mismos dolores. Los
dolores de mi Mamá no eran otra cosa que los reflejos de los míos, que reflejándose en Ella le
participaban todos mis dolores, que traspasándola, la llenaron de tal amargura y pena, de
sentirse morir a cada reflejo de mis dolores, pero el amor la sostenía y le daba de nuevo la
vida. Por eso, no sólo por honor, sino con derecho de justicia fue la primera Reina del
inmenso mar de sus dolores".
(3) Mientras esto decía, me parecía ver a mi Mamá frente a Jesús, y todo lo que contenía
Jesús, los dolores y los traspasos de ese corazón santísimo se reflejaban en el corazón de la
dolorosa Reina, y por cada uno de los reflejos se formaban tantas espadas en el corazón de la
traspasada Mamá, y estas espadas eran selladas por un Fiat de luz, en la cual Ella quedaba
Volumen 15
15
rodeada en medio a tantos Fiat de luz fulgidísima que le daban tanta gloria, que faltan las
palabras para narrarla. Entonces Jesús ha continuado diciéndome:
(4) "No fueron los dolores los que constituyeron Reina a mi Mamá y la hicieron refulgir de
tanta gloria, sino mi Fiat Omnipotente, el cual entrelazaba cada acto y dolor suyo y se
constituía vida de cada dolor, así que mi Fiat era el acto primero que formaba la espada,
dándole la intensidad del dolor que quería; mi Fiat podía poner en aquel corazón traspasado
cuantos dolores quería, agregar heridas a heridas, penas sobre penas, sin la sombra de la
mínima resistencia, es más, se sentía honrada de que mi Fiat se constituía vida aun de un solo
latido, y mi Fiat le dio la gloria completa y la constituyó verdadera y legítima Reina.
(5) Ahora, ¿quiénes serán las almas en las cuales pueda reflejar los reflejos de mis dolores
y de mi misma Vida? Aquéllas que tendrán por vida mi Fiat, este Fiat absorberá en ellas mis
reflejos, y Yo seré magnánimo en participar lo que mi Querer obra en Mí, por eso en mi
Voluntad espero a las almas, para darles el verdadero dominio y la gloria completa de cada
acto y pena que puedan sufrir. Fuera de mi Voluntad, el obrar y el sufrir Yo no lo reconozco,
podría decir: ‘No tengo qué darte, ¿cuál es la voluntad que te ha animado en el hacer y en
sufrir esto? De ella hazte recompensar’. Muchas veces el hacer el bien, el sufrir, sin que mi
Voluntad entre en medio, pueden ser míseras esclavitudes que degeneran en pasiones,
mientras que sólo mi Querer da el verdadero dominio, las verdaderas virtudes, la verdadera
gloria de trasformar lo humano en divino".
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15-12
Marzo 27, 1923
Dolores de la Vida Sacramental de Jesús.
Gracias con las cuales nos previene para recibirlo.
(1) Habiendo recibido la comunión, mi dulce Jesús se ha hecho ver, y yo apenas lo he visto
me he arrojado a sus pies para besarlos y estrecharme toda a Él. Y Jesús extendiéndome la
mano me ha dicho:
(2) "Hija mía, ven entre mis brazos y hasta dentro de mi corazón, me he cubierto de los
velos Eucarísticos para no infundir temor, he descendido en el abismo más profundo de las
humillaciones en este Sacramento para elevar a la criatura hasta Mí, fundiéndola tanto en Mí
de formar una sola cosa Conmigo, y con hacer correr mi sangre sacramental en sus venas
constituirme vida de su latido, de su pensamiento y de todo su ser. Mi amor me devoraba y
quería devorar a la criatura en mis llamas para hacerla renacer como otro Yo, por eso quise
esconderme bajo estos velos eucarísticos, y así escondido entrar en ella para formar esta
transformación de la criatura en Mí; pero para que suceda esta transformación se necesitaban
las disposiciones por parte de las criaturas, y mi amor llegando al exceso, mientras instituía el
Sacramento Eucarístico, así ponía fuera de dentro de mi Divinidad otras gracias, dones,
favores, luz para bien del hombre, para volverlo digno de poderme recibir; podría decir que
puse fuera tanto bien de sobrepasar los dones de la Creación, quise darle primero las gracias
para recibirme, y después darme para darle el verdadero fruto de mi Vida Sacramental. Pero
para preparar con estos dones a las almas, se necesita un poco de vacío de ellas mismas, de
odio a la culpa, de deseo de recibirme, estos dones no descienden en la podredumbre, en el
fango, por tanto sin mis dones no tienen las verdaderas disposiciones para recibirme, y Yo
descendiendo en ellas no encuentro el vacío para comunicar mi Vida, estoy como muerto para
ellas, y ellas muertas para Mí; Yo ardo y ellas no sienten mis llamas, soy luz y ellas quedan
más cegadas. ¡Ay de Mí! cuántos dolores en mi Vida Sacramental, muchas por falta de
Volumen 15
16
disposiciones, no sintiendo nada de bien en el recibirme, llegan a nausearme, y si continúan
recibiéndome es para formar mi continuo calvario y su eterna condenación, si no es el amor lo
que las lleva a recibirme, es una afrenta dde más que me hacen, es una culpa de más que
agregan a sus almas. Por eso reza y repara por los tantos abusos y sacrilegios que se hacen
al recibirme Sacramentado".
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15-13
Abril 2, 1923
La Divina Voluntad es germen de resurrección a la Gracia, a la santidad
y a la gloria. En la Divina Voluntad está el vacío del obrar humano en el
Divino. Los conocimientos son los ojos del alma.
(1) Encontrándome en mi habitual estado, mi siempre amable Jesús se hacía ver todo
amable, majestuoso y como envuelto dentro de una red de luz, luz mandaba de sus ojos, luz
salía de su boca, de cada palabra suya, de cada latido, de cada movimiento y paso, en suma,
su Humanidad era un abismo de luz. Y Jesús mirándome me unía con esta luz diciéndome:
(2) "Hija mía, cuánta luz, cuánta gloria tuvo mi Humanidad en mi Resurrección, porque en el
curso de mi Vida en esta tierra no hice otra cosa que encerrar en cada acto mío, en cada
respiro, mirada, en todo, a la Voluntad Suprema, y conforme la encerraba, así el Divino Querer
me preparaba la gloria, la luz en mi Resurrección, y conteniendo en Mí el mar inmenso de la
luz de mi Voluntad, no es maravilla que si miro, si hablo, si me muevo, salga tanta luz de Mí
para poder dar luz a todos. Ahora quiero encadenarte y envolverte en esta luz, para poner en
ti tantos gérmenes de resurrección por cuantos actos vas haciendo en mi Voluntad, Ella es la
única que hace resurgir el alma y el cuerpo a la gloria, Ella es germen de resurrección a la
gracia, germen de resurrección a la más alta y perfecta santidad, germen de resurrección a la
gloria. Así que conforme el alma hace sus actos en mi Querer, así va encadenando nueva luz
divina, porque mi Querer por naturaleza es luz, y quien en Él vive tiene virtud de transformar
los pensamientos, las palabras, las obras y todo lo que hace, en luz".
(3) Después estaba diciendo a mi dulce Jesús: “Rezo en tu Querer a fin de que mi palabra,
multiplicándose en Él, tenga por cada palabra de cada criatura una palabra de oración, de
alabanza, de bendición, de amor, de reparación; quisiera que mi voz elevándose entre el Cielo
y la tierra, absorbiera en sí todas las voces humanas para dártelas a Ti en homenaje y gloria,
de acuerdo a como Tú quisieras que la criatura se sirviera de la palabra". Ahora, mientras esto
decía, mi amable Jesús ha puesto su boca cerca a la mía, y con su aliento, aspirando absorbía
mi aliento, mi voz, mi respiro en el suyo, y poniéndolo como en camino en su Querer recorría
cada una de las palabras humanas, y cambiaba las palabras, las voces, según lo que yo había
dicho, y conforme las recorría así se elevaban a lo alto para hacer el oficio ante Dios, a
nombre de todos, de todas las voces humanas. Yo he quedado maravillada, y recordándome
que Jesús no me habla ya tan seguido de su Querer, le he dicho:
(4) "Dime Amor mío, ¿por qué no me hablas tan frecuentemente de tu Querer? ¿Tal vez no
he estado atenta a tus lecciones y fiel en poner en práctica tus enseñanzas?"
(5) Y Jesús: "Hija mía, en mi Voluntad está el vacío del obrar humano en el Divino, y este
vacío debe ser llenado por quien vive en mi Querer, por cuanto más estés atenta a vivir en mi
Querer, y en hacerlo conocer a los demás, tanto más pronto será llenado este vacío, de modo
que mi Querer, viéndose mover en Sí al querer humano, como regresando al principio de
donde salió, se sentirá satisfecho y verá cumplidos sus anhelos sobre la generación humana,
aunque fueran pocos o aun uno solo, porque mi Querer con su potencia puede rehacerse de
Volumen 15
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todo, aun con uno solo si no encuentra otros, pero es siempre una voluntad humana que debe
venir en la mía a llenar todo lo que los demás no hacen; esto me será tan agradable que
rasgaré los Cielos para hacer descender mi Querer y hacer conocer el bien y los prodigios que
contiene. Cada entrada que haces de más en mi Querer me incita a darte nuevos
conocimientos sobre Él, a narrarte otros prodigios, porque quiero que conozcas el bien que
haces para que lo aprecies, y ames el poseerlo, y Yo, viendo que lo amas y lo aprecias, te lo
doy en posesión. El conocimiento es el ojo del alma, el alma que no conoce está como ciega
a aquel bien, a aquellas verdades. En mi Voluntad no hay almas ciegas, es más, cada
conocimiento les da un alcance mayor de vista, por eso entra frecuentemente en mi Querer,
ensancha tus confines en mi Voluntad, y Yo, en cuanto vea esto, regresaré a decirte cosas
más sorprendentes de mi Voluntad".
(6) Ahora, mientras esto decía, hemos girado juntos un poco por la tierra, pero, ¡oh espanto!
muchos querían herir a mi amado Jesús, quién con cuchillos, quién con espadas, y entre éstos
había Obispos, sacerdotes, religiosos, que lo herían hasta en el corazón, pero con tal saña
que daba horror. ¡Oh! cómo sufría y se arrojaba en mis brazos para ser defendido, yo me lo
he estrechado y le he rogado que me diera parte de sus penas; Él me ha contentado con
traspasarme el corazón con tal vehemencia, de sentir todo el día una llaga profunda, y Jesús
repetidas veces volvía a herirme. Entonces, la siguiente mañana, sintiendo aún fuerte el dolor,
mi dulce Jesús ha regresado diciéndome:
(7) "Déjame ver tu corazón".
(8) Y mientras lo miraba me ha dicho: “¿Quieres que te sane para aliviarte del dolor que
sufres?”
(9) Y yo: "Mi sumo bien, ¿por qué quieres sanarme? ¿No soy digna de sufrir por Ti? Tu
corazón está todo herido, y el mío en comparación al tuyo, ¡oh! cómo es escaso mi sufrir, más
bien, si a Ti te agrada dame más penas". Y Él, estrechándome toda a Sí, ha continuado
traspasándome el corazón con más dolor, y me ha dejado.
(10) Sea todo para gloria suya.
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15-14
Abril 9, 1923
Dios es el primer movimiento de toda la Creación, y quien
obra en el Divino Querer, obra en el primer movimiento.
(1) Me sentía toda inmersa en el Divino Querer y decía a mi dulce Jesús: “¡Ah, te pido que
no me dejes salir jamás de tu Santísima Voluntad, haz que piense, que hable, que obre, que
ame siempre en este tu amable Querer!” Ahora, mientras esto decía me he sentido
circundada por una luz purísima y después he visto a mi sumo y único Bien y me ha dicho:
(2) "Hija querida mía, amo tanto estos actos hechos en mi Querer, que en cuanto el alma
entra en Él para obrar, la sombra de mi luz la circunda y Yo corro para hacer que mi acto y el
suyo sean uno solo. Yo soy el acto primero de toda la Creación, y sin mi primer movimiento
todas las cosas creadas quedarían paralizadas, sin fuerza e incapaces de un mínimo
movimiento; la vida está en el movimiento, sin él todo está muerto, por tanto Yo soy el primer
movimiento, que doy vida y actitud a todos los demás movimientos, así que a mi primer
movimiento la Creación se pone en movimiento; sucede como en una máquina, al toque del
primer movimiento del primer engrane, todos los otros se ponen en movimiento. Mira
entonces como es casi natural que quien obra en mi Voluntad se mueve en mi primer
movimiento, y obrando en el mío viene a encontrarse y obra en el movimiento de todas las
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criaturas; y Yo veo a la criatura, la siento, porque corriendo en mi mismo movimiento y en
todos los movimientos de las criaturas, me da tantos actos divinos por cuantos actos humanos
ofensivos hacen todas las demás, y esto sólo porque ha obrado en mi primer movimiento, por
eso digo que quien vive en mi Querer me sustituye por todos, me defiende de todos y pone a
salvo mi movimiento, es decir, mi misma Vida. He aquí por qué el obrar en mi Querer es el
prodigio de los prodigios, pero sin estrépitos, sin aclamaciones humanas, pero es mi verdadero
triunfo sobre toda la Creación, y siendo el triunfo todo divino, lo humano calla y no tiene
palabras adecuadas para aclamar el triunfo de mi Suprema Voluntad".
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15-15
Abril 14, 1923
Dios al hacer las obras que deben servir al bien general,
concentra en una criatura todo el bien que quiere dar.
(1) Estaba pensando en todo lo que mi siempre amable Jesús me va manifestando acerca
de su Santísima Voluntad, y muchas dudas y dificultades aparecían en mi mente, que no creo
que sea necesario decirlas aquí. Después, moviéndose en mi interior y estrechándome fuerte
a su corazón me ha dicho:
(2) "Hija amada de mi Voluntad, tú debes saber que cuando quiero hacer obras grandes,
obras en que toda la familia humana debe tomar parte, siempre y cuando lo quiera, es mi
costumbre el concentrar en una sola criatura todos los bienes, todas las gracias que esta obra
contiene, a fin de que todos los demás, como de una fuente, puedan tomar aquel bien por
cuanto quieran. Cuando hago obras individuales doy cosas limitadas, en cambio cuando hago
obras que deben servir al bien general, doy cosas sin límite. Esto hice en la obra de la
Redención, para poder elevar a una criatura a concebir a un hombre y Dios, debí concentrar
en Ella todos los bienes posibles e imaginables, debí elevarla tanto, de poner en Ella el
germen de la misma fecundidad Paterna, y así como mi Padre Celestial me generó virgen en
su seno con el germen virginal de su fecundidad eterna, sin obra de mujer, y en este mismo
germen procedió el Espíritu Santo, así mi Celestial Mamá, con este germen eterno, todo
virginal de la fecundidad Paterna, me concibió en su seno virgen, sin obra de hombre. La
Trinidad Sacrosanta debió dar de lo suyo a esta Virgen Divina para poder concebirme a Mí,
Hijo de Dios. Jamás hubiera podido concebirme mi Santa Mamá sin tener ningún germen;
ahora, como Ella era de la raza humana, este germen de la fecundidad eterna dio virtud de
concebirme hombre, y como el germen era divino, al mismo tiempo me concibió Dios; y así
como al generarme el Padre al mismo tiempo procedió el Espíritu Santo, así al mismo tiempo
que me generé en el seno de mi Mamá, procedió la generación de las almas, así que todo lo
que ‘ab eterno’ sucedió a la Santísima Trinidad en el Cielo, se repite en el seno de mi amada
Mamá. La obra era grandísima e incalculable a mente creada, debía concentrar todos los
bienes y aun a Mí mismo para hacer que todos pudieran encontrar lo que querían, por eso
debiendo ser la obra de la Redención tan grande de arrollar a todas las generaciones, quise
por tantos siglos las oraciones, los suspiros, las lágrimas, las penitencias de tantos patriarcas,
profetas y de todo el pueblo del antiguo testamento, y esto lo hice para disponerlos a recibir un
bien tan grande y para disponerme a concentrar en esta Celestial Criatura todos los bienes
que todos debían disfrutar. Ahora, ¿qué movía a pedir, a suspirar, etc., a este pueblo? La
promesa del futuro Mesías, esta promesa era como el germen de tantas súplicas y lágrimas, si
no hubiera estado esta promesa ninguno habría tenido ni siquiera un pensamiento, ninguno
habría esperado la salvación.
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19
(3) Ahora hija mía, pasemos a mi Voluntad, ¿tú crees que sea una Santidad como las otras
santidades? ¿Un bien, una gracia casi al parejo de las otras que he hecho durante tantos
siglos a los demás santos y a toda la Iglesia? No, no, aquí se trata de una época nueva, de un
bien que debe servir a todas las generaciones; pero es necesario que todo este bien lo
concentre primero en una sola criatura, como hice en la Redención concentrando todo en mi
Mamá, mira un poco cómo las cosas van casi iguales: Para hacer venir la Redención y
disponer a las almas a esto, hice la promesa del futuro Mesías, a fin de que con el esperarlo
no sólo se dispusieran, sino que pudieran encontrar también ellos en el futuro Redentor su
salvación. Ahora, para disponer a las almas a vivir en mi Querer y darles parte de los bienes
que Él contiene y hacer regresar al hombre sobre el camino de su origen, como fue creado por
Mí, quise ser el primero en rogar, haciendo resonar mi voz de un punto al otro de la tierra y
hasta en lo alto del Cielo diciendo: ‘Padre nuestro que estás en los Cielos’. No dije Padre
mío, sino que lo llamé Padre de toda la familia humana, para comprometerlo en lo que debía
agregar: ‘Que todos santifiquen tu nombre, a fin de que venga tu reino sobre la tierra y tu
Voluntad se haga como en el Cielo así en la tierra’. Era esta la finalidad de la Creación, y Yo
pedía al Padre que se cumpliera. En cuanto Yo recé, el Padre cedió a mis súplicas y formé el
germen de tanto bien, y para hacer que este germen fuera conocido, enseñé a los apóstoles
mi oración, y estos la transmitieron a toda la Iglesia, a fin de que así como el pueblo del futuro
Redentor encontraba la salvación en Él y se disponían a recibir al Mesías prometido, así con
este germen formado por Mí, la Iglesia ruega y repite tantas veces mi misma oración y se
dispone a recibir, el que reconozcan y amen a mi Celestial Padre como Padre de ellos, de
manera de merecer ser amados como hijos y reciban el gran bien de que mi Voluntad se haga
como en el Cielo así en la tierra. Los mismos santos han formado su santidad en este germen
y en esta esperanza de que mi Voluntad se haga como en el Cielo así en la tierra, los mártires
han esparcido su sangre, no hay bien que no derive de este germen, así que toda la Iglesia
ruega, y así como las lagrimas, las penitencias, las oraciones para tener al Mesías eran
dirigidas hacia aquella Virgen excelsa, a la cual debía disponer para concentrar tanto bien para
poder recibir a su Salvador, si bien no conocían quién fuese, así ahora, la Iglesia cuando recita
el Padre Nuestro es propiamente por ti que ruega, para hacer que concentre en ti todo el bien
que contiene mi Querer, el modo, el cómo la Voluntad Divina tenga vida en la tierra como en el
Cielo. Y si bien no eres conocida, la Iglesia haciendo eco a mi oración: ‘Sea hecha tu
Voluntad como en el Cielo así en la tierra’, me ruega, me apresura a que concentre todo este
bien en una segunda virgen, a fin de que como otra salvadora salve a la humanidad en peligro,
y haciendo uso de mi inseparable amor y misericordia oiga favorablemente mi misma plegaria
unida a aquella de toda la Iglesia y hago regresar al hombre a su origen, a la finalidad con la
que lo he creado, esto es, que mi Voluntad se haga en la tierra como en el Cielo. Es esto
propiamente el vivir en mi Querer, todo lo que te voy manifestando a esto te empuja, en esto te
confirmo, este es el gran fundamento que voy formando en tu alma, y para hacer esto voy
concentrando todas las gracias pasadas, presentes y futuras que he hecho a todas las
generaciones, más bien las duplico, las multiplico, porque siendo mi Querer la cosa más
grande, más santa, más noble, que no tiene principio ni fin, para ponerlo en una criatura es
justo y decoroso que concentre en ella todos los bienes posibles, gracias innumerables,
pureza y nobleza divinas, a fin de que tenga el mismo cortejo que tiene en el Cielo esta mi
Voluntad. Es la misma que obró en la Redención, que quiso servirse de una Virgen, ¿cuáles
portentos y prodigios de gracias no obró en Ella? Ella es grande, contiene todos los bienes y
al obrar obra como magnánima, y si se trata de hacer obras, de hacer bien a toda la
humanidad, pone en juego todos sus bienes. Ahora quiere servirse de otra virgen para
concentrar su Voluntad y dar principio en hacer conocer que su Voluntad se haga en la tierra
como en el Cielo, y si en la Redención quiso venir a salvar al hombre perdido, a satisfacer por
sus culpas, lo cual era impotente de hacerlo él mismo, a darle un refugio y tantos otros bienes
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20
que la Redención contiene, ahora mi Voluntad queriendo desahogar más en amor que en la
misma Redención, con el hacer que se haga en la tierra como en el Cielo, viene a dar al
hombre su estado de origen, su nobleza, la finalidad con la cual fue creado, viene a abrir la
corriente entre su Voluntad y la humana, de manera que absorbida por esta Voluntad Divina,
dominada le dará vida en ella y Ella reinará en la tierra como en el Cielo".
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15-16
Abril 20, 1923
Dios quiere hacer las obras más grandes en almas desconocidas.
(1) Estaba pensando en lo que está dicho antes, y mi pobre mente nadaba en el mar de la
Divina Voluntad, me sentía como ahogada en Ella; en muchas cosas me faltan las palabras,
en otras, como son tantas, no sé tener orden y me parece que las pongo como desconectadas
sobre papel, pero Jesús parece que me tolera, basta con que las escriba, y si no lo hago me
reprende diciéndome:
(2) "Cuidado, que no son cosas que deben servir a ti sola, sino que deben servir también a
los demás".
(3) Ahora pensaba entre mí: “Si Jesús ama tanto que este modo de vivir en el Divino Querer
sea conocido, y que debe ser una nueva época que tanto bien debe traer, de sobrepasar los
mismos bienes de la Redención, podía hablarle al Papa, que como cabeza de la Iglesia,
teniendo autoridad sobre Ella podría influir rápidamente sobre los miembros de toda la Iglesia
para hacer conocer esta celestial doctrina y llevar este gran bien a las generaciones humanas,
o bien a cualquier otra persona con autoridad, a ésta le sería más fácil, pero a mí, pobre
ignorante, desconocida, ¿cómo podré hacer conocer este gran bien?” Y Jesús, suspirando y
estrechándome más fuerte a Él me ha dicho:
(4) "Hija queridísima a mi Supremo Querer, es mi costumbre hacer mis obras más grandes
en almas vírgenes y desconocidas, y no sólo vírgenes de naturaleza, sino vírgenes de afectos,
de corazón, de pensamientos, porque la verdadera virginidad es la sombra divina, y Yo sólo a
mi sombra puedo fecundar mis obras más grandes; también en los tiempos en que vine a
redimir estaban los pontífices, las autoridades, pero no fui a ellos porque mi sombra no estaba
en ellos, por eso elegí una Virgen desconocida a todos, pero bien conocida por Mí, y si la
verdadera virginidad es mi sombra, el elegirla desconocida era el celo divino, que queriéndola
toda para Mí la hacía desconocida a todos los demás, pero con todo y que esta Virgen
Celestial era desconocida, Yo me hice conocer haciéndome camino para hacer conocer a
todos la Redención. Cuanto más grande es la obra que quiero hacer, tanto más voy cubriendo
al alma con la superficie de las cosas más ordinarias; ahora, las personas que tú dices, siendo
personas conocidas, el celo divino no podría mantener su centinela y la sombra divina, ¡oh,
cómo es difícil encontrarla! y además Yo elijo a quien me place; está establecido que dos
Vírgenes deben venir en ayuda de la humanidad: Una para hacer salvar al hombre, la otra
para hacer reinar a mi Voluntad sobre la tierra para dar al hombre su felicidad terrenal, para
unir las dos voluntades, la Divina y la humana y hacer de ellas una sola, a fin de que la
finalidad por la cual fue creado el hombre tenga su pleno cumplimiento; Yo me ocuparé en
hacerme camino para hacer conocer lo que quiero. Lo que me interesa es tener la primera
criatura dónde concentrar este mi Querer, y que en ella tenga vida como en el Cielo así en la
tierra; el resto vendrá por sí solo, por eso te digo siempre: ‘Tu vuelo en mi Querer’, porque la
voluntad humana contiene debilidades, pasiones, miserias, que son velos que impiden entrar
en el Querer Eterno, y si son pecados graves, son barricadas que se forman entre la Una y la
Volumen 15
21
otra, y si mi Fiat como en el Cielo así en la tierra no reina sobre la tierra, es precisamente esto
lo que lo impide. Ahora, a ti es dado el romper estos velos, abatir estas barricadas y hacer de
todos los actos humanos como un solo acto en la potencia de mi Querer, envolviéndolos
todos, y llevarlos a los pies de mi Padre Celestial, como besados y sellados por su mismo
Querer, entonces viendo que una criatura ha cubierto a toda la familia humana con su
Voluntad, atraído y complacido, por medio de ella haga descender su Voluntad sobre la tierra,
haciéndola reinar como en el Cielo así en la tierra".
+ + + +
15-17
Abril 21, 1923
El punto más negro de la sociedad presente.
(1) Esta mañana mi siempre amable Jesús me ha transportado fuera de mí misma, en un
lugar donde se veían banderas ondeando en el aire, audiencias donde todas las clases de
personas tomaban parte, también sacerdotes, y Jesús como ofendido por todo esto quería
tomar en su mano a las criaturas para triturarlas, y yo tomando su mano en la mía la he
estrechado diciéndole:
(2) "Jesús mío, ¿qué haces? Parece que no son cosas malas las que hacen, más bien
parecen buenas, parece que la Iglesia se une con tus enemigos de antes, y estos no muestran
más aquella aversión a tratar con las personas de la Iglesia, más bien las llaman a bendecir
las banderas, ¿no es esta una buena señal? Y Tú en vez de agradecerlo parece que te
ofendes". Y Jesús suspirando y sumamente afligido me ha dicho:
(3) "Hija mía, cómo te engañas, este es el punto más negro de la sociedad presente, y la
unión significa que todos tienen un mismo color; los enemigos no tienen más temor, horror de
acercarse a las personas de la Iglesia, porque no hay en ellos verdadera fuente de virtud y de
religión, es más, algunos celebran el Divino Sacrificio sin creer en mi presencia, otros, si creen,
es fe sin obras y su vida es una cadena de sacrilegios enormes, por lo tanto, ¿qué bien
pueden hacer si no lo tienen en ellos? ¿Cómo pueden llamar al cumplimiento de verdadero
cristiano, haciendo conocer que gran mal es el pecado, si falta en ellos la vida de la gracia?
Con todas las uniones que hacen ya no hay hombres que cumplan el precepto, por lo tanto no
es la unión del triunfo de la religión, es el triunfo del partido, el cual, disfrazándose busca
ocultar el mal que van maquinando, es la verdadera revolución que se esconde bajo estas
mascaras, y Yo quedo siempre el Dios ofendido, tanto por los malos que fingen una apariencia
de piedad para reforzar su partido y así poder hacer un mal más grave, como por las personas
de la Iglesia, porque teniendo ellos una falsa piedad, no son ya buenos para atraer a los
pueblos a mi seguimiento, más bien aquellos son los que los arrastran a éstos. ¿Se puede dar
un tiempo más triste que éste? El fingimiento es el pecado más feo y el que más hiere mi
corazón, por eso ruega y repara".
+ + + +
Volumen 15
22
15-18
Abril 25, 1923
La Voluntad de Dios es el camino real que conduce a la Santidad de la
semejanza del Creador. Luisa continuando de donde se quedó Adán,
Dios la constituye como cabeza de todos y portadora de la felicidad
y bienes que habían sido asignados a todos.
(1) Estaba rezando y mi dulce Jesús ha venido, poniéndose junto a mí para rezar junto
conmigo, más bien su inteligencia se reflejaba en la mía y yo rezaba con la suya, su voz hacía
eco en la mía y rezaba con su palabra; ¿pero quién puede decir los efectos interminables de
esta plegaria? Después mi amado Jesús me ha dicho:
(2) "Hija mía, he querido rezar junto contigo para reafirmarte en mi Voluntad y darte la gracia
de encontrarte ante la Majestad Suprema en el acto de la creación del hombre, y como lo
dotamos de todos los bienes y su voluntad era la nuestra, y la nuestra la suya, todo era
armonía entre él y Nosotros, lo que quería tomaba de Nosotros: Santidad, sabiduría, potencia,
felicidad, etc., era nuestro prototipo, nuestro retrato, nuestro hijo feliz, así que Adán en el
principio de su existencia tuvo una época en que cumplía a maravilla la finalidad para la cual
fue creado, probó qué significa vivir del Querer de su Creador, éramos felices mutuamente al
ver reproducir en nuestra imagen nuestros mismos actos. Luego, en cuanto rompió su
voluntad con la nuestra, quedó dividido de Nosotros; por lo tanto los primeros actos del
hombre están en nuestra Voluntad, y Yo no quiero otra cosa de ti, sino que vengas en nuestro
Querer para seguir de donde Adán dejó, para poder vincular en ti todas las armonías que él
rompió; y así como esta primera criatura habiendo sido creada por Nosotros como cabeza de
toda la familia humana, con sustraerse de nuestro Querer llevó la infelicidad a todos, así tú con
venir a continuar de donde él dejó, te constituimos como cabeza de todos, y por lo tanto
portadora de aquella felicidad y bienes que habían sido asignados a todos si hubiesen vivido
en nuestro Querer".
(3) Y yo: "Mi Jesús, cómo puede ser posible esto, si con venir Tú mismo sobre la tierra a
redimirnos y a sufrir tantas penas, no se adquirió la felicidad que el primer hombre perdió para
sí y para todos, ¿cómo puede ser ahora que con vincularme en tu Eterno Querer pueda
restituir esta felicidad perdida?"
(4) Y Jesús: "Hija mía, todos los tiempos están en mis manos, doy a quien quiero, y para
eso me sirvo de quien quiero. Muy bien habría podido traer la felicidad que contiene mi
Voluntad sobre la tierra, pero no encontré ninguna voluntad humana que quisiera hacer vida
perenne en la mía, para reanudar los vínculos de la Creación y darme nuevamente todos los
actos del primer hombre como si los hubiera hecho todos con el sello de la Voluntad Suprema,
y por eso poner a disposición de todos la felicidad perdida. Es verdad que estaba mi amada
Mamá, pero Ella debía cooperar junto Conmigo a la Redención. Además, el hombre era
esclavo, aprisionado por sus mismas culpas, enfermo, cubierto de llagas, las más asquerosas,
y Yo como padre amante venía a desembolsar mi sangre para rescatarlo, venía como médico
a curarlo, como maestro a enseñarle el camino, el medio para no dejarlo precipitar en el
infierno; pobre enfermo, cómo habría podido espaciarse en los eternos vuelos de mi Querer si
no sabía caminar; si Yo hubiese querido dar la felicidad que contiene mi Voluntad, hubiera sido
como darla a los muertos y hacerla pisotear, el hombre estaba indispuesto para recibir tanto
bien y por eso quise enseñar la oración para disponerlos, y me conformé con esperar otras
épocas, dejar pasar siglos y siglos para hacer conocer el vivir en mi Querer, para dar el
principio a esta felicidad".
(5) Y yo: "Amor mío, si con tu Redención no todos se salvan, ¿cómo puede ser que tu
Voluntad dará a todos esta felicidad?"
Volumen 15
23
(6) Y Jesús: "El hombre será siempre libre, no le quitaré jamás los derechos que le di al
crearlo; sólo que en la Redención vine a abrir tantos caminos, sendas, atajos para facilitar la
salvación, la santidad del hombre; con mi Voluntad vengo a abrir el camino real y directo que
conduce a la santidad de la semejanza de su Creador y que contiene la verdadera felicidad,
pero a pesar de todo esto serán siempre libres de quedarse, quién en el camino real, quién en
los senderos, y quién fuera del todo, pero estará en el mundo lo que ahora no hay, la felicidad
del Fiat Voluntas Tua como en el Cielo así en la tierra. El hombre hizo los primeros actos en
mi Querer y después se sustrajo, por eso arruinó todo, y como era la cabeza de todos, junto se
arruinaron los miembros. Mi Humanidad formó el plano de todos los actos humanos en la
Voluntad Divina, mi Mamá me siguió fielmente, así que todo está preparado; ahora no se
necesita otra cosa, que otra criatura que queriendo vivir perennemente en este Querer, venga
a tomar la posesión del plano hecho por Mí, y abra este camino real a todos, el cual conduce a
la felicidad terrenal y Celeste".
+ + + +
15-19
Abril 28, 1923
Luisa debe pisar la cabeza infernal. El vivir en el Divino Querer es
el triunfo completo del Creador sobre la criatura. La finalidad
principal de la venida de Jesús a la tierra fue que la Voluntad
Divina triunfe sobre la voluntad humana.
(1) Me sentía como inmersa en la luz interminable de la eterna Voluntad, y mi dulce Jesús
me ha dicho:
(2) "Hija mía, mi Divinidad no tiene necesidad de obrar para hacer salir sus obras, basta sólo
el quererlas, así que quiero y hago; las obras más grandes, más bellas, salen fuera sólo con
que las quiera; en cambio la criatura aunque las quisiera, si no trabaja, no se mueve, nada
hace. Ahora, para quien hace suyo mi Querer y vive en Él como en su propia morada, le viene
comunicado, por cuanto a criatura es posible, el mismo poder".
(3) Mientras esto decía, me sentía jalar fuera de mí misma, y encontraba bajo mis pies a un
feo monstruo que se mordía todo por la rabia, y Jesús estando cerca de mí ha agregado:
(4) "Así como mi Virgen Madre aplastó la cabeza a la serpiente infernal, así quiero que otra
virgen, que debe ser la primera poseedora de la Voluntad Suprema, aplaste de nuevo aquella
cabeza infernal, para aplastarlo y debilitarlo en modo de arrojarlo en el infierno, a fin de que
tenga pleno dominio sobre de él y no ose acercarse a quien debe vivir en mi Querer, por eso
pon tu pie sobre su cabeza y aplástalo".
(5) Yo, osadamente lo he hecho, y aquél se mordía de más y para no sentir mi contacto se
escondía en los más obscuros abismos. Entonces Jesús ha dicho:
(6) "Hija mía, tú crees que sea nada el vivir en mi Querer, no, no, más bien es el todo, es el
cumplimiento de todas las santidades, es el dominio absoluto de sí mismo, de sus pasiones y
de sus capitales enemigos, es el triunfo completo del Creador sobre la criatura, así que si ella
se adhiere y Yo logro que viva en mi Querer, sin querer conocer más su querer, no tengo más
que querer de la criatura, y ella no tiene más que darme, todas mis ansias están cumplidas,
realizados mis designios, no queda más que hacernos felices mutuamente. Es verdad que
vine a la tierra para redimir al hombre, pero mi finalidad principal fue que la Voluntad Divina
triunfase sobre la voluntad humana poniendo de acuerdo estas dos voluntades y hacer de
ellas una sola, con llevarla en aquella Voluntad de donde había salido. Era esta la principal
ofensa que mi Padre Celestial recibió del hombre, y Yo debía resarcirlo, de otra manera no le
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24
habría dado plena satisfacción. Pero para obtener la primera finalidad debí primero poner
fuera la segunda, esto es, salvarlo, darle la mano porque estaba caído, lavarlo del fango en el
cual yacía; ¿cómo podía decir ven a vivir en mi Querer, si era horrible al verse y estaba bajo la
esclavitud del enemigo infernal? Entonces, después de haber obtenido la segunda finalidad,
quiero poner a salvo la primera, que mi Voluntad se haga en la tierra como en el Cielo, y el
hombre salido de mi Voluntad reentre de nuevo en Ella, y para obtener esto, doy a esta
primera criatura todos mis méritos, todas mis obras, los pasos, mi corazón palpitante, mis
llagas, mi sangre, toda mi Humanidad, para disponerla, para prepararla, para hacerla entrar en
mi Voluntad, porque primero debe tomar el fruto completo de mi Redención, y como en triunfo
entrar en posesión del mar inmenso de mi Suprema Voluntad, no quiero que entres como
extraña sino como hija, no pobre sino rica, no fea sino bella, como si fueras otro Yo. Por eso
quiero concentrar toda mi Vida en ti".
(7) Y mientras esto decía salían de Él como tantos mares que se vertían sobre de mí, y yo
quedaba dentro, abismada, y al mismo tiempo un sol que expandía su luz, porque recibía el
fruto completo de la Redención para poder dar el fruto completo de su Querer a la criatura, era
el Sol del Eterno Querer que festejaba la entrada de la voluntad humana en la suya.
(8) Y Jesús: “Esta mi Voluntad Divina creció como una flor en mi Humanidad, la cual Yo
trasplanté del Cielo al verdadero edén de mi Humanidad terrenal; germinó en mi sangre, brotó
de mis llagas para hacer de Ella el don más grande a la criatura, ¿no quieres recibirlo tú?”
(9) Y yo: "Sí".
(10) Y Él: "Quiero trasplantarla en ti, ámala y debes saber custodiarla".
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15-20
Mayo 2, 1923
Cuando el Fiat Voluntas Tua tenga su cumplimiento como en el
Cielo así en la tierra, entonces vendrá el pleno cumplimiento
de la segunda parte del Padre Nuestro.
(1) Sentía mi pobre mente como perdida en la inmensidad del Eterno Querer, y mi dulce
Jesús, hablándome sobre la Santísima Voluntad de Dios me ha dicho:
(2) "Hija mía, ¡oh! cómo armonizan bien tus actos hechos en mi Querer, armonizan con los
míos, con los de mi amada Mamá, y el uno desaparece en el otro y forman uno solo, parece el
Cielo en la tierra y la tierra en el Cielo, parece el eco del Uno en los Tres y de los Tres en Uno
de la Trinidad Sacrosanta, ¡oh! cómo suena dulce a nuestro oído, cómo nos rapta, pero tanto,
de raptar nuestra Voluntad del Cielo a la tierra. Cuando mi Fiat Voluntas Tua tenga su
cumplimiento como en el Cielo así en la tierra, entonces vendrá el pleno cumplimiento de la
segunda parte del Pater Noster, esto es: ‘Danos hoy nuestro pan de cada día’. Yo decía,
Padre nuestro, a nombre de todos te pido tres clases de pan cada día, el pan de tu Voluntad,
que es más que pan, porque si el pan es necesario dos o tres veces al día, en cambio éste es
necesario cada momento, en todas las circunstancias, es más, debe ser no sólo pan, sino
como aire balsámico que lleva la vida, la circulación de la Vida Divina en la criatura; Padre, si
no es dado este pan de tu Voluntad no podré jamás recibir todos los frutos de mi Vida
Sacramental, que es el segundo pan que todos los días te pedimos; ¡oh! cómo se encuentra
mal mi Vida Sacramental porque el pan de tu Voluntad no los alimenta, más bien encuentra el
pan corrupto de la voluntad humana, ¡oh! cómo me da asco, cómo lo rehuyo, y si bien voy a
ellos, pero los frutos, los bienes, los efectos, la santidad, no puedo darlos, porque no
encuentro nuestro pan, y si alguna cosa doy es en pequeña proporción, según sus
Volumen 15
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disposiciones, pero no todos los bienes que contengo, y mi Vida Sacramental espera
pacientemente que el hombre tome el pan de la Voluntad Suprema para poder dar todo el bien
de mi Vida Sacramental. Ve entonces cómo el Sacramento de la Eucaristía, y no sólo éste,
sino todos los Sacramentos dejados a mi Iglesia e instituidos por Mí, darán todos los frutos que
contienen y tendrán pleno cumplimiento cuando el Pan Nuestro, esto es, la Voluntad de Dios,
se haga como en el Cielo así en la tierra. Después pedía el tercer pan, es decir el material.
¿Cómo podía decir danos hoy nuestro pan, si el hombre debiendo hacer nuestra Voluntad, lo
que era nuestro era suyo? El Padre no debía dar el pan de su Voluntad, el pan de mi Vida
Sacramental, el pan diario de la vida natural a hijos ilegítimos, usurpadores, malos, sino a hijos
legítimos, buenos, que tendrían en común los bienes del Padre, por eso Yo decía danos
nuestro Pan, entonces comerán el pan bendito, todo sonreirá en torno a ellos, la tierra y el
Cielo llevarán la marca de la armonía de su Creador. Después agregué: ‘Perdónanos
nuestras deudas como nosotros las perdonamos a nuestros deudores’, así que también la
caridad será perfecta, entonces será perfecto el perdón, tendrá la marca del heroísmo como la
tuve Yo en la cruz; cuando el hombre coma el pan de mi Voluntad como lo comía mi
Humanidad, entonces las virtudes serán absorbidas en mi Voluntad y recibirán la marca del
verdadero heroísmo y de virtudes divinas, serán como tantos riachuelos que brotarán del seno
del gran mar de mi Voluntad. Y si agregué: ‘Y no nos induzcas en tentación’, ¿cómo lo podría
inducir Dios en tentación? Era porque el hombre es siempre hombre, libre por sí mismo,
porque Yo no le quito jamás los derechos que al crearlo le di, y él, asustado y temiendo de sí
grita en silencio, reza sin expresarse en palabras: ‘Danos el pan de tu Voluntad, a fin de que
podamos rechazar todas las tentaciones, y en virtud de este pan líbranos de todo mal’. Así
sea.
(3) Ve entonces cómo todos los bienes del hombre reencuentran su reanudación, el vínculo
estrecho del hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza, la validez de cada acto suyo,
la restitución de los bienes perdidos, la firma y la seguridad de que le viene dada nuevamente
su perdida felicidad terrenal y celeste. Así que era tan necesario que mi Voluntad se haga
como en el Cielo así en la tierra, que Yo no tuve otro interés ni enseñé otra oración sino el
Padre Nuestro, y la Iglesia, fiel ejecutora y depositaria de mis enseñanzas la tiene siempre en
boca y en cada circunstancia, y todos, doctos e ignorantes, pequeños y grandes, sacerdotes y
seglares, reyes y súbditos, todos me piden que mi Voluntad se haga como en el Cielo así en la
tierra. ¿No quieres tú entonces que mi Voluntad descienda sobre la tierra? Y así como la
Redención tuvo su principio en una Virgen; no me concebí en todos los hombres para
redimirlos, si bien quien lo quiere puede entrar en el bien de la Redención y recibirme cada
uno para sí solo en el Sacramento, así ahora mi Voluntad debe tener su principio, la posesión,
el crecimiento y el desarrollo en una criatura virgen, y después, quien se disponga y quiera
entrará en los bienes que el vivir en mi Voluntad contiene. Si no hubiera sido concebido en mi
amada Mamá, la Redención jamás habría venido; así, si no obro el prodigio de hacer vivir a un
alma en mi Suprema Voluntad, el Fiat Voluntas Tua como en el Cielo así en la tierra no tendrá
lugar en las generaciones humanas".
+ + + +
115-21
Mayo 5, 1923
Por cuantas veces el alma entra en el Querer Divino, tantos caminos abre
entre el Creador y las criaturas, que sirven para encontrarse con Él, y en
este encuentro ella copia las virtudes de su Creador, absorbe en sí nueva
Vida Divina y todo lo que hace no es más humano sino divino.
Volumen 15
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(1) Encontrándome en mi habitual estado, me sentí atraída fuera de mí misma, pero no veía
el cielo azul ni el sol de nuestro horizonte, sino otro cielo, todo de oro, adornado de estrellas de
varios colores, brillantísimo más que sol. Yo me sentía atraída hacia arriba, y abriéndose ante
mí este cielo, me he encontrado ante una luz purísima, en la cual, sumergiéndome, he llamado
en mi inteligencia a todas las inteligencias humanas, desde donde Adán había empezado, con
sustraerse de la Divina Voluntad, a romper la unión de su inteligencia con la de su Creador,
hasta el último hombre que existirá sobre la tierra, y trataba de dar a mi Dios todo el honor, la
gloria, la sumisión, etc., de todas las inteligencias creadas, y así hacía con todos mis demás
sentidos, llamando en los míos a todos los de las demás criaturas, todo esto siempre en su
amable Querer, donde todo se encuentra, de donde nada escapa, a pesar de que en el
presente no existan y en donde todo se puede hacer. Entonces, mientras esto hacía, una voz
ha salido de dentro de la inmensidad de aquella luz diciendo:
(2) "Por cuantas veces el alma entra en el Querer Divino para rezar, obrar, amar y otras
cosas, tantos caminos abre entre el Creador y las criaturas, y la Divinidad viendo que la
criatura se hace camino para ir a Ella, abre sus caminos para encontrarse con su criatura. En
este encuentro ella copia las virtudes de su Creador, absorbe en sí siempre nueva Vida Divina,
se adentra más en los eternos secretos del Querer Supremo, y todo lo que hace no es más
humano en ella, sino divino, y este obrar divino en ella forma un cielo de oro donde la
Divinidad, deleitándose de encontrar su obrar en la criatura, pasea sobre este cielo, esperando
a la criatura para recibir sus actos divinos y por tanto abrirle otros caminos en su Divinidad, y
va repitiendo con gran amor: He aquí cómo en mi Querer la criatura se acerca a mi
semejanza, cómo realiza mis designios, cómo cumple la finalidad de la Creación".
(3) Y mientras esto oía, me he encontrado en mí misma.
+ + + +
15-22
Mayo 8, 1923
Sólo la Divina Voluntad pone al seguro todas las gracias del Cielo.
(1) Encontrándome en mi habitual estado, me he encontrado fuera de mí misma, me parecía
que recorría un camino larguísimo, donde encontraba mucha gente: quiénes daban horror al
verlos, quiénes parecían demonios encarnados, poquísimos los buenos. El camino era tan
largo que no terminaba jamás, y yo cansada quería regresar en mí misma, pero una persona
cercana a mí me lo impedía diciéndome:
(2) "Adelante, camina, debes llegar al principio, y para llegar a esto debes pasar todas las
generaciones, debes tenerlas todas bajo tu mirada para llevarlas a tu Creador. Tu principio es
Dios, y tú debes llegar a aquel punto de la eternidad cuando el Eterno creaba al hombre, para
recibir todos los vínculos de la Creación y reanudar todas las armonías que pueden existir
entre Creador y criatura".
(3) Después, una fuerza suprema me hacía seguir adelante, y era obligada a ver los males
de la tierra y los que vendrán, desgraciadamente estremecedores. Entonces, después de esto
he encontrado a mi dulce Jesús, y yo, cansada, me he arrojado en sus brazos diciéndole:
(4) "Amor mío, qué camino tan largo he debido recorrer, me parece que hace siglos que no
te veía y que no encontraba a Aquél que forma mi vida".
(5) Y Jesús todo amor: "¡Ah, sí hija mía! repósate en mis brazos, ven a tu principio de donde
saliste, también Yo te esperaba con ansia para recibir de ti, en mi Querer, todo lo que la
Creación me debe, y para darte a ti en mi mismo Querer todo lo que debo dar a toda la
Volumen 15
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Creación. Sólo mi Voluntad puede poner al seguro y custodiar con celo todos los bienes que
quiero dar a la criatura, fuera de mi Voluntad mis bienes siempre están en peligro y mal
custodiados, en cambio en Ella, Yo abundo y doy a una lo que debería dar a todas, por eso
quiero vincular en ti la Creación toda, quiero ponerte en el punto primero de la creación del
hombre; es mi costumbre tratar al tú por tú con una sola criatura lo que quiero darle y lo que
quiero de ella, y después, de ella hacer pasar los bienes a los demás. ¡Ah! hija mía, Yo había
creado al hombre como una flor que debía crecer, colorearse, perfumarse en mi misma
Divinidad, pero con sustraerse de mi Voluntad le sucedió como a una flor que se arranca de
una planta, mientras está en la planta la flor es bella, vivaz en su color, olorosa en su perfume;
arrancada de la planta se marchita, se decolora, se transforma en fea y llega a dar un mal olor.
Qué suerte fue la suya y qué dolor para Mí, que con tanto amor quería hacer crecer esta flor
en mi Divinidad para deleitarme y recrearme con ella. Ahora esta flor arrancada, con mi
Omnipotencia quiero hacerla brotar trasplantándola de nuevo en el seno de mi Divinidad, pero
quiero un alma que quiera vivir en el seno de mi Querer, ella será la semilla que se prestará a
Mí, y mi Voluntad hará todo lo demás, así regresarán mis delicias de la Creación, me recrearé
con esta mística flor y me reharé de la Creación".
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15-23
Mayo 18, 1923
Cómo es difícil encontrar un alma que quiera sufrir.
Verdugos de almas que hay en la Iglesia.
(1) Me sentía muy afligida y casi privada de mi dulce Jesús; ¡qué duro martirio es su
privación! Martirio sin esperanza de tomar el Cielo por asalto como lo toman los mártires, lo
que vuelve dulce todo su sufrir; en cambio su privación es martirio que desune, que quema,
que hiere y que abre un abismo de separación entre el alma y Dios, que en vez de endulzar el
sufrir lo amarga, lo atosiga, de modo que mientras se siente morir, la misma muerte huye lejos,
¡oh Dios, qué pena! Ahora, mientras me encontraba en el inmenso abismo de la privación de
mi Jesús, en cuanto se ha movido en mi interior le he dicho: “¡Ah! mi Jesús, ya no me
quieres". Y Él, no haciéndome caso, se hacía ver todo afligido, como si tuviera en la mano una
cosa negra que estaba por arrojarla sobre las criaturas, después me tomaba el corazón entre
sus manos, me lo apretaba fuertemente, me lo traspasaba, y mi corazón esperaba con ansia
sus penas como refrigerio y bálsamo a las penas sufridas por su privación. ¡Oh, cómo temía
que dejara de hacerme sufrir y me arrojara de nuevo en el abismo de su separación!
Entonces, después de esto me ha dicho:
(2) "Hija mía, yo no pongo atención a las palabras sino en los hechos, ¿crees tú que es fácil
encontrar un alma que de verdad quiera sufrir? ¡Oh, cómo es difícil! De palabra hay quienes
quieren sufrir, pero en los hechos huyen cuando un dolor las oprime u otras penas las
circundan, ¡oh! cómo quisieran liberarse, y Yo permanezco siempre el Jesús aislado en las
penas, y es por eso que cuando encuentro un alma que no rehuye el sufrir y quiere hacerme
compañía en mis penas, es más, espera y espera que le dé el pan del dolor, esto me da el
delirio del amor y me hace llegar a hacer locuras y a ser tan magnánimo con esta alma, de
hacer quedar estupefactos Cielo y tierra. ¿Crees tú que era cosa indiferente a mi corazón, que
tanto ama, que mientras estabas privada de Mí me esperabas, no para otra cosa sino para que
te llevase mis acerbas penas?”
(3) Mientras esto decía, me ha hecho oír que pasaba el Santísimo por la calle y me ha dado
un apretón más fuerte al corazón, y yo:
Volumen 15
28
(4) "Mi Jesús, ¿qué pasa? ¿Adónde vas y quién te lleva?”
(5) Y Él, todo triste: “Voy a un enfermo, llevado por un verdugo de almas".
(6) Y yo espantada: “Jesús, ¿qué dices? ¿Cómo, tus ministros verdugos de almas?”
(7) Y Él: "Y cuántos verdugos de almas hay en mi Iglesia: Están los verdugos apegados a
los intereses, que hacen carnicería de almas, porque con su ejemplo en lugar de hacer
desapegadas a las almas de todo lo que es tierra, las interesan de más; están los inmodestos,
que en lugar de purificar las almas las desfiguran; están los verdugos de los pasatiempos,
dedicados a los placeres, a los paseos y demás, que en lugar de hacer recogidas a las almas
y de infundirles el amor a la oración y al retiro, las distraen; todas estas son carnicerías de
almas. ¡Cuánto dolor siente mi corazón al ver que aquellos mismos que debían ayudar y
santificar a las almas, son la causa de su ruina!”
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15-24
Mayo 23, 1923
La Voluntad de Dios es plenitud, y quien
en Ella vive debe concentrar todo en sí.
(1) Sus privaciones continúan, y apenas habiéndose hecho ver mi dulce Jesús le he dicho:
(2) "Dime amor mío, ¿en qué te he ofendido que huyes lejos de mí? ¡Ah! mi corazón sangra
por la intensidad del dolor".
(3) Y Jesús: "¿Te has sustraído acaso de mi Voluntad?”
(4) Y yo: "No, no, el Cielo me libre de tal desgracia".
(5) Y Él: "¿Y por qué entonces me preguntas en qué me has ofendido? La culpa entra
cuando el alma se sustrae de mi Voluntad. ¡Ah! hija mía, para tomar plena posesión de mi
Voluntad debes concentrar en ti todos los estados de ánimo de todas las criaturas, y conforme
pases un estado de ánimo, así tomas el dominio. Esto sucedió en mi Mamá y en mi misma
Humanidad, ¿cuántas penas, cuántos estados de las almas estaban concentrados en
Nosotros? Mi querida Mamá muchas veces quedaba en el estado de la pura fe, y mi gimiente
Humanidad quedaba como triturada bajo el peso enorme de todos los pecados y penas de
todas las criaturas, pero mientras sufría quedaba con el dominio de todos los bienes opuestos
a esos pecados y penas de las criaturas, y mi amada Mamá quedaba Reina de la fe, de la
esperanza y del amor, dominadora de la luz, tanto, de poder dar fe, esperanza, amor y luz a
todos. Para dar es necesario poseer, y para poseer es necesario concentrar en sí aquellas
penas, y con la resignación y con el amor cambiar en bienes las penas, en luz las tinieblas, en
fuego las frialdades. Mi Voluntad es plenitud, y quien debe vivir en Ella debe entrar en el
dominio de todos los bienes posibles e imaginables, por cuanto a criatura es posible.
¿Cuántos bienes no puedo dar a todos, y cuántos no puede dar mi inseparable Mamá? Y si
no damos de más es porque no hay quién tome, porque todo lo sufrimos, y mientras
estábamos en la tierra nuestra morada fue en la plenitud de la Divina Voluntad.
(6) Ahora te corresponde a ti hacer nuestro mismo camino y morar donde Nosotros
moramos; ¿crees tú que sea cosa de nada, o como todas las otras vidas, aun santas, el vivir
en Nuestro Querer? ¡Ah! no, no, es el todo, aquí conviene abrazar todo, y si alguna cosa te
escapa no puedes decir que vives en la plenitud de nuestra Voluntad, por eso sé atenta y
sigue siempre el vuelo en mi Eterno Querer".
+ + + +
Volumen 15
29
15-25
Mayo 25, 1923
La Divina Voluntad legitima a las almas como
hijas de Dios. Todo fue creado para ellas.
(1) Me sentía como sumergida en el Querer Eterno y mi siempre amable Jesús,
atrayéndome hacia Él me ha transportado fuera de mí misma, haciéndome ver cielo y tierra, y
mientras esto me hacía ver me ha dicho:
(2) "Hija querida de nuestra Suprema Voluntad, mira toda esta máquina del universo, el
cielo, el sol, los mares, y todo lo demás, fue creado por Nosotros para hacer un don, ¿pero
sabes a quién? A quien habría hecho nuestra Voluntad. Todo a ellos fue donado como a
nuestros hijos legítimos, esto lo hacíamos por decoro de nuestras obras, no depositándolas ni
dándolas en don a gente extraña, ni a hijos ilegítimos que no habrían comprendido los grandes
bienes que hay en ellas, ni apreciado la grandeza y santidad de nuestras obras, es más, las
habrían desperdiciado y despreciado; en cambio, dándolas en don a nuestros hijos legítimos,
como en cada cosa creada hay un amor distinto y un bien especial hacia aquél a quien está
dirigido el don, nuestra Voluntad habitante en ellos y formando en ellos vida propia, les habría
hecho comprender todos estos amores, distintos uno del otro, que están en todo lo creado y
todas las especialidades de los bienes, por lo tanto nos habrían dado la correspondencia por
cada amor distinto, gloria, honor, por todos los bienes dados a ellos; nuestra Voluntad, que con
un Fiat los había creado y que conocía todos sus secretos, habitante en nuestros hijos
legítimos, con otro Fiat les habría develado nuestros secretos que están en todas las cosas
creadas, y nos haría dar amor por amor; las armonías, las comunicaciones se alternarían entre
ellos y Nosotros. Y si bien aquellos que no hacen nuestra Voluntad parece que gozan y toman
parte, pero los dones no son de ellos, sino que es por causa indirecta, como usurpadores y
como hijos ilegítimos; mucho más que no estando mi Voluntad habitante en ellos, nada o
poquísimo entienden de mi amor que todo lo creado les lleva, ni de los grandes bienes que en
todo hay; es más, muchos no saben ni siquiera quién ha creado tantas cosas. Verdadera
gente extranjera, que mientras viven de las cosas que me pertenecen, ni siquiera me quieren
reconocer.
(3) Entonces, como a verdadero Hijo legítimo fue entregado por mi Padre Celestial este gran
don de todo el universo, a mi Humanidad, en la cual no hubo cosa por la que no lo
correspondiera, don por don, amor por amor; después vino mi Celestial Madre, que tan bien
supo corresponder a su Creador, y después han venido los hijos de mi Voluntad, a los cuales
Ella debía legitimar por sus propios hijos. Por eso todo lo creado exulta de alegría, hace fiesta
y sonríe cuando haciéndote salir fuera de ti misma, junto Conmigo reconocen a la hija legítima
de la Voluntad Suprema, su dueña, todas quisieran correr a tu regazo y alrededor de ti, no sólo
para hacerte fiesta sino para ser apreciadas, defendidas y tenidas en cuenta como don de su
Creador, y todas en competencia quieren darte cada una amor distinto y el don que contiene
cada cosa creada: Quién te quiere dar el don de la belleza de tu Creador, y el amor que
contiene lo bello; quién el don de la potencia, y el amor que contiene la potencia; quién el don
de la sabiduría, quién el de la bondad, quién el de la santidad, quién el de la luz, quién el de la
pureza, y los distintos amores que contiene la sabiduría, la bondad, la santidad, la luz, la
pureza, etc. Así que mi Voluntad abate todas las barreras que hay entre el alma y Dios, la
pone en armonía entre el Cielo y la tierra, le devela todos los secretos que hay en toda la
Creación, y la vuelve depositaria de todos los dones de Dios".
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Volumen 15
30
15-26
Mayo 29, 1923
Dios siempre es el primero en obrar en el alma.
(1) Estaba acompañando a mi dulce Jesús en sus penas, especialmente en las que sufrió en
el huerto del Getsemaní, y mientras lo compadecía, moviéndose en mi interior me ha dicho:
(2) "Hija mía, el primero en formar el trabajo de mis penas en mi Humanidad fue mi Padre
Celestial, porque sólo Él tenía la fuerza y el poder de crear el dolor, y de poner en él cuantos
grados de dolor se necesitaban para poderse satisfacer de la deuda de las criaturas; las
criaturas fueron secundarias, porque no tenían ningún poder sobre de Mí, ni virtud de crear el
dolor por cuanta intensidad querían. Esto sucede en todas las criaturas, como al crear al
hombre, el primer trabajo tanto en el alma como en el cuerpo lo hizo mi Padre Divino, ¿cuánta
armonía, cuánta felicidad no formó con sus propias manos en la naturaleza humana? Todo es
armonía y felicidad en el hombre, sólo la parte externa, ¿cuántas armonías y felicidades no
contiene? El ojo ve, la boca habla, los pies caminan, las manos obran y toman las cosas que
hay hasta donde han llegado los pies. Si el ojo pudiera ver y no tuviera la boca para
expresarse, si tuviera los pies para caminar y no tuviera las manos para obrar, ¿no sería una
infelicidad, una desarmonía en la naturaleza humana? Luego, las armonías y felicidad del
alma humana, la voluntad, la inteligencia, la memoria, ¿cuántas armonías y felicidad no
contienen? Basta decir que son partes de la felicidad y armonía del Eterno, Dios creaba el
verdadero edén personal en el alma y en el cuerpo del hombre, edén todo celestial, y después
le dio por habitación el edén terrenal; todo era armonía y felicidad en la naturaleza humana, y
si bien el pecado trastornó esta armonía y felicidad, pero no destruyó del todo, todo el bien que
Dios había creado en el hombre.
(3) Así que como Dios creó con sus propias manos toda la felicidad y armonía en la criatura,
así creó en Mí todos los dolores posibles para rehacerse de la ingratitud humana y hacer salir
del mar de mis dolores la felicidad perdida, y el arreglo a la armonía trastornada. Y esto
sucede a todas las criaturas cuando debo elegirlas a santidad distinta o a designios especiales
míos, son mis propias manos que trabajan en el alma, y ahora creo en ellas el dolor, ahora el
amor, ahora los conocimientos de las verdades celestiales; es tanto mi celo, que no quiero que
ninguno me las toque, y si permito que las criaturas les hagan alguna cosa, es siempre en
orden secundario, pero el primado lo tengo Yo y me las voy formando según mi designio".
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15-27
Junio 6, 1923
La señal de que el alma es toda de Dios, es si
no siente gusto por nada de lo que existe.
(1) Estaba pensativa acerca de por qué mi dulce Jesús no venía y decía entre mí: “¿Quién
sabe qué habrá de mal en mi interior, que Jesús para no desagradarse se oculta?” Y Él
moviéndose en mi interior me ha dicho:
(2) "Hija mía, la señal de que no hay nada de mal y que el interior del alma está todo lleno
de Dios, es que nada le haya quedado que no sea todo mío, y que en todo lo que pueda
suceder dentro y fuera de ella, no siente más gusto de nada, sino que su gusto es sólo por Mí
y de Mí, y no sólo de las cosas profanas o indiferentes, sino aun de cosas santas, de personas
piadosas, de funciones, de músicas, etc., todo para ella es frío, indiferente, y como cosas que
Volumen 15
31
no le pertenecen, y la razón es natural, si el alma está toda llena de Mí, entonces está llena
también de mis gustos, el gusto mío es el suyo, los demás gustos no encuentran lugar donde
ponerse, por eso por cuán bellos puedan ser, para el alma no tienen ningún atractivo, más
bien para ella están como muertos. En cambio el alma que no es toda mía, está vacía, y a
medida que las cosas la circundan, así siente en ella tantos gustos si son cosas que le
agradan; si son cosas que no le agradan, siente disgusto, así que está en continua alternancia
de gustos y de disgustos, y como el gusto que no ha salido de Mí no es duradero, muchas
veces los gustos se convierten en disgustos, y por eso se notan tantas variaciones de carácter,
ahora demasiado triste, ahora demasiado alegre, ahora todo iracundo, en otra ocasión todo
afable, es el vacío que tiene de Mí en el alma lo que le da tantas variaciones de carácter, nada
semejante al mío, que soy siempre igual y jamás me cambio. Ahora, ¿sientes tú algún gusto
de lo que existe acá abajo? ¿Por qué temes que haya algún mal en ti, por el cual Yo
desagradado me oculte? Donde estoy Yo, males no puede haber".
(3) Y yo: "Amor mío, yo no siento tomar gusto de ninguna cosa, por cuan buena fuera, y
además Tú lo sabes mejor que yo, ¿cómo puedo sentir gusto por otras cosas, si la pena de tu
privación me absorbe, me amarga hasta la médula de los huesos, me hace olvidar todo, y sólo
me está presente y fijo en el corazón el clavo de que estoy privada de Ti?"
(4) Y Jesús: "Y esto te dice que eres mía y que estás llena de Mí, porque el gusto tiene este
poder: ‘Si es gusto mío transforma a la criatura en Mí, si es gusto natural la envuelve en las
cosas humanas, si es gusto de pasiones la arroja en la corriente del mal. El gusto parece que
sea cosa de nada, sin embargo no es así, es el acto primero, o del bien, o del mal, mira cómo
es así: Adán, ¿por qué pecó? Porque separó su mirada del atractivo divino, y en cuanto Eva
le presentó el fruto para hacerlo comer, miró el fruto y la vista sintió placer al mirarlo, el oído
sintió deleite al oír las palabras de Eva, de que si comía el fruto se volvería semejante a Dios,
la garganta sintió gusto al comerlo, así que el gusto fue el primer acto de su ruina. Si en
cambio hubiese sentido desagrado al mirarlo, aburrimiento, fastidio al oír las palabras de Eva,
disgusto al comerlo, Adán no habría pecado, más bien habría hecho el primer acto heroico en
su vida, resistiendo y corrigiendo a Eva por haber hecho eso, y él habría permanecido con la
corona imperecedera de la fidelidad hacia Aquél a quién tanto debía y que tenía todos los
derechos de su sujeción. ¡Oh! cómo se necesita estar atento sobre los diversos gustos que
surgen en el alma, si son gustos puramente divinos, darles vida; si son gustos humanos o de
pasiones, darles la muerte, de otra manera hay peligro de precipitarse en la corriente del mal".
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15-28
Junio 10, 1923
Para vivir en el Divino Querer, la puerta para entrar es la
Humanidad de Jesús. Oficio de víctima, y qué significa ser depuesto.
(1) Estaba lamentándome con mi dulce Jesús por sus privaciones, y pensaba entre mí:
"¿Quién sabe cuál será la causa por la que no viene? Y si es verdad, como alguna vez me lo
ha hecho entender, que no viene por los castigos, pues por el estado de víctima en el cual me
tiene, al venir, y debiéndome comunicar las penas por el oficio que tengo, se siente debilitar
los brazos, y como la justicia quiere castigar, pues la criatura la fuerza a ello, por eso no viene,
entonces, si así fuera, mejor me quitara del estado de víctima con tal de que venga, poco me
importa todo lo demás, lo que me interesa es Jesús, mi vida, mi todo, todo lo demás es nada
para mí". Ahora, mientras esto y otras cosas pensaba, mi dulce Jesús moviéndose en mi
interior, y poniéndome su brazo en el cuello me ha dicho:
Volumen 15
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(2) "Hija mía, ¿qué dices? ¿Quitarte del oficio? Tú no sabes qué significa perder el dominio,
perder el derecho de mandar, no poder disponer más de nada, porque cuando una persona
está en oficio puede siempre disponer: Si es juez puede juzgar, tiene el derecho de establecer
la condena y también de absolver, o puede ser que por días o semanas él no ejercite su oficio
porque no se presenta la ocasión, pero a pesar de esto él recibe su paga, mantiene sus
derechos y en cuanto se presentan los reos o los inocentes, él en su puesto de juez defiende y
condena, pero si es destituido pierde todos los derechos y se reduce a la inhabilidad; así de
todos los otros oficios, por eso mejor conténtate con estar privada de Mí alguna vez, antes que
querer ser depuesta de tu oficio, de otra manera perderás también el derecho de hacer
perdonar en parte los merecidos flagelos, y si bien te parece que por la falta de las penas por
algunos días tú no haces nada, el estar en tu oficio es siempre alguna cosa, y lo que no haces
un día, con el venir a ti, encontrándote en tu oficio, lo puedes hacer otro día.
(3) Y esto no es todo, es la última parte; la parte más esencial es que para vivir en mi
Querer, la puerta para entrar, el primer anillo de unión es mi Humanidad, fue Ella la primera y
verdadera víctima, que por oficio dado a Mí por mi Celestial Padre, vivió sacrificada y
completamente crucificada en la Divina Voluntad, y en virtud de la Potencia de mi Eterno
Querer pudo multiplicar mi Vida por todos y por cada uno, y así como con la potencia de un
solo Fiat multiplicaba tantas cosas creadas, dando a cada criatura el derecho de hacerlas
propias, así la potencia de mi Voluntad multiplicaba una sola Vida, a fin de cada uno me
tuviese para sí solo por ayuda, por defensa, por refugio, como me quisiera; esta es toda la
grandeza, el bien, el todo, la infinita distancia entre el vivir en mi Querer o vivir en modo
diverso, aunque sea bueno y santo: ‘La multiplicación de un acto en tantos actos por cuantos
se quieran, suficientes para cuantos quieran disfrutar de ellos.’ Ahora, si te quitara del oficio,
no sólo no ocuparías mi oficio sobre la tierra, y no estando en mi Humanidad, que a pesar de
que hizo mucho, consiguiendo tanto bien al hombre, pero no quité los derechos, el honor, el
decoro a mi justicia, cuando requería castigar justamente al hombre me resignaba; así,
faltándote el anillo de unión no podrías vivir en mi Querer, perderías el dominio, tus actos
pasarían a simples intenciones, y cuando dices: ‘Mi Jesús, en tu Querer te amo, te bendigo, te
agradezco por todos, me duelo por cada una de las ofensas, etc.’, no volarían sobre cada uno
de los actos humanos para hacerse acto de cada acto humano, amor por cada amor que me
deberían dar las criaturas, no seguirías todos mis actos que están en mi Querer, quedarías
atrás, a lo más serían pías intenciones que pueden hacer algún bien, pero no actos por todos
que puedan dar vida y que contengan la potencia de nuestra Voluntad creadora, sin embargo
cuántas veces no me dices: ‘Ya que me has llamado en tu Querer no me dejes atrás, ¡oh!
Jesús, haz que junto Contigo siga los actos de la Creación para corresponderte por el amor
que pusiste en todas las cosas creadas, aquéllas de la Redención y aquéllas de la
Santificación, a fin de que dondequiera que estén tus actos, tu amor, esté la correspondencia
del mío.’ ¿Y ahora quieres que te deje atrás?”
(4) Yo he quedado confundida y no he sabido qué responder. El buen Jesús dispone de lo
que a Él le agrada, y todo sea para gloria suya.
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15-29
Junio 15, 1923
En qué consiste la verdadera Caridad.
(1) Continuando mi estado, estaba pidiendo que mi siempre amable Jesús se dignase venir
a visitar mi pobre alma, y Él todo bondad ha venido, y se hacía ver que con su santa mano me
Volumen 15
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iba tocando toda, y a medida que me tocaba dejaba por señal en el punto donde me tocaba
una luz. Después de esto Jesús ha desaparecido, y ha venido mi primer confesor ya difunto, y
me ha dicho:
(2) "También yo quiero tocarte los puntos donde te ha tocado Nuestro Señor".
(3) Y yo, casi no queriendo, pero como si no tuviera fuerza para oponerme lo he dejado
hacerlo, pero mientras esto hacía, aquella luz que Jesús había dejado, al tocarme se
comunicaba a él y quedaba como investido por tanta luz por cuantas veces me tocaba,
siempre sobre los mismos puntos que me había tocado Jesús. Yo he quedado maravillada y
el confesor me ha dicho:
(4) "El Señor me ha mandado para darme la retribución por el mérito adquirido cuando venía
a hacerte la caridad y obraba sobre ti, ahora se ha cambiado para mí en luz de gloria eterna".
(5) Después ha venido mi segundo confesor, también difunto, y me ha dicho:
(6) "Dime que te ha dicho Jesús, quiero escucharlo a fin de que la luz de las verdades
divinas, se una a las tantas luces de las verdades que te decía el Señor y de las que yo, con
escucharlas de ti mientras estaba en vida quedaba como impregnado. Ahora el Señor me ha
mandado para confirmarme la recompensa del mérito que adquirí con querer oír las verdades;
si supieras qué significa oír las verdades divinas, qué encanto de luz contienen, que el sol por
ello quedaría eclipsado, el bien que llevan a quien las dice y a quien las escucha, harías
competencia, tú en decirlas, y quien siente el deber, en escucharlas, por eso, pronto, dime que
te ha dicho".
(7) Y yo recordando que Jesús me había dicho qué significa caridad, se lo he dicho. Mis
palabras se cambiaban en luz y lo investían, y él todo contento ha desaparecido. Ahora digo
lo que Jesús me había dicho sobre la caridad:
(8) "Hija mía, la verdadera caridad sabe convertir con su potencia todas las cosas en amor.
Mira el fuego, a todas las clases de leña y a cualquier otra cosa, lo convierte todo en fuego, y
si no tuviese el poder de convertir todo en fuego, no se podría dar el nombre de verdadero
fuego. Así el alma, si no convierte todas las cosas en amor, cosas sobrenaturales y cosas
naturales, alegrías y amarguras, y todo lo que la circunda, no puede decirse que posee la
verdadera caridad".
(9) Ahora, mientras esto decía, hacía salir tantas llamas de su corazón santísimo, que
llenaban Cielo y tierra, y después uniéndose todas juntas formaban una sola llama, y ha
agregado:
(10) "De mi corazón salen continuas llamas de amor, y a quién llevan el amor, a quién el
dolor, a quién la luz, a otros la fuerza, etc., y como salen del centro de la hoguera de mi amor,
a pesar que hacen diversos oficios, siendo una la finalidad, la de enviar amor a la criatura, son
todas llamas que uniéndose juntas forman una sola llama; así la criatura, a pesar de que haga
diversas cosas, la finalidad debe ser el amor, para poder formar de sus acciones tantas
llamitas, que uniéndose juntas formarán la gran llama que quemará todo y la transformará toda
en Mí, de otra manera no poseerá la verdadera caridad".
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15-30
Junio 18, 1923
Prodigios, maravillas, excesos de amor de Jesús al instituir
el Santísimo Sacramento y comulgarse a Sí mismo.
(1) Me sentía toda absorbida en la Santísima Voluntad de Dios, y el bendito Jesús me hacía
presentes, como en acto, todos los actos de su Vida sobre la tierra, y como lo había recibido
Volumen 15
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sacramentado en mi pobre corazón, me hacía ver como en acto, en su Santísimo Querer,
cuando mi dulce Jesús instituyendo el Santísimo Sacramento se comulgó a Sí mismo.
Cuántas maravillas, cuántos prodigios, cuántos excesos de amor en este comulgarse a Sí
mismo, mi mente se perdía en tantos prodigios divinos, y mi siempre amable Jesús me ha
dicho:
(2) "Hija querida de mi Supremo Querer, mi Voluntad contiene todo, conserva todas las
obras divinas como en acto y nada deja escapar, y a quien en Ella vive quiere hacerle conocer
los bienes que contiene. Por eso quiero hacerte conocer la causa por la que quise recibirme a
Mí mismo al instituir el Santísimo Sacramento. El prodigio era grande e incomprensible a la
mente humana: recibir la criatura a un Hombre y Dios, encerrar en el ser finito el infinito, y a
este Ser infinito darle los honores divinos, el decoro, la habitación digna de Él, era tan
profundo e incomprensible este misterio, que los mismos apóstoles, mientras creyeron con
facilidad en la Encarnación y en tantos otros misterios, delante a éste quedaron turbados y su
inteligencia se resistía a creer, y se necesitó hablarles repetidamente para rendirlos; entonces,
¿cómo hacer? Yo que lo instituía debía pensar en todo, porque mientras la criatura debía
recibirme, a la Divinidad no debían faltarle los honores, el decoro divino, la habitación digna de
Dios. Por eso hija mía, mientras instituía el Santísimo Sacramento, mi Voluntad eterna unida a
mi voluntad humana me hizo presentes todas las hostias que hasta el fin de los siglos debían
recibir la Consagración Sacramental, y Yo una por una las miré, las consumí, y vi mi Vida
Sacramental palpitante en cada hostia porque quería darse a las criaturas. Mi Humanidad, a
nombre de toda la familia humana tomó el empeño por todos y dio la habitación en Sí misma a
cada hostia, y mi Divinidad, que era inseparable de Mí, circundó cada hostia sacramental con
honores, alabanzas y bendiciones divinas para hacer digno decoro a mi Majestad, así que
cada hostia sacramental fue depositada en Mí y contiene la habitación de mi Humanidad y el
cortejo de los honores de mi Divinidad; de otra manera, ¿cómo podía descender en la
criatura? Y fue sólo por esto que toleré los sacrilegios, las frialdades, las irreverencias, las
ingratitudes, porque habiéndome recibido a Mí mismo puse a salvo mi decoro, los honores, la
habitación que se necesitaba a mi misma persona. Si no me hubiera recibido a Mí mismo, Yo
no habría podido descender en ella, y a ella le habría faltado el camino, la puerta, los medios
para recibirme.
(3) Así es mi costumbre en todas mis obras, las hago una vez para dar vida a todas las
demás veces que se repetirán, uniéndolas al primer acto como si fuera un acto solo, así que la
potencia, la inmensidad, la omnividencia de mi Voluntad me hicieron abrazar todos los siglos,
me hicieron presentes todos los comulgantes y todas las hostias sacramentales, y me recibí
otras tantas veces a Mí mismo, para hacer pasar por Mí a Mí mismo en cada criatura. ¿Quién
ha pensado jamás en tanto amor mío, que para descender en los corazones de las criaturas,
Yo debía recibirme a Mí mismo para poner a salvo los derechos divinos, y poder dar a ellas no
sólo a Mí mismo, sino también los mismos actos que Yo hice al recibirme, para disponerlas y
darles casi el derecho de poderme recibir?"
(4) Yo he quedado maravillada y como si quisiera dudar, y Jesús ha agregado:
(5) "¿Por qué dudas? ¿No es acaso éste el obrar de Dios? ¿Y de este acto solo formar
tantos actos por cuantos se quiera disfrutar, mientras que es un solo acto? ¿No fue lo mismo
para el acto de la Encarnación, de mi Vida y de mi Pasión? Una sola vez me Encarné, una fue
mi Vida, una la Pasión, sin embargo esta Encarnación, Vida y Pasión son para todos y para
cada uno, como si fuera para él solo, así que están aún como en acto y para cada uno, como
si ahora me estuviera Encarnando y sufriendo mi Pasión, si no fuera así no obraría como Dios,
sino como criatura, que no conteniendo un poder divino no puede hacerse de todos, ni puede
darse a todos."
(6) Ahora hija mía, quiero decirte otro exceso de mi amor: Quien hace mi Voluntad y vive en
Ella, viene a abrazar el obrar de mi Humanidad, porque Yo amo mucho que la criatura se
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vuelva similar a Mí, y como mi Querer y el suyo son uno solo, Él toma placer y recreándose
pone en la criatura todo el bien que contengo, y hago en ella el depósito de las mismas hostias
sacramentales. Mi Voluntad que la criatura contiene le presta y la circunda con decoro,
homenajes y honores divinos, y Yo todo a ella le confío, porque estoy cierto de poner al seguro
mi obrar, porque mi Voluntad se hace actor, espectador y custodio de todos mis bienes, de mis
obras y de mi misma Vida".
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15-31
Junio 21, 1923
Diferencia entre quien reza y obra en el Divino Querer teniendo conocimiento
de lo que hace, y entre quien se encuentra en Él porque la Divina Voluntad
lo envuelve y que por su naturaleza se encuentra por todas partes.
(1) Estaba haciendo mi acostumbrada adoración al crucificado bien mío, y estaba diciéndole:
"Entro en tu Querer, es más, dame tu mano y ponme Tú mismo en la inmensidad de tu
Voluntad, a fin de que nada haga que no sea efecto de tu Santísimo Querer". Ahora, mientras
esto decía pensaba entre mí: "¿Cómo, la Voluntad Divina está por todas partes, por lo tanto
ya me encuentro en Ella, y yo digo entro en tu Querer?" Pero mientras esto pensaba, mi dulce
Jesús moviéndose en mi interior me ha dicho:
(2) "Hija mía, sin embargo hay gran diferencia entre quien reza u obra porque mi Voluntad lo
envuelve y por su naturaleza se encuentra en todas partes, y entre quien por su propia
voluntad, teniendo en sí conocimiento de lo que hace, entra en el ambiente divino de mi
Voluntad para obrar y rezar. ¿Sabes tú qué sucede? Sucede como cuando el sol llena la
tierra de su luz, pero no en todos los puntos la luz y el calor son iguales; en algunos puntos
hay sombras, en otros puntos hay luz directa y el calor es más intenso; ahora, ¿quién goza
más luz, quién siente más calor, quien está en la sombra o quien está en los puntos donde la
luz no está cubierta por la sombra? Aunque no se puede decir que donde hay sombra no hay
luz, pero donde no está la sombra la luz es más viva, el calor es más intenso, es más, los
rayos del sol parece que invisten el lugar, lo absorben, y si el sol tuviera razón y una criatura
por su espontánea voluntad se expusiera a sus ardientes rayos, y a nombre de todos dijera al
sol: ‘Gracias, ¡oh! sol por tu luz, por todos los bienes que haces con llenar la tierra, por todos
quiero darte la correspondencia por el bien que haces’. ¿Qué gloria, honor, complacencia, no
recibiría el sol? Ahora, es verdad que mi Voluntad está por todas partes, pero la sombra de la
voluntad humana no deja sentir la vivacidad de la luz, el calor y todo el bien que contiene; en
cambio, con querer entrar en mi Voluntad, el alma depone la suya y quita la sombra de su
querer, y mi Voluntad hace resplandecer su vívida luz, la inviste, la transforma en la misma luz,
y el alma abismada en mi Querer Eterno me dice: ‘Gracias, ¡oh! Santo Querer Supremo por tu
luz, por todos los bienes que haces con llenar Cielo y tierra de tu Eterno Querer, por todos
quiero darte la correspondencia del bien que haces’. Y Yo siento tal honor, gloria y
complacencia, que ningún otro la iguala. Hija mía, cuántos males hace la sombra de la propia
voluntad: Enfría el alma, produce el ocio, el sueño, el entorpecimiento. Diversamente es
quien vive en la luz de mi Querer".
(3) Después de esto me he encontrado fuera de mí misma, y veía como si debieran venir
enfermedades contagiosas, y muchos eran llevados a los lazaretos; reinaba un espanto
general, y tantos otros males de nuevo género, pero espero que Jesús quiera aplacarse por
los méritos de su preciosísima sangre.
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15-32
Junio 28, 1923
Cómo Dios al crear al hombre, puso en él el germen del Amor Eterno.
(1) Estaba pensando en el amor inmenso de mi dulcísimo Jesús, y Él me ha hecho ver a
todas las criaturas como unidas dentro de una red de amor, y me ha dicho:
(2) "Hija mía, al crear al hombre Yo puse en él tantos gérmenes de amor: los puse en su
inteligencia, en los ojos, en la palabra, en el corazón, en las manos, en los pies, en todo puse
el germen del amor, y Yo debía trabajarlo desde afuera, y junto Conmigo puse todas las cosas
creadas para hacer brotar este germen, hacerlo crecer según Yo quisiera. Este germen,
habiendo sido puesto por un Dios Eterno, era eterno también él, así que el hombre contiene en
sí un eterno amor, y un eterno amor le va siempre al encuentro, para recibir la
correspondencia de los gérmenes de su eterno amor puesto en el hombre, y darle nuevo y
eterno amor, porque Yo quería estar dentro del hombre como germen, y fuera como
trabajador, para formar en él el árbol de mi eterno amor; ¿porque de qué le serviría al hombre
tener el ojo lleno de luz si no tuviera una luz externa que lo iluminara? Quedaría siempre en
oscuridad, así que para gozar el efecto de la luz se necesita la luz interna del ojo y la luz
externa del sol que lo ilumina; así de la mente, si no tuviera la palabra que manifiesta el
pensamiento, la vida de la inteligencia moriría y quedaría sin fruto, y así de todo lo demás.
Amé tanto al hombre, que no sólo puse en él este germen de mi eterno amor, sino que lo puse
a él bajo las olas de mi eterno amor que está esparcido en todo lo creado, para hacerlo
germinar en él y arrollarlo todo en mi eterno amor; así que si la luz del sol resplandece en su
ojo, le lleva la ola de mi amor; si toma el agua para quitarse la sed, el alimento para nutrirse, le
llevan la ola de mi eterno amor; si la tierra se extiende bajo sus pies y queda firme para darle
el paso, le lleva la ola de mi amor; si la flor emana su perfume, si el fuego hace salir su calor,
todos le llevan mi eterno amor. Pero esto no basta, Yo estoy junto a él trabajando dentro y
fuera para arreglar, confirmar y sellar todas mis semejanzas en el alma del hombre, a fin de
que amor eterno le doy, y amor eterno me dé, así que también la criatura me puede amar con
eterno amor, porque de él contiene el germen. Pero con sumo dolor mío el hombre sofoca
este germen, y entonces sucede que a pesar de que mi amor lo tiene bajo sus olas, él no
siente la luz que le lleva mi amor, porque él habiendo sofocado el germen ha quedado ciego; a
pesar de que mi amor arde, él no se calienta, y por cuanto beba y coma no se le quita la sed ni
se alimenta, pues donde no está el germen no hay fecundidad".
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15-33
Julio 1, 1923
Efectos de la oración en el Divino Querer. Placer de Jesús al
manifestar sus verdades a la criatura. Dios es un acto siempre nuevo.
(1) Estaba fundiéndome en el Santo Querer Divino para girar en cada inteligencia de
criatura, para dar a mi Jesús la correspondencia de amor de cada pensamiento de criatura;
pero mientras esto hacía, el pensamiento me ha dicho: “¿De qué sirve rezar en este modo?
Más bien me parece que sean desatinos en vez de oraciones". Y mi siempre amable Jesús
moviéndose en mi interior me ha dicho:
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37
(2) "Hija mía, ¿quieres saber de qué sirve y cuál es el efecto de ello? La criatura que viene
a arrojar en el mar inmenso de mi Divinidad la piedrita de su voluntad, en cuanto la arroja, si su
voluntad quiere amar, el mar infinito de las aguas de mi amor se encrespa, se agita, y Yo
siento las olas de mi amor que exhalan su celestial perfume, y Yo siento el placer, las alegrías
de mi amor agitadas por la piedrita de la voluntad de la criatura; si adora mi santidad, la
piedrita de la voluntad humana agita el mar de mi santidad, y Yo me siento recrear por las
auras purísimas de mi santidad; en suma, cualquier cosa que quiere hacer la voluntad humana
en la mía, como piedrita se arroja en el mar de cada uno de mis atributos, y agitándolos y
encrespándolos, Yo siento darme mis mismas cosas y los honores, la gloria, el amor que en
modo divino puede darme la criatura. Sucede como a una persona que siendo muy rica tiene
todos los bienes en su casa, fuentes fresquísimas, fuentes perfumadas, fuentes calientes, y
una persona que entra en esta casa no tiene qué darle, porque aquélla posee todo, pero
quiere agradarla, quiere amarla, entonces, ¿qué hace? Toma una piedrita y la arroja en la
fuente fresca, las aguas agitadas exhalan una delicadísima frescura, y el señor de esa casa
goza el placer de la frescura de su fuente, goza de sus mismos bienes que posee, ¿pero por
qué? Porque aquella otra persona ha tenido el pensamiento de agitar esa fuente, porque las
cosas agitadas exhalan más intenso el perfume, la frescura o el calor que contienen. Esto es
lo que significa entrar en mi Voluntad, agitar, remover mi Ser y decirme: ‘Mira cómo eres
bueno, amable, amante, santo, inmenso, potente, eres el Todo, y yo quiero moverte todo para
amarte y darte placer’. ¿Y a ti te parece poco?”
(3) Dicho esto se ha retirado en mi interior y yo me he quedado pensando en cómo es bueno
Jesús, me parece que goza mucho en comunicarse a la criatura, y toma tanto placer en
manifestar sus verdades, que mientras dice una, esa misma verdad lo incita y lo lleva con
fuerza irresistible a manifestar otras. ¡Que bondad! ¡Qué amor! Y Jesús de nuevo ha salido
de dentro de mi interior, y poniendo su rostro junto al mío ha agregado:
(4) "Hija mía, tú no sabes qué significa manifestar mis verdades y por eso te maravillas de
mi placer y de la fuerza irresistible que siento de manifestarme a la criatura; y quien se presta
a escucharme forma mi alegría y mis delicias de conversar con ella. Tú debes saber que
cuando manifiesto una verdad mía no conocida, es una nueva creación que hago, y Yo amo
mucho el hacer salir de Mí los tantos bienes y secretos que contengo, pero por cuanto diga,
siendo Yo aquel acto siempre nuevo, que jamás se repite, por eso siempre tengo ganas de
hablar, pero mientras hablo me quedan siempre otras nuevas cosas que quisiera decir, porque
lo nuevo no se agota jamás en Mí, soy siempre nuevo en el amor, nuevo en la belleza, nuevo
en los contentos, en las armonías, nuevo en todo y siempre nuevo, y por eso no canso a
ninguno, siempre tengo cosas nuevas para dar y para decir, y la fuerza irresistible que me
empuja a manifestarme es mi inmenso amor; dentro de un desahogo de amor hice salir la
Creación, todo lo que se ve en todo el universo estaba todo dentro de Mí, y el amor hizo
desbordar de mi interior la sombra de mi luz, y creé el sol; la sombra de mi inmensidad y de
mis armonías, y fue extendido el cielo, armonizándolo con tantas estrellas y esferas
celestiales; éstas y otras cosas que creé no fueron otra cosa que mis sombras que saqué de
Mí, y mi amor tuvo su desahogo, y Yo tomé gran deleite al ver lo que estaba contenido en Mí,
esparcido en pequeñas partecitas aletear sobre todo lo creado. Ahora, ¿cuál será mi alegría al
manifestar mis verdades, que no son mis sombras que salen de Mí, sino la sustancia de los
bienes que contengo en Mí, que no en mudo lenguaje hablan de Mí como hacen todas las
cosas creadas, sino con voz clara, sonora y elocuente hablan de Mí, y siendo mi palabra
creadora, como nueva creación crean en el alma las verdades que Yo manifiesto? Si con un
Fiat creé tantas cosas, y al manifestar mis verdades no es un solo Fiat que pronuncio, sino
tantas palabras por cuantas se necesitan para manifestar y hacer comprender lo que quiero
hacer entender. Imagínate entonces cuál es mi contento al manifestar al alma mis verdades,
que no en mudo lenguaje, sino con voz hablante manifestará a los demás mis bienes, mis
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verdades, para infundir en los demás el bien que ha recibido, por eso al manifestar mis
verdades, mi amor encuentra su desahogo y se pone en fiesta y amo mucho a quien se presta
a escucharme".
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15-34
Julio 5, 1923
Jesús presentado por los judíos a Pilatos.
Dónde está y cuál es el verdadero reino.
(1) Estaba acompañando a mi penante Jesús en las horas de su amarguísima Pasión,
especialmente cuando fue presentado y acusado por los judíos ante Pilatos, y Pilatos, no
contento con las simples acusaciones que le hacían, volvía a los interrogatorios para
encontrar, o causa suficiente para condenarlo o para liberarlo. Y Jesús, hablándome en mi
interior me ha dicho:
(2) "Hija mía, todo en mi Vida es misterio profundo y enseñanzas sublimes, en las cuales el
hombre debe mirarse como en un espejo para imitarme. Tú debes saber que era tanta la
soberbia de los judíos, especialmente por la fingida santidad que profesaban, por la que eran
tenidos por hombres rectos y concienzudos, que creían que sólo con presentarme ellos y decir
que me habían encontrado culpable y reo de muerte, Pilatos debía creerles y sin interrogarlos
debía condenarme, mucho más porque estaban tratando con un juez gentil que no tenía ni
conocimiento de Dios ni conciencia. Pero Dios dispuso diversamente para confundirlos y para
enseñar a los superiores que por mucho que parezcan buenas y santas las personas que
acusan a un pobre reo, no les crean fácilmente, sino que las interroguen cuidadosamente para
ver si están en la verdad, o bien, ver si bajo aquel vestido de bondad hay algunos celos,
rencores, o es para obtener de los superiores, haciéndose camino en sus corazones, algún
puesto o dignidad que ambicionan. El escrutinio hace conocer a las personas, las confunde y
se muestra que no se tiene confianza en ellas, y al no verse apreciadas se quitan el
pensamiento de ambicionar puestos o de acusar a otros. Cuánto mal hacen aquellos
superiores cuando a ojos cerrados, fiándose de una fingida bondad, no de una virtud probada,
los ponen en un puesto, o dan oídos a quien acusa a otro de alguna falta. Cuánto no
quedaron humillados los judíos al no ser creídos fácilmente por Pilatos y al sufrir tantos
interrogatorios, y si cedió en condenarme no fue porque les creyera, sino forzado y para no
perder su puesto; esto los confundió, de modo que quedó como marca sobre su frente una
extrema confusión y una humillación profunda, mucho más que descubrían más rectitud y más
conciencia en un juez gentil que en ellos. Cuán necesario y justo es el escrutinio, arroja luz,
produce calma en los verdaderos buenos y confusión en los malos. Y cuando queriendo
examinarme Pilatos me preguntó: ‘¿Tú eres rey? Y ¿dónde está tu reino?’ Yo quise dar otra
sublime lección con decir: ‘Yo soy rey’. Y quería decir: ‘¿Pero sabes tú cuál es mi reino? Mi
reino son mis dolores, mi sangre, mis virtudes; éste es el verdadero reino, que no fuera de Mí,
sino dentro de Mí poseo, lo que se posee por afuera no es verdadero reino ni seguro dominio,
porque lo que no está dentro del hombre le puede ser quitado, usurpado y será obligado a
dejarlo; en cambio lo que está dentro nadie se lo podrá quitar, el dominio será eterno dentro de
él. Las características de mi reino son mis llagas, las espinas, la cruz, donde no hago como
los demás reyes, que hacen vivir a sus pueblos fuera de ellos, en la inseguridad y tal vez en
ayunas; Yo no, Yo llamo a mis pueblos a habitar en las estancias de mis llagas, fortificados y
defendidos por mis dolores, quitada su sed por mi sangre, alimentados por mi carne, y sólo
esto es el verdadero reinar, todos los demás reinos son reinos de esclavitud, de peligros y de
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muerte; en mi reino está la verdadera vida. Cuántas enseñanzas sublimes, cuántos misterios
profundos en mis palabras, cada alma debería decirse a sí misma en las penas y dolores, en
las humillaciones y abandonos de todos, al practicar las verdaderas virtudes: ‘Este es mi
reino, no sujeto a perecer, nadie me lo puede quitar ni tocar, es más, mi reino es eterno y
divino, semejante al de mi dulce Jesús, mis dolores y penas me lo certifican y me vuelven el
reino más fortificado y aguerrido, tanto, que ninguno podrá hacerme guerra en vista de mi gran
fortaleza’. Este es reino de paz, que deberían ambicionar todos mis hijos".
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15-35
Julio 11, 1923
Por cuanto más grande es la obra que Dios quiere hacer, tanto
más es necesario que sea única y singular la criatura que elige.
La Paterna Bondad quiere abrir otra era de Gracia.
(1) Estaba rezando y abandonándome toda en los brazos de mi dulcísimo Jesús, pero con
un pensamiento en la mente que decía: “Sólo para ti este martirio de dar fastidio a los demás,
de ser un peso a tus ministros, no pudiendo hacer menos que fastidiarlos con mis hechos que
se desarrollan entre yo y Jesús; en cambio los demás son libres, ellos entran en el estado de
sufrimiento y por sí mismos se liberan; cuántas veces le he pedido que me liberara, pero en
vano". Ahora, mientras esto y otras cosas pensaba, el bendito Jesús ha venido, todo bondad y
amor, y poniéndose junto a mí me ha dicho:
(2) "Hija mía, por cuanto más grande es la obra que quiero hacer, tanto más es necesario
que sea única y singular la criatura que elijo. La obra de la Redención era la más grande y
para ella elegí a una sola criatura, dotándola de todos los dones, jamás concedidos a ninguno,
para hacer que esta criatura contuviera tanta gracia de poderme hacer de Madre, y pudiese
deponer en Ella todos los bienes de la Redención; y para custodiar mis mismos dones, desde
que fue concebida hasta que me concibió la tuve oculta en la luz de la Santísima Trinidad, la
cual se hacía custodia y tenía el oficio de dirigirla en todo; después, cuando quedé concebido
en su seno virginal, siendo Yo el verdadero, la cabeza y el primero de todos los sacerdotes,
tomé Yo la tarea de custodiarla y de dirigirla en todo, hasta el movimiento de su latido; y
cuando Yo morí la confié a otro sacerdote, el cual fue San Juan. Un alma tan privilegiada que
contenía todas las gracias, única en la mente divina, única en la historia, no quise dejarla hasta
el último de sus respiros sin la asistencia de un representante mío. ¿Acaso he hecho esto a
otras almas? No, porque no conteniendo tanto bien, tantos dones y gracias, no es necesaria
tanta custodia y asistencia.
(3) Ahora hija mía, también tú eres única en mi mente, y serás también única en la historia, y
no habrá ni antes ni después de ti otra criatura a la que le haré tener, como obligado por
necesidad, la asistencia de mis ministros. Habiéndote elegido para poner en ti la santidad, los
bienes, los efectos, la actitud de mi Suprema Voluntad, era conveniente, justo, decoroso, para
la misma santidad que contiene mi Querer, que un ministro mío te asistiera y fuera el primer
depositario de los bienes que mi Voluntad contiene, y de su regazo hacerlos pasar a todo el
cuerpo de la Iglesia. ¿Qué atención no se requiere de ti y de ellos, tú en recibir de Mí, como
una segunda madre mía, el gran don de mi Querer, y conocer de Él todas sus cualidades; y
ellos en recibirlas de ti para hacer que se cumpla en mi Iglesia el Fiat Voluntas Tua como en el
Cielo así en la tierra. ¡Ah, tú no sabes cuánto he debido darte para volverte capaz de deponer
en ti mi Querer, te he quitado todo germen de corrupción, he purificado en tal modo tu alma, tu
misma naturaleza, que ni tú sientes nada por ellos, ni ellos por ti, porque faltando el germen es
Volumen 15
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como si faltase el fuego a la leña, y si no te exenté de la culpa original como hice a mi amada
Mamá, con quitarte el germen de la corrupción obré otro prodigio de gracia, jamás concedido a
ningún otro, porque no era decoroso para mi Voluntad tres veces santa, descender en un
alma, tomar posesión de ella, y que estuviera aun mínimamente ensombrecida por el más
mínimo aliento corrupto, mi Voluntad no se habría adaptado a tomar posesión de ella y
comunicarle su actitud si hubiera visto algún germen de corrupción, como no me habría
adaptado Yo, Verbo del Padre, a ser concebido en el seno de la Celestial Mamá si no la
hubiera exentado de la culpa de origen. Y además, ¿cuántas gracias no te he hecho? Tú
crees que sea nada y por eso ni siquiera lo piensas, y en lugar de agradecerme te ocupas en
pensar en lo que he dispuesto de ti y de los que he puesto en torno a ti, mientras que Yo
quiero que sigas sólo mi Querer. Tú debes saber que este cumplimiento de mi Voluntad es tan
grande, que entra en las obras más grandes que la Divinidad ha obrado y quiero que sea
conocido, a fin de que al conocer la grandeza y los bienes inmensos que contiene, lo amen, lo
estimen y lo deseen. Tres veces la Divinidad Suprema decidió obrar ad extra, la primera fue
en la Creación, y ésta fue sin intervención de la criatura, porque ninguna había salido a la luz
del día; la segunda fue en la Redención, y en Ella intervino una mujer, la más santa, la más
bella, cual fue mi Celestial Mamá, fue Ella el canal y el instrumento del que me serví para
cumplir la obra de la Redención; la tercera es el cumplimiento, que mi Voluntad se haga como
en el Cielo así en la tierra, esto es que la criatura viva, obre con la santidad y potencia de
nuestra Voluntad, obra inseparable de la Creación y de la Redención, como es inseparable la
Trinidad Sacrosanta; no podemos decir que la obra de la Creación esté por Nosotros
terminada si nuestra Voluntad, como fue decretado por Nosotros, no obra en la criatura y vive
con la libertad, santidad y potencia con la que obra y vive en Nosotros, es más, este es el
punto más bello, más culminante, más fúlgido, y el sello del cumplimiento de la obra de la
Creación y de la Redención. Estos son decretos divinos y deben tener su pleno cumplimiento,
y para cumplir este decreto queremos servirnos de otra mujer, la cual eres tú; fue la mujer la
que incitó, la causa por la que el hombre se precipitó en sus desventuras, y Nosotros
queremos servirnos de la mujer para poner las cosas en orden y hacer salir al hombre de sus
desventuras, y restituirle el decoro, el honor, la verdadera semejanza nuestra, como fue por
Nosotros creado, por eso sé atenta, no tomes las cosas a la ligera, aquí no se trata de una
cosa cualquiera, sino se trata de decretos divinos y de darnos campo para hacernos cumplir la
obra de la Creación y Redención, por eso, así como a nuestra Mamá la confiamos a San Juan,
para poner en él, y de él a la Iglesia, los tesoros, las gracias, todas mis enseñanzas que en el
curso de mi Vida cuando Ella estaba confiada a Mí y haciéndole de sacerdote Yo puse en Ella
como en un santuario todas las leyes, los preceptos, las doctrinas que la Iglesia debía poseer,
y Ella, fiel como era y celosa aun de una sola palabra mía, para que no se perdieran, las puso
en mi fiel discípulo Juan, así que mi Mamá tiene el primado sobre toda la Iglesia. Así he hecho
de ti, debiendo servir el Fiat Voluntas Tua a toda la Iglesia, te he confiado a un ministro mío, a
fin de que pongas en él todo lo que te manifiesto sobre mi Voluntad, los bienes que hay, cómo
la criatura debe entrar en Ella, cómo la Paterna Bondad quiere abrir otra era de gracia,
poniendo en común con la criatura sus bienes que posee en el Cielo y restituyéndole la
felicidad perdida, por eso sé atenta y seme fiel".
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15-36
Julio 14, 1923
Expectativa de una nueva era. La señal segura de que está próxima.
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(1) Encontrándome en mi habitual estado, mi buen Jesús ha venido, pero todo afligido; me
parecía que no sabía separarse de mí, y todo bondad me ha dicho:
(2) "Hija mía, he venido para hacerte sufrir; ¿no recuerdas que cuando queriendo castigar al
hombre, tú no querías que lo hiciera, queriendo sufrir tú en vez de ellos, y Yo para contentarte
te dije que en vez de hacer por diez, por amor tuyo haría sólo por cinco? Ahora las naciones
se quieren pelear, y las que se creen las más poderosas se están armando hasta los dientes
para destruir las naciones débiles, se trata de destrucción completa hija mía, por eso he venido
a hacerte sufrir, para darte aquel cinco que te prometí. Al fuego y al agua mi justicia dará el
poder del oficio que contienen para destruir gentes y ciudades enteras, por eso es necesario
un poco de tu sufrir, para disminuir estos castigos".
(3) Ahora, mientras esto decía se ha movido en mi interior, como si tuviese en sus manos
varios instrumentos, y conforme los movía, así se formaban penas y dolores, con tal
estiramiento de todos mis miembros, que no sé cómo he quedado viva; y cuando veía que por
la fuerza de las penas yo gemía, temblaba, Jesús, con aire de quien ha triunfado en todo me
decía: “Tú eres vida mía, y de mi Vida puedo hacer lo que quiero". Y continuaba su trabajo de
hacerme sufrir. Sea todo para gloria de Dios, para el bien de mi alma y para la salvación de
todos. Después de esto ha agregado:
(4) "Hija mía, todo el mundo está trastornado y todos están a la expectativa de cambios, de
paz, de cosas nuevas; ellos mismos se unen para conferenciar y se asombran de que no
saben concluir nada, ni llegar a serias decisiones, así que la verdadera paz no despunta y todo
se queda en palabras, pero nada en los hechos, y esperan que otras conferencias puedan
servir para decisiones serias, pero en vano esperan. Y entre tanto, en este esperar están
todos con temor, y quién se prepara a nuevas guerras, quién espera nuevas conquistas; pero
con todo esto los pueblos empobrecen, se despojan vivos, y mientras esperan, cansados de la
era triste que los envuelve, turbia y sangrienta, esperan y tienen la esperanza de una nueva
era de paz y de luz. El mundo se encuentra precisamente en el punto como cuando Yo debía
venir a la tierra, todos estaban en espera de un gran acontecimiento, de una era nueva, como
en efecto sucedió. Así ahora, debiendo venir el gran advenimiento, la era nueva en la que la
Voluntad de Dios se haga en la tierra como en el Cielo, todos están a la expectativa de una era
nueva, cansados de la presente, pero sin saber cuál es esta novedad, este cambio, como no lo
sabían cuando Yo vine a la tierra. Esta expectativa es una señal cierta de que la hora está
cercana, pero la señal más segura es que Yo voy manifestando lo que quiero hacer, y que
dirigiéndome a un alma, como me dirigí a mi Mamá al bajar del Cielo a la tierra, le comunico mi
Voluntad y los bienes, los efectos que Ella contiene, para hacer de ello un don a toda la
humanidad".
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Deo Gratias
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