sábado, 17 de julio de 2021

LIBRO DE CIELO - VOL 14


Volumen 14 4 1 I. M. I.

 Amor mío y vida mía, guía Tú mi mano y estate junto conmigo al escribir, así que no yo, sino Tú harás todo, me dictarás las palabras a fin de que sean luz de verdad, no permitas que ponga nada de mí, más bien haz que yo desaparezca a fin de que todo lo hagas Tú, y tuyo sea el honor y la gloria. Yo hago esto sólo por obedecer, y Tú no me niegues tu gracia. + + + + 14-1 Febrero 4, 1922 El amor errante y rechazado da en sollozos de llanto. (1) Encontrándome en mi habitual estado, mi siempre amable Jesús se hacía ver todo afligido, su respiro era fuego, y estrechándome a Él me a dicho: (2) “Hija mía, quiero un refrigerio a mis llamas, quiero desahogar mi amor, pero mi amor es rechazado por las criaturas. Tú debes saber que Yo al crear al hombre, puse fuera de dentro de mi Divinidad, una cantidad de amor que debía servir como vida primaria de las criaturas para enriquecerse, para sostenerse, para fortalecerse, y para ayuda en todas sus necesidades; pero el hombre rechaza este amor, y mi amor va errante desde que fue creado el hombre y gira siempre sin detenerse jamás, y rechazado por uno corre a algún otro para darse, y como es rechazado rompe en llanto, así que la incorrespondencia forma el llanto del amor. Ahora, mientras mi amor va errante y corre para darse, si ve a uno débil, pobre, rompe en llanto y le dice: “¡Ay! si no me hicieras andar errante y me hubieras dado alojo en tu corazón, habrías estado fuerte y nada te faltaría”. Si ve a otro caído en la culpa, rompe en sollozos diciéndole: “¡Ay! si me hubieras dado entrada en tu corazón no habrías caído”. Ante aquél otro que ve arrastrado por las pasiones, ensuciado de tierra, el amor llora y sollozando le repite: “¡Ay! si hubieras tomado mi amor, las pasiones no tendrían vida en ti, la tierra no te tocaría, mi amor te bastaría para todo”. Así que en cada mal del hombre, pequeño o grande, él tiene un sollozo y continúa yendo errante para darse al hombre, y cuando en el huerto de Getsemaní se presentaron todos los pecados delante de mi Humanidad, cada culpa tenía un sollozo de mi amor, y todas las penas de mi Pasión, cada golpe de flagelo, cada espina, cada llaga, eran acompañados por el sollozo de mi amor, porque si el hombre me hubiera amado, ningún mal le podía venir; la falta de amor ha germinado todos los males y también mis mismas penas. (3) Yo, al crear al hombre hice como un rey, que queriendo hacer feliz su reino toma un millón y lo pone a disposición de todos, para que quien quiera tome, pero a pesar de que está a disposición de todos, sólo alguno toma algunos centavos. Ahora, el rey está ansioso de saber si los pueblos toman el bien que les quiere dar, y pregunta si su millón se ha agotado para poner otros millones, y le viene respondido: “Majestad, apenas algún centavo”. El rey siente dolor al oír que su pueblo no recibe sus dones ni los aprecia. Entonces, saliendo en medio de sus súbditos empieza a ver, a quién cubierto de harapos, a quién enfermo, a quién en ayunas, a quién temblando de frío, a quién sin techo, y el rey en su dolor rompe en llantos y sollozos y dice: “¡Ah!, si hubieran tomado de mi dinero no vería a ninguno que me haga deshonor cubiertos con harapos, sino bien vestidos; no vería enfermos sino sanos; no vería a ninguno en ayunas y casi muerto de hambre, sino satisfechos; si hubieran tomado mi dinero 1 Este libro ha sido traducido directamente del original manuscrito de Luisa Piccarreta Volumen 14 5 ninguno estaría sin techo, habrían podido muy bien construirse una casa para abrigarse”. En suma, en cada desventura que ve en su reino él tiene un dolor, una lágrima, y llora sobre el millón que la ingratitud del pueblo le rechaza. Pero es tanta la bondad de este rey, que a pesar de tanta ingratitud no retira ese millón, continúa dejándolo a disposición de todos, esperando que otras generaciones puedan tomar el bien que los otros han rechazado, y así recibir la gloria del bien que ha hecho a su reino. Así hago Yo, mi amor que he sacado no lo retiraré, continuará yendo errante, su sollozo durará aún, hasta que encuentre almas que tomen de este mi amor hasta el último centavo, a fin de que cese mi llanto y pueda recibir la gloria de la dote del amor que he puesto fuera para bien de las criaturas. ¿Pero sabes tú quienes serán las afortunadas que harán cesar el llanto al amor? Las almas que vivirán en mi Querer, ellas tomarán todo el amor rechazado por las otras generaciones, con la potencia de mi Voluntad creadora lo multiplicarán cuanto quieran y por cuantas criaturas me lo han rechazado, y entonces cesará su sollozo, y en su lugar entrará la sonrisa de la alegría, y el amor satisfecho dará a esas afortunadas todos los bienes, y la felicidad que las demás no han querido”. + + + + 14-2 Febrero 9, 1922 El cuerpo desgarrado de Jesús es el verdadero retrato del hombre que comete pecado. Jesús en la flagelación se hizo arrancar a pedazos la carne, se redujo todo a una llaga para dar nuevamente la vida al hombre. (1) Encontrándome en mi habitual estado, estaba siguiendo las horas de la Pasión y mi dulce Jesús, mientras lo acompañaba en el misterio de su dolorosa flagelación, se hacía ver todo descarnado, su cuerpo desnudo no sólo de sus vestiduras, sino también de su carne; sus huesos se podían numerar uno por uno; su aspecto era no sólo desgarrador sino horrible al verse, tanto que infundía temor, espanto, reverencia y amor a la vez. Yo me sentía muda ante esta escena tan desgarradora, habría querido hacer no sé qué cosa para aliviar a mi Jesús, pero no sabía hacer nada, la vista de sus penas me daba la muerte, y Jesús todo bondad me ha dicho: (2) “Querida hija mía, mírame bien para que conozcas a fondo mis penas. Mi cuerpo es el verdadero retrato del hombre que comete pecado; el pecado lo despoja de la vestidura de mi gracia, y Yo para dársela nuevamente me hice despojar de mis vestidos; el pecado lo deforma, y mientras es la más bella criatura que salió de mis manos, se vuelve la más fea y da asco y horror. Yo era el más bello de los hombres, y para darle de nuevo la belleza al hombre, puedo decir que mi Humanidad tomó la forma más fea; mírame cómo estoy horrible, me hice quitar la piel por los azotes y quedé irreconocible. El pecado no sólo quita la belleza, sino que forma llagas profundas, putrefactas y gangrenosas que corroen las partes más íntimas, consumen los humores vitales, así que todo lo que el hombre hace en estado de pecado son obras muertas, esqueléticas, el pecado le arranca la nobleza de su origen, la luz de su razón y se vuelve ciego, y Yo para llenar la profundidad de sus llagas me hice arrancar a pedazos la carne, me reduje todo a una sola llaga, y con derramar a ríos mi sangre hice correr los humores vitales en su alma, para darle nuevamente la vida. ¡Ah! si no tuviera en Mí la fuente Volumen 14 6 de la vida de mi Divinidad, Yo habría muerto desde el principio de mi Pasión, porque a cada pena que me daban mi Humanidad moría, pero ella me restituía la vida. (3) Ahora, mis penas, mi sangre, mis carnes arrancadas a pedazos están siempre en acto de dar vida al hombre, pero el hombre rechaza mi sangre para no recibir la vida, pisotea mis carnes para quedar llagado, ¡oh! cómo siento el peso de la ingratitud”. (4) Y arrojándose en mis brazos ha roto en llanto. Yo me lo he estrechado a mi corazón, pero Él lloraba fuertemente, ¡qué desgarro ver llorar a Jesús! Habría querido sufrir cualquier pena para no hacerlo llorar. Entonces lo he compadecido, le he besado sus llagas, le he secado las lágrimas, y Él como reconfortado ha agregado: (5) “¿Sabes cómo hago Yo? Como un padre que ama mucho a su hijo, y este hijo es ciego, deforme, tullido; y el padre que lo ama hasta la locura, ¿qué hace? Se saca los ojos, se arranca las piernas, se quita la piel y se lo da todo al hijo y dice: ‘Estoy más contento con quedar ciego, cojo, deforme, con tal que te vea a ti, hijo mío, que puedes ver, que puedes caminar, que eres bello”. ¡Oh, cómo está contento aquel padre porque ve a su hijo mirar con sus ojos, caminar con sus piernas y cubierto con su belleza! ¿Pero cuál sería el dolor del padre si viera que su hijo, ingrato, arroja de sí los ojos, las piernas, la piel, y se contenta con permanecer feo como está? Así soy Yo, en todo he pensado, pero ellos, ingratos, forman mi más acerbo dolor”. + + + + 14-3 Febrero 14, 1922 El contento de Jesús cuando se escribe de Él. (1) Encontrándome en mi habitual estado, mi dulce Jesús se hacía ver todo complacido y con un contento indescriptible, y yo le he dicho: “¿Qué tienes Jesús? ¿Buenas nuevas me traes que estás tan contento?” (2) Y Jesús: “Hija mía, ¿sabes por qué estoy tan contento? Toda mi alegría, mi fiesta, es cuando te veo escribir, veo verter en las palabras escritas mi gloria, mi Vida, el conocimiento de Mí que se multiplica siempre más, la luz de la Divinidad, la potencia de mi Voluntad, el desahogo de mi amor, todo lo veo puesto en el papel, y Yo en cada palabra siento la fragancia de todos mis perfumes, después veo aquellas palabras escritas correr, correr en medio de los pueblos para llevar nuevos conocimientos, mi amor desbordante, los secretos de mi Querer; ¡oh! cómo me alegro por ello, tanto, que no sé que te haría cuando escribes; y conforme tú escribes cosas nuevas sobre Mí y sobre lo que se relaciona Conmigo, así Yo voy inventando nuevos favores para recompensarte, y me dispongo a decirte nuevas verdades para darte nuevos favores. (3) Yo he amado siempre de más y he reservado gracias más grandes a quienes han escrito de Mí, porque ellos son la continuación de mi Vida evangélica, los portavoces de mi palabra, y lo que no dije en mi Evangelio, me lo reservé para decirlo a quien habría escrito de Mí. Yo no terminé entonces de predicar, Yo debo predicar siempre, mientras existan las generaciones”. (4) Y yo: “Amor mío, escribir las verdades que Tú me dices es sacrificio, pero el sacrificio se siente más duro y casi no siento la fuerza cuando estoy obligada a escribir mis intimidades entre Tú y yo, y lo que se refiere a mí no sé qué haría para no ponerlo en el papel”. (5) Y Jesús: “Tú quedas siempre aparte, es siempre de Mí que tú hablas, de lo que te hago, del amor con el que te quiero y de hasta dónde llega mi amor por las criaturas. Esto incitará a los demás a amarme, a fin de que también ellos puedan recibir el bien que te hago a ti, y además este mezclar a ti y a Mí al escribir es también necesario, de otra forma se podría decir: Volumen 14 7 ¿A quién ha dicho esto? ¿Con quién ha sido tan magnánimo en favorecerla? ¿Quizá al viento, al aire? ¿No se dice en mi vida que Yo fui tan magnánimo con mi Mamá? ¿Que hablé con los apóstoles, a las muchedumbres, y que sané a tal enfermo? Entonces todo es necesario, y debes estar segura que en todo lo que escribes, es siempre a Mí a quien haces conocer”. + + + + 14-4 Febrero 17, 1922 El amor es la cuna del hombre. (1) Me sentía oprimida por la privación de mi dulce Jesús y no hacía otra cosa que llamarlo, desearlo, pero en vano. Entonces, después de haber esperado mucho, cuando ya no podía más, ha venido, y yo quién sabe cuántas cosas quería decirle, pero Él se elevó en alto sin darme tiempo, yo lo miraba y lo llamaba: “Jesús, Jesús, ven”. También Él me miraba y hacía llover de su persona un rocío sobre mí que me embellecía toda, y este rocío lo atraía hacia mí, de manera que se ha abajado hacia mí y me ha dicho: (2) “Hija mía, el deseo de quererme ver rompe el velo que existe entre el tiempo y la eternidad, y el repetido deseo le da el vuelo para acercarse a Mí. Mi amor está casi inquieto cuando veo que el alma me anhela y Yo no me hago ver, y solamente se calma cuando no sólo me hago ver, sino que le doy nuevos carismas y nuevas prendas de amor. Mi amor está siempre en acto de querer dar nuevas prendas de amor a la criatura, y en cuanto veo que mi Voluntad toma la parte obrante, dirigente de darse a la criatura, mi amor hace fiesta, corre, vuela hacia ella, se hace cuna del hombre, y si ve que no reposa en su cuna, lo mece, le canta para hacerlo reposar y dormir en su seno, y mientras duerme él le da su aliento en la boca para darle nueva vida de amor. Si ve, por su respiro entrecortado, que su corazón no es feliz, con el aliento que le da, mi amor le forma la cuna en el corazón para quitarle las amarguras, los estorbos, las molestias y hacerlo feliz de amor. Y cuando se despierta, oh, cómo se alegra mi amor al verla renacida, feliz y llena de vida y le dice: “Mira, te he arrullado en mi seno para darte reposo, he vigilado a tu lado en tu sueño para hacer que te despertaras fuerte, feliz y toda diferente de la que eras, ahora quiero ser cuna a tus pasos, a tus obras, a tus palabras, a todo, piensa que estás mecido por mí, y en la cuna de mi amor pon tu amor, a fin de que fundiéndonos nos hagamos felices recíprocamente, pero ten cuidado de poner alguna otra cosa, porque entonces me entristecería y me harías llorar amargamente”. (3) Es mi amor lo que más se acerca al hombre, más bien es la cuna donde él ha nacido, si bien en mi Divinidad todo es armonía, como están en plena armonía los miembros al cuerpo. Así como en el hombre la inteligencia toma la parte dirigente, pues es donde reside la voluntad del hombre, y si ella no quiere se puede decir que el ojo no ve, la mano no obra, el pie no camina; en cambio si quiere, el ojo ve, la mano obra, el pie corre, todos los miembros se ponen de acuerdo; así mi Divinidad, mi Voluntad toma la parte dirigente y todos los otros atributos se ponen en plena armonía para seguir lo que mi Querer quiere, así que concurre la sabiduría, la potencia, la ciencia, la bondad, etc., pero como todos mis atributos, si bien distintos ente ellos, viven en la fuente del amor, desbordan de amor, he aquí el por qué mientras es el amor el que corre, que obra, que se dona, todos mis otros atributos concurren junto. Volumen 14 8 (4) Además, lo que al hombre le es más necesario es el amor, el amor es como el pan a la vida natural, así que puede prescindir de la ciencia, de la potencia, de la sabiduría, porque a lo más son cosas que se necesitan en algún tiempo o circunstancia, ¿pero qué se diría si Yo hubiera creado al hombre y no lo amara? Y además, ¿para qué crearlo si no debiera amarlo? Esto me serviría para deshonor y sería una obra no digna de Mí, que no sé hacer otra cosa que amar; ¿y qué sería del hombre si no tuviera un principio de amor y no pudiera amar? Sería un bruto y no sería digno ni de ser mirado, por eso en todo debe correr el amor, el amor debería correr en todas las acciones humanas como corre la imagen del rey en la moneda del reino; y si en la moneda no está impresa la imagen del rey, no es reconocida por moneda; así, si no corre el amor, no es reconocida por obra mía”. + + + + 14-5 Febrero 21, 1922 El amor hace morir y vivir continuamente. (1) Continuando mi habitual estado, mi siempre adorable Jesús al venir me ha dicho: (2) “Hija mía, mi amor por la criatura me hacía morir a cada instante. La naturaleza del verdadero amor es morir y vivir continuamente por la persona amada; el amor de quererla consigo le hace sentir la muerte, le procura un martirio, tal vez de los más dolorosos y prolongados, pero el mismo amor, más fuerte que la misma muerte, en el mismo instante que muere le da la vida, pero ¿para hacer qué cosa? Para dar vida a la persona amada y formar con ella una sola vida, aquellas llamas tienen virtud de consumir una vida para fundirla en la otra. Es propiamente esta la virtud de mi amor, hacerme morir, y de mi consumación formar tantas semillas para ponerlas en los corazones de todas las criaturas, para hacerme resurgir de nuevo y formar con ellas una sola vida Conmigo. (3) Ahora, también tú puedes morir quién sabe cuántas veces por amor mío, y tal vez a cada instante, cada vez que me quieres ver y no me ves, tu voluntad siente la muerte de mi privación, pero en realidad, porque no viéndome, tu voluntad muere porque no encuentra la vida que busca, pero después de que en ese acto se ha consumado, Yo renazco en ti y tú en Mí y reencuentras así la vida querida por ti, pero para volver de nuevo a morir para vivir en Mí; así también si me deseas, tu deseo no satisfecho siente la muerte, pero haciéndome ver encuentra nuevamente su vida, y así tu amor, tu inteligencia, tu corazón, pueden estar en continuo acto de morir y vivir por Mí. Si lo he hecho Yo por ti, es justo que tú lo hagas por Mí”. + + + + 14-6 Febrero 24, 1922 Nuestra cruz sufrida en la Voluntad de Dios se hace tan grande como la de Jesús. (1) Encontrándome en mi habitual estado, mi siempre adorable Jesús se hacía ver en el momento de tomar la cruz para ponerla sobre su santísimo hombro, y me ha dicho: (2) “Hija mía, cuando recibí la cruz la miré de arriba a abajo para ver el lugar que tomaba en mi cruz cada alma, y entre tantas, miré con más amor y puse atención especial a aquéllas que habrían estado resignadas y habrían hecho vida en mi Voluntad, las miré y vi su cruz ancha y Volumen 14 9 larga como la mía, porque mi Voluntad suplía a lo que a su cruz le faltaba, y la alargaba y ensanchaba como la mía. ¡Oh! cómo sobresalía tu cruz larga, larga por tantos años de cama, sufrida sólo para cumplir mi Voluntad. La mía era sólo para cumplir la Voluntad de mi Padre Celestial, la tuya para cumplir la mía; una hacía honor a la otra, y como una y otra contenían la misma medida se confundían juntas. (3) Ahora, mi Voluntad tiene la virtud de ablandar la dureza, de endulzar la amargura, de alargar y ensanchar las cosas pequeñas, por eso cuando sentí la cruz sobre mi hombro, sentí también la suavidad, la dulzura de la cruz de las almas que habrían sufrido en mi Querer, ¡ah! mi corazón tuvo un respiro de alivio, y la suavidad de las cruces de ellas hizo adaptar la cruz sobre mi hombro, y se hundió tanto que me hizo una llaga profunda, y si bien me dio un dolor acerbo, sentía al mismo tiempo la suavidad y la dulzura de las almas que habrían sufrido en mi Querer. Y como mi Voluntad es eterna, su sufrir, sus reparaciones, sus actos, corrían en cada gota de mi sangre, corrían en cada llaga, en cada ofensa; mi Querer las hacía encontrarse como presentes a las ofensas pasadas, desde que el primer hombre pecó; a las presentes y a las futuras; eran propiamente ellas las que me daban nuevamente los derechos de mi Querer, y Yo, por amor de ellas decretaba la Redención, y si los demás toman parte de Ella, es por causa de éstas que pueden hacerlo. No hay bien que Yo conceda, ni en el Cielo ni en la tierra, que no sea por causa de ellas.” + + + + 14-7 Febrero 26, 1922 Jesús nos cubrió de belleza en la Redención. (1) Estaba pensando en el gran bien que el bendito Jesús nos ha hecho con redimirnos, y Él todo bondad me ha dicho: (2) “Hija mía, Yo creé a la criatura bella, noble, de origen eterno y divino, plena de felicidad y digna de Mí; el pecado la derribó de esta altura y la hizo caer hasta el fondo, la desnobleció, la deformó y la volvió la criatura más infeliz, sin poder crecer, porque el pecado le impedía el crecimiento y la cubría de llagas, que daba horror el sólo verla. Ahora, mi Redención rescató a la criatura de la culpa, y mi Humanidad no hizo otra cosa que, como una tierna madre con su recién nacido, que no pudiendo tomar otro alimento, para dar la vida a su bebé, se abre el seno, pone a su pecho a su niño, y de su sangre convertida en leche le suministra el alimento para darle la vida. Más que madre mi Humanidad se hizo abrir en Sí misma, a golpes de látigo, tantos orificios, casi como tantos pechos que hacían salir ríos de sangre para hacer que mis hijos, pegándose a ellos pudieran chupar el alimento para recibir la vida y desarrollar su crecimiento, y con mis llagas cubría su deformidad y los volvía más bellos que al principio, y si al crearlos los hice cielos tersísimos y nobles, en la Redención los adorné tachonándolos con las estrellas brillantísimas de mis llagas para cubrir su fealdad y volverlos más bellos; en sus llagas y deformidad Yo ponía los diamantes, las perlas, los brillantes de mis penas, para ocultar todos sus males y vestirlos con tal magnificencia de superar el estado de su origen, por eso con razón la Iglesia dice: ‘Feliz culpa’, porque por la culpa vino la Redención, y mi Humanidad no sólo los alimentó con su sangre, no sólo los vistió con su misma Persona y los adornó con su misma belleza, sino que mis pechos están siempre llenos para alimentar a mis hijos. ¿Cuál no será la condena de aquellos que no quieren pegarse a ellas para recibir la vida y crecer, y para ser cubiertos en su deformidad?” Volumen 14 10 + + + + 14-8 Marzo 1, 1922 Cómo Jesús queda encadenado por el alma que hace su Voluntad, y el alma por Jesús. (1) Estaba muy afligida por la privación de mi dulce Jesús, y después de mucho esperar ha venido, y de sus llagas hacía correr su sangre alrededor de mi cuello y sobre mi pecho, y conforme caían sobre mí esas gotas de sangre se formaban como tantos rubíes brillantísimos, que formaban el más bello de los adornos. Y Jesús me miraba y me ha dicho: (2) “Hija mía, cómo te queda bien el collar de mi sangre, cómo te embellece, mira, mira tú misma cómo te hace aparecer bella”. (3) Y Yo, un poco molesta porque me había hecho esperar tanto he dicho: (4) “Amor mío y vida mía, ¡oh! cuánto quisiera por collar tu brazo estrechado a mi cuello, eso sí me agradaría, porque sentiría la vida y me aferraría tanto a Ti, que no te dejaría más huir. Tus cosas, es verdad, son bellas, pero cuando las separas de Ti yo no te encuentro a Ti, no encuentro la vida, y a pesar de tener tus cosas mi corazón delira, desvaría y sangra por el dolor, porque Tú no estás conmigo. ¡Ah! si supieras en qué tortura me pones cuando no vienes, tendrías más cuidado de no hacerme esperar tanto”. (5) Y Jesús todo enternecido ha circundado mi cuello con su brazo, tomándome una mano en la suya, y ha agregado: (6) “Lo sé, sé cuánto sufres, y para contentarte he aquí mi brazo como collar alrededor de tu cuello, ¿no estás ahora contenta? Debes saber que a quien hace mi Voluntad no puedo hacer menos que contentarla, porque conforme respira así forma el aire de mi Querer en torno a Mí, de modo que no sólo me ciñe el cuello, sino toda la vida, y Yo quedo como encadenado e impedido por el alma con la misma fuerza de mi Voluntad, pero esto no me disgusta, más bien por el gran contento que siento, la encadeno a ella, y si tú no sabes estar sin Mí, son mis cadenas, mis grilletes que te tienen tan estrechada, que basta un momento sin Mí para darte un martirio tan doloroso, que no hay otro igual. Pobre hija, pobre hija, tienes razón, Yo tendré cuenta de todo, pero no te dejo, más bien me encierro en ti para gozarme el aire de mi Querer que me formas tú misma, porque aire de mi Voluntad es tu latido, tu pensamiento, tu deseo, tu movimiento, y Yo en este aire encontraré mi apoyo, mi defensa y el más bello reposo sobre tu pecho”. + + + + 14-9 Marzo 3, 1922 El Agricultor Celestial siembra su palabra. (1) Continuando mi habitual estado, mi dulce Jesús vino pero sin decirme nada, todo taciturno y sumamente afligido, y le dije: (2) “¿Qué tienes Jesús que no hablas? Tú me eres vida, tu palabra me es alimento, y yo no puedo estar en ayunas, soy muy débil y siento la necesidad continua del alimento para crecer y mantenerme fuerte”. Volumen 14 11 (3) Y Jesús todo bondad me ha dicho: “Hija mía, también Yo siento la necesidad de un alimento, y después de que te he alimentado con mi palabra, esa misma palabra masticada por ti, habiéndose convertido en sangre, germina el alimento para Mí, y si tú no puedes estar en ayunas, tampoco Yo quiero estar en ayunas, quiero la correspondencia del alimento que te he dado, y después volveré de nuevo a alimentarte. Siento mucha hambre, pronto, quítame el hambre”. (4) Yo he quedado confundida y no sabía qué darle, porque nunca he tenido nada, pero Jesús con sus dos manos tomaba mi latido, mi respiro, mis pensamientos, los afectos, los deseos, cambiados en tantos globitos de luz, y se los comía diciendo: (5) “Esto es el fruto de mi palabra, es cosa mía, es justo que me los coma”. (6) Entonces parecía que tomaba un poco de reposo, y después ha agregado”. (7) “Hija mía, ahora conviene que me ponga de nuevo al trabajo, para trabajar el terreno de tu alma, para poder sembrar la semilla de mi palabra para alimentarte. Yo hago como el campesino cuando quiere sembrar su terreno, forma las zanjas, hace los surcos y después arroja la semilla en ellos, luego regresa a cubrir de tierra las zanjas y los surcos donde ha arrojado la semilla, para tenerla defendida y darle tiempo para hacerla germinar, para recogerla centuplicada para hacer de ella su alimento, pero debe estar atento a no ponerle mucha tierra, de otra manera sofocaría su semilla y la haría morir bajo tierra y él correría peligro de quedarse en ayunas. Así hago Yo, preparo las zanjas, formo los surcos, ensancho la capacidad de su inteligencia para poder sembrar mi palabra divina, y así poder formar el alimento para Mí y para ella, después cubro las zanjas y los surcos de tierra, y esta tierra es la humildad, la nada, el aniquilamiento del alma, alguna pequeña debilidad o miseria, esto es tierra y es necesario que la tome de ella, porque a Mí me falta esta tierra y así cubro todo y espero con alegría mi cosecha. Ahora, ¿quieres saber qué pasa cuando sobre mi semilla se pone mucha tierra? Cuando el alma siente sus miserias, sus debilidades, su nada, y se aflige, piensa tanto en esto que pierde el tiempo y el enemigo se sirve de ello para arrojarla en la turbación, en la desconfianza y en el abatimiento; todo esto es tierra de más sobre mi semilla. ¡Oh, cómo mi semilla se siente morir, cómo se le dificulta germinar bajo esta tierra! Muchas veces estas almas cansan al Agricultor Celestial y él se retira. ¡Oh! cuántas de estas almas hay”. (8) Y yo: “Amor mío, ¿soy yo una de esas?” (9) Y Él: “No, no, quien hace mi Voluntad no está sujeto a poder formar tierra para sofocar mi semilla, es más, muchas veces no se encuentra ni siquiera la humildad, sino solo su nada que produce poca tierra, y apenas una capa puedo poner sobre mi semilla, y el Sol de mi Voluntad la fecunda y pronto germina, y Yo hago grandes cosechas y regreso pronto para arrojar mi semilla, y puedes estar segura de esto, ¿no ves cómo vuelvo continuamente a sembrar nuevas semillas de verdad en tu alma?” (10) Ahora, mientras esto decía, sobre el rostro de Jesús se veía una tristeza, y tomándome de la mano me ha transportado fuera de mí misma y me hacía ver diputados y ministros, todos trastornados y como si ellos mismos hubieran preparado un gran fuego, en el cual quedaban envueltos en las llamas; se veían los jefes sectarios, que cansados de esperar, de maldecir contra la Iglesia, o querían ser dejados libres para iniciar luchas sangrientas contra Ella, o bien se querían retirar de gobernar, veían faltarles el piso bajo sus pies, tanto por finanzas como por otras cosas, y para no hacer el ridículo querían retirarse de regir la suerte de la nación, ¿pero quién puede decirlo todo? Y Jesús, todo doliente ha dicho: (11) “Terribles, terribles son los preparativos, quieren hacerlo todo sin Mí, pero todo servirá para confundirlos”. + + + + Volumen 14 12 14-10 Marzo 7, 1922 Las palabras de Jesús están llenas de verdad y de luz, y llevan consigo la sustancia y la virtud de transmutar al alma en la misma verdad, en la misma luz, y en el mismo bien que contienen. (1) Estaba pensando en lo que está escrito y decía entre mí: “¿Es realmente Jesús el que me habla, o bien es un juego del enemigo y de mi fantasía?” Y Jesús al venir me ha dicho: (2) “Hija mía, mis palabras están llenas de verdad y de luz, y llevan consigo la sustancia y la virtud de trasmutar al alma en la misma verdad, en la misma luz y en el mismo bien que contienen, de modo que el alma no sólo conoce la verdad, sino que siente en ella la sustancia de obrar según la verdad que ha conocido, además, mis verdades están llenas de belleza y de atractivos, de modo que el alma arrobada por su belleza se hace raptar por ellas. En Mí todo es orden, armonía y belleza, mira, creé el cielo y podía bastar él solo, pero no, lo quise adornar de estrellas, casi cubriéndolo de belleza para hacer que el ojo humano pudiera gozar más de las obras de su Creador; creé la tierra y la adorné con tantas plantas y flores; ninguna cosa creé que no tuviera su ornamento, y si esto es en el orden de las cosas creadas, mucho más en mis verdades que tienen su sede en mi Divinidad, que mientras parece que llegan al alma, son como rayos solares que mientras tocan y calientan la tierra, pero jamás se separan del centro del sol, y el alma queda tan enamorada de mis verdades que le resulta casi imposible, aun a costa de la propia vida, el no poner en práctica la verdad que ha conocido. En cambio cuando es el enemigo o especulaciones de la fantasía quienes quieren hablar de verdad, no llevan ni luz ni sustancia, ni belleza, ni aliciente, son verdades vacías, sin vida, y el alma no siente la gracia de sacrificarse para practicarlas, pero las verdades que te dice tu Jesús están llenas de vida y de todo lo que mis verdades contienen, ¿por qué dudas?” + + + + 14-11 Marzo 10, 1923 Quien hace la Divina Voluntad es reina de todo. (1) Estaba haciendo las horas de la Pasión, y según mi costumbre me volcaba en el Santo Querer de Dios, ofreciéndolas para bien de todos, pero mi voluntad como si quisiera apropiárselas, frecuentemente decía: “Jesús mío, en modo especial para ayuda, para alivio, para liberación de aquella alma”. Y mi dulce Jesús reprendiéndome me ha dicho: (2) “Hija mía, todo lo que se hace en mi Voluntad es como sol que se difunde a todos, y conforme se reza en mi Voluntad, se ofrece mi sangre, mis penas, mis llagas, todo se convierte en tantos rayos de luz que se difunden a todos, descienden con rapidez en la más profunda cárcel del purgatorio y convierten sus penas y tinieblas en luz; entonces la cosa es siempre igual para todos, y si hubiera diferencia, jamás será por parte de quien dona, sino por parte de quien recibe, según las disposiciones de cada una. Sucede como con el sol, que da la luz a todos igualmente, toca y calienta un punto de terreno como el otro, ¿pero quién saca provecho de esto? Quien trabaja. ¿Qué terreno produce el fruto? Donde fue arrojada la semilla, el otro con toda la luz del sol queda infecundo; por lo tanto la especialidad en mi Voluntad no existe, de por sí misma corre, se difunde y se quiere dar a todos, quien quiere toma de Ella”. Volumen 14 13 (3) Yo he quedado afligida al oír esto, y Jesús ha agregado: (4) “¡Ah! Tú quisieras hacer como el sol si quisiera concentrar en un punto más fuertemente su luz, su calor, para poder calentarlo e iluminarlo tanto, de convertir aquel punto en el mismo sol, mientras hace su curso regular sobre todas las otras cosas”. (5) Y yo: “Sí, sí, es propiamente esto, es el peso de la gratitud que siento lo que me empuja a esto”. Jesús ha sonreído al oírme, y ha continuado: (6) “Si es así, hazlo entonces, pero tú debes saber que como mi Voluntad domina todo, se encuentra por todas partes, sostiene a todos, es conocida por el Cielo, por la tierra y hasta por los demonios, no hay ninguno que pueda oponerse a Ella. Así el alma que hace mi Voluntad debe dominar todo, encontrarse por todas partes, sostener todo, y quiero que sea conocida por todos”. (7) Y yo: “Amor mío, yo no soy conocida por ninguno”. (8) Y Él: “Cómo, ¿no te conoce ninguno? Te conocen todos los santos y ángeles, uno por uno, y con ansia esperan tu obrar en mi Querer, como nota divina y la más armoniosa que corre sobre todo lo que han hecho en vida, para darles mayor esplendor y contento; te conocen todas las almas purgantes, sintiendo sobre de ellas el continuo refrigerio que lleva el obrar en mi Querer; te conocen los demonios por la fuerza de mi Voluntad que sienten en ti; y si la tierra no te conoce aún, te conocerá dentro de poco. Para quien hace mi Voluntad, sucede y hago como hice con mi Madre Celestial, que la constituí Reina de todo y ordené a todos que la reconocieran y la honraran como a su Reina, y a Ella le encargué que aplastara con su pie la cabeza del dragón infernal; así hago con quien vive en mi Voluntad, todo está bajo su dominio, y no hay bien que de ellos no venga”. + + + + 14-12 Marzo 13, 1922 El gran bien que lleva el oír las verdades. (1) Encontrándome fuera de mí misma, me he encontrado en medio de un valle florido en el cual he encontrado a mi confesor difunto, muerto el día 10 del corriente,2 y según su costumbre de cuando vivía acá abajo me ha dicho: (2) “Dime: ¿qué te ha dicho Jesús?” (3) Y yo: “Me ha hablado en mi interior, con palabras no me ha dicho nada, y usted sabe que las cosas que escucho en mi interior no las tomo en cuenta”. (4) Y él: “Quiero oír también lo que te ha dicho en tu interior”. (5) Y yo, como obligada, me ha dicho: (6) “Hija mía, te llevo en mis brazos; mis brazos te servirán de barquita para hacerte navegar en el mar interminable de mi Voluntad, tú, después, conforme hagas tus actos en mi Querer formarás las velas, el mástil, el ancla, que servirán no sólo como adorno de la barquita, sino para hacerla caminar con más velocidad. Es tanto el amor que tengo a quien vive en mi Querer, que la llevo en mis brazos sin dejarla jamás”. (7) Pero mientras esto decía he visto los brazos de Jesús en forma de barquita, y yo en medio de ella. El Confesor al oír esto me ha dicho: (8) “Debes saber que cuando Jesús te habla y te manifiesta sus verdades, son rayos de luz que llueven sobre ti, después tú, cuando me las manifestabas a mí, no teniendo su virtud, me las manifestabas a gotas, y mi alma quedaba toda llena de aquellas gotas de luz, y aquella luz 2 El tercer confesor, Don Gennaro di Gennaro. Volumen 14 14 me incitaba más y me daba más deseos de escuchar otras verdades para poder recibir más luz, porque las verdades llevan el perfume celestial, la sensación divina, y esto sólo al oírlas, ¿qué será para el que las practique? Es por esto que amaba y deseaba tanto escuchar lo que te decía Jesús, y quería decirlo a los demás, era la luz, el perfume que sentía y quería que otros tomaran parte en ello. ¡Si supieras el gran bien que ha recibido mi alma al escuchar las verdades que te decía Jesús! Cómo todavía gotea luz y expande perfume celestial, que no sólo me da refrigerio, sino que me sirve de luz a mí, y a quien está cerca de mí, y conforme tú haces tus actos en el Querer Divino, yo tomo parte especial, porque me siento la semilla que tú pusiste en mí de su Querer Santísimo”. (9) Y yo: “Déjeme ver su alma, como es que gotea luz.” Y él abriéndose por la parte del corazón me hacía ver su alma toda chorreando luz; esas gotas se unían, se separaban, una corría sobre la otra, era muy bello verlo. (10) Y él: “¿Has visto? ¡Cómo es bello escuchar las verdades! Quien no escucha las verdades gotea tinieblas que dan horror”. + + + + 14-13 Marzo 16, 1922 Vivir en la Divina Voluntad no tiene nada de grande exteriormente, todo se desenvuelve entre el alma y Dios. (1) Continuando mi habitual estado, estaba pensando entre mí: “Me siento la más mala de todos, sin embargo mi dulce Jesús me dice que sus designios sobre mí son grandes, que la obra que realiza en mí es tan importante que no quiere confiarla ni siquiera a los ángeles, sino que Él mismo quiere ser el custodio, el actor y el espectador, pero, ¿qué cosa hago de grande? Nada, mi vida externa es tan ordinaria que hago menos que los demás”. Pero mientras esto pensaba, mi siempre amable Jesús, interrumpiendo mi pensamiento me ha dicho: (2) “Hija mía, se ve que sin tu Jesús no sabes pensar, ni decir otra cosa que disparates, tampoco mi querida Mamá hacía nada de extraordinario en su vida exterior, es más, aparentemente hizo menos que cualquier otro, Ella se abajaba a las acciones más ordinarias de la vida, hilaba, cosía, barría, encendía el fuego, ¿quién habría pensado que Ella era la Madre de Dios? Sus acciones externas nada hacían entreverlo, y cuando me llevó en su seno, conteniendo en Ella al Verbo Eterno, cada movimiento suyo, cada acción humana de Ella obtenía adoración de todo lo creado, de Ella salía la vida y la conservación de todas las criaturas, el sol dependía de Ella y de Ella esperaba la conservación de su luz y de su calor, la tierra el desarrollo de la vida de las plantas, todo giraba en torno a Ella, Cielos y tierra estaban pendientes de sus indicaciones, sin embargo ¿quién veía algo? Nadie. Toda su grandeza, potencia y santidad, los mares inmensos de bienes que de Ella salían era de su interior; cada latido suyo, respiro, pensamiento, palabra, eran un desahogo en su Creador. Entre Ella y Dios había continuas corrientes que recibía y daba, nada salía de Ella que no hiriese a su Creador y en lo que no quedase herida por Él. Estas corrientes la engrandecían, la elevaban, la hacían superar todo, pero nadie veía nada, sólo Yo, su Dios e Hijo estaba al corriente de todo; entre Yo y mi Mamá corría tal corriente, que su latido corría en el mío y el mío corría en el suyo, así que Ella vivía de mi latido eterno y Yo de su latido materno, por eso, nuestras vidas se confundían juntas, y era precisamente esto lo que ante Mí la hacía distinguirse como mi Madre. Las acciones externas no me satisfacen, ni me agradan, si no parten de un interior del que Yo formo la vida. Volumen 14 15 (3) Entonces, ¿por qué te maravillas de que tu vida externa sea del todo ordinaria? Es mi costumbre cubrir con las cosas más ordinarias mis obras más grandes, a fin de que nadie me las señale, y Yo quedo más libre para obrar, y cuando he realizado todo, entonces doy la sorpresa y las manifiesto a todos, haciendo maravillarse a todos. Es cierto que la obra que hago en ti es grande, ¿te parece poco que haga correr todos tus actos en la corriente de mi Querer, y la corriente de mi Querer corra en los tuyos, y mientras estas corrientes corren, forman un solo acto con todos los actos de las criaturas, haciendo correr sobre todos un Querer Divino, haciéndose actor de cada acto de cada uno, sustituyendo por todos un acto divino, un amor, una reparación, una gloria divina y eterna? ¿Y te parece poco que la corriente de una voluntad humana esté en continua relación con una Voluntad Divina, y que una desemboque en la otra? Hija mía, lo que te recomiendo es que seas atenta y me sigas fielmente”. (4) Y yo: “Amor mío, en estos días han sido tantas las circunstancias, que me sentía distraída”. (5) Y Él: “Por eso sé atenta, porque cuando lo que haces no corre en mi Querer, sucede como si el sol detuviese su curso, y cuando estás distraída formas las nubes delante del sol, y tú quedas oscurecida; pero cuando las distracciones son involuntarias, basta un acto fuerte y decidido de tu voluntad de correr en mi Querer, para hacer poner en camino al sol, y como un rápido vientecillo poner en fuga las nubes, para hacer resplandecer más bello el Sol de mi Querer”. + + + + 14-14 Marzo 18, 1922 La culpa encadena al alma y le impide hacer el bien. (1) Estaba acompañando a mi dulce Jesús en sus penas de la Pasión, y Él haciéndose ver me ha dicho: (2) “Hija mía, la culpa encadena al alma y le impide hacer el bien: La mente siente la cadena de la culpa y queda impedida para comprender el bien, la voluntad siente la cadena que la ata y se siente entorpecida, y en lugar de querer el bien quiere el mal, el deseo encadenado siente que le cortan las alas para volar a Dios. ¡Oh, cómo me da compasión ver al hombre encadenado por sus mismas culpas! He aquí por qué la primera pena que quise sufrir en la Pasión fueron las cadenas, quise estar atado para liberar al hombre de sus cadenas. Aquellas cadenas que Yo sufrí se convirtieron, en cuanto me tocaron, en cadenas de amor, las cuales tocando al hombre quemaban y rompían las suyas y lo ataban con mis amorosas cadenas. Mi amor es operativo, no sabe estar si no obra, por eso para todos y para cada uno preparé lo que se necesita para rehabilitarlo, para sanarlo, para embellecerlo de nuevo, todo hice a fin de que si se decide encuentre todo preparado y a su disposición, por eso tengo listas mis cadenas para quemar las suyas; los pedazos de mi carne para cubrir sus llagas y adornarlo de belleza; mi sangre para darle nuevamente la vida; todo lo tengo listo. Tengo en reserva para cada uno lo que se necesita, mi amor quiere darse, quiere obrar, siento una intranquilidad, una fuerza irresistible que no me da paz si no doy, ¿y sabes qué hago? Cuando veo que ninguno toma, concentro mis cadenas, los pedazos de mi carne, mi sangre, en quien los quiere y me ama, y lo cubro de belleza, envolviéndolo todo con mis cadenas de amor, le centuplico la vida de gracia, y así mi amor se desahoga y se tranquiliza”. Volumen 14 16 (3) Pero mientras esto decía, yo veía que sus cadenas, los pedazos de su carne, su sangre, corrían sobre mí, y Él se divertía aplicándolos sobre de mí y envolviéndome toda. ¡Cómo es bueno Jesús, sea siempre bendito! Después ha regresado y ha agregado: (4) “Hija mía, siento la necesidad de que la criatura repose en Mí y Yo en ella, ¿pero sabes cuando la criatura reposa en Mí y Yo en ella? Cuando su inteligencia piensa en Mí y me comprende, ella reposa en la inteligencia de su Creador, y la del Creador encuentra su reposo en la mente creada; cuando la voluntad humana se une con la Voluntad Divina, las dos voluntades se abrazan y reposan juntas; si el amor humano se eleva sobre todas las cosas creadas y ama sólo a su Dios, ¡qué bello reposo encuentran mutuamente Dios y el alma! Quien da reposo, lo encuentra, Yo le hago de lecho y la tengo en el más dulce sueño, estrechada entre mis brazos, por eso ven y reposa en mi seno”. + + + + 14-15 Marzo 21, 1922 El doble sello del Fiat en todas las cosas creadas. (1) Continuando mi habitual estado, estaba pensando en el Santo Querer Divino, y mi siempre adorable Jesús me ha estrechado entre sus brazos, y suspirando fuerte yo sentía su aliento que me penetraba hasta en el corazón, y después me ha dicho: (2) “Hija de mi Querer, mi aliento omnipotente te da la vida de mi Querer, porque a quien hace mi Voluntad mi Querer le suministra su aliento por vida, y conforme le da el aliento le aleja todo lo que no pertenece a Mí, y ella no respira otra cosa que el aire de mi Voluntad, y así como el aire que se respira se recibe y se saca, así el alma es un continuo recibirme a Mí, y un darse en cada respiro a Mí. (3) Sobre todo lo creado aletea mi Voluntad, no hay cosa en la que mi Querer no tenga su sello; en cuanto pronuncié el Fiat al crear las cosas, mi Querer tomó sobre ellas el dominio y se hizo vida y conservación de todas las cosas. Ahora, este mi Querer quiere que todas las cosas sean encerradas en Él, para recibir la correspondencia de sus mismos actos nobles y divinos, quiere ver aletear sobre todos los actos humanos el aire, el viento, el perfume, la Luz de su Querer, de manera que aleteando juntos los actos suyos con los de la criatura, se confundan y formen una sola cosa. Esto fue el único fin de la Creación, que las emanaciones de los quereres fueran continuas; lo quiero, lo pretendo, lo espero, por eso tengo tanta premura de que se conozca mi Querer, su valor y sus efectos, para hacer que las almas que vivan en mi Querer, con sus emanaciones continuas en mi Voluntad, conforme hagan sus actos, como aire los difundirán sobre todo, se multiplicarán en todos los actos humanos, invistiendo y cubriendo todo, como actos de mi Voluntad, y entonces tendré la finalidad de la Creación, mi Voluntad se reposará en ellas y formará la nueva generación, y todas las cosas creadas tendrán el doble sello de mi Querer: El Fiat de la Creación y el eco de mi Fiat de las criaturas”. + + + + 14-16 Marzo 24, 1922 Quien vive en la Divina Voluntad, con sus actos suplirá a la multiplicación de la Vida Sacramental de Jesús. Volumen 14 17 (1) Continuando mi habitual estado, mi siempre amable Jesús al venir me ha dicho: (2) “Hija mía, conforme el alma hace sus actos en mi Querer, así multiplica mi Vida, de manera que si hace diez actos en mi Voluntad, diez veces me multiplica; si hace veinte, cien, mil, o aún más, tantas veces de más quedo multiplicado. Sucede como en la Consagración Sacramental, cuantas hostias ponen, tantas veces quedo multiplicado, la diferencia que hay es que en la Consagración Sacramental tengo necesidad de las hostias para multiplicarme y del sacerdote que me consagre. En mi Voluntad para quedar multiplicado, tengo necesidad de los actos de la criatura, donde más que hostia viva, no muerta como las hostias antes de Consagrarme, mi Voluntad me Consagra y me encierra en el acto de la criatura, y Yo quedo multiplicado en cada acto suyo hecho en mi Voluntad, por eso mi amor tiene su desahogo completo con las almas que hacen mi Voluntad y viven en mi Querer, son siempre ellas las que suplen no sólo a todos los actos que me deben las criaturas, sino a mi misma Vida Sacramental. Cuántas veces queda obstaculizada mi Vida Sacramental en las pocas hostias en las que Yo quedo consagrado, porque son pocos los que comulgan, otras veces faltan sacerdotes que me consagren, y mi Vida Sacramental no sólo no queda multiplicada cuanto quisiera, sino que queda sin existencia. ¡Oh! cómo sufre por ello mi amor, quisiera multiplicar mi Vida todos los días en tantas hostias por cuantas criaturas existen para darme a ellas, pero en vano espero, mi Voluntad queda sin efecto. Pero lo que he decidido, todo tendrá cumplimiento, por eso tomo otro camino y me multiplico en cada acto de la criatura hecho en mi Querer, para hacerme suplir a la multiplicación de las Vidas Sacramentales. Ah, sí, sólo las almas que vivan en mi Querer suplirán a todas las comuniones que no reciben las criaturas, a todas las consagraciones que no son hechas por los sacerdotes; en ellas encontraré todo, aun la misma multiplicación de mi Vida Sacramental. Por eso te repito que tu misión es grande, a misión más alta, más noble, sublime y divina no podría escogerte, no hay cosa que no concentraré en ti, aun la multiplicación de mi Vida, haré nuevos prodigios de gracia jamás hechos hasta ahora; por eso te pido, sé atenta, seme fiel, haz que mi Voluntad tenga vida siempre en ti, y Yo en mi mismo Querer en ti, encontraré toda completada la obra de la Creación, con mis plenos derechos, y todo lo que quiero”. + + + + 14-17 Marzo 28, 1922 Todo lo que Jesús hizo en la tierra, está en continua actitud de darse al hombre. (1) Continuando mi habitual estado, estaba fundiéndome toda en el Santo Querer de mi amable Jesús, y Él me ha dicho: (2) “Hija de mi Querer, si supieras los portentos, los prodigios que suceden cuando te fundes en mi Querer, tú quedarías estupefacta; escucha un poco: Todo lo que Yo hice sobre la tierra está en continua actitud de darse al hombre, haciéndole corona: Mis pensamientos forman corona en torno a la inteligencia de la criatura, mis palabras, mis obras, mis pasos, etc., forman corona en torno a sus palabras, a sus obras y a sus pasos, a fin de que entrelazando sus cosas con las mías pueda decir a mi Padre Celestial que su obrar es como el mío. Ahora, ¿quién toma esta mi actitud continua? ¿Quién se deja entrelazar por mis obras con las que coroné a toda la familia humana? Quien vive en mi Querer. Conforme tú fundías tus pensamientos en mi Querer, mis pensamientos que te hacían corona sentían el eco de los míos en tu mente, y fundiéndose junto con los tuyos, multiplicaban los tuyos con los míos y formaba una doble corona en torno a la inteligencia humana, y mi Padre recibía no sólo de Mí, Volumen 14 18 sino también de ti la gloria divina por parte de todas las inteligencias creadas, y así de las palabras y de todo lo demás. Y no sólo por parte de las criaturas rescata esta gloria divina, sino por parte de todas las otras cosas creadas, porque todas las cosas fueron creadas para hacer correr continuo amor hacia el hombre, y el hombre por justicia debería dar por cada cosa creada, homenaje, amor a su Creador. Ahora, ¿quién suple a esto? ¿Quién hace suyo este Fiat por el cual todas las cosas fueron hechas, para difundir sobre todo un homenaje, una adoración, un amor Divino a su Creador? ¡Quien vive en mi Querer! Casi a cada palabra suya hace suyo aquel Fiat Omnipotente, el eco del Fiat eterno hace eco en su Fiat Divino en el cual vive y se difunde, corre, vuela, y en cada cosa creada imprime otro Fiat, y da nuevamente a su Creador el homenaje, el amor por Él queridos. Esto lo hice Yo cuando estuve en la tierra, no hubo cosa alguna por la que Yo no correspondiera a mi Divino Padre por parte de todas las criaturas; ahora lo hace, lo quiero, lo espero, de quien vive en mi Querer. Si tú vieras cómo es bello ver en cada parpadeo de estrella, en cada gota de luz del sol mi gloria, mi amor, mi profunda adoración unida a la tuya, ¡oh! cómo corre, cómo vuela sobre las alas de los vientos llenando toda la atmósfera, cómo recorre las aguas del mar, cómo se apoya en cada planta, en cada flor, cómo se multiplica en cada movimiento; es una voz que hace eco sobre todo y dice: ‘Amor, gloria, adoración a mi Creador’. Por eso quien vive en mi Voluntad es el eco de mi voz, la repetidora de mi Vida, la perfecta gloria de mi Creación, ¿cómo no debo amarla? ¿Cómo no debo darle todo lo que debería dar a todas las otras criaturas juntas, y hacerla tener el primado sobre todo? ¡Ah! mi amor se metería en estrechuras si no lo hiciera!” + + + + 14-18 Abril 1, 1922 El momento más humillante de la Pasión de Jesús fue el ser vestido y tratado como loco. Cada pena que sufrió Jesús, no era otra cosa que el eco de las penas que merecían las criaturas. (1) Paso días amarguísimos por la privación de mi dulce Jesús, y si se hace ver es casi como rayo que huye. ¡Qué pena! ¡Qué desgarro! Mi mente era molestada por el pensamiento de que no habría regresado más mi vida, mi todo. ¡Ah, todo para mí ha terminado! ¿Qué haré para volverlo a encontrar? ¿A quién me dirigiré? ¡Ah! nadie se mueve a piedad de mí. Mientras esto y más pensaba, mi amable Jesús ha venido y me ha dicho: (2) “Pobre hija mía, pobre hija mía, cuánto sufres, tu estado doloroso sobrepasa al mismo estado de las almas purgantes, porque si éstas están privadas de Mí, son las culpas con las que se ven ensuciadas las que les impiden verme y ellas mismas no osan venir ante Mí, porque frente a mi Santidad infinita no hay pequeño defecto que pueda resistir mi presencia; y si esto lo permitiera, que estuvieran sucias ante Mí, para ellas sería el más grande tormento, que superaría las mismas penas del infierno. La más grande tortura que podría dar a un alma, sería tenerla manchada ante Mí, y Yo para no torturarla mayormente la dejo purgar primero y después la admito en mi presencia. Pero entre Yo y la pequeña hija de mi Querer no son las culpas las que me impiden hacerme ver, es mi justicia que se interpone entre Yo y ella, por eso tu pena de no verme supera cualquier pena. Pobre hija, ánimo, te ha tocado mi misma suerte, cómo son terribles las penas de la justicia, y puedo participarlas sólo a quien vive en mi Voluntad, porque se necesita una fuerza divina para sostenerla, pero no temas, volveré pronto a los modos habituales. Deja que los rayos de la justicia toquen a las criaturas, también mi justicia debe hacer su curso, no la podrías sostener tú toda y después estaré contigo como Volumen 14 19 antes. Pero a pesar de esto no te dejo, Yo también sé que no puedes estar sin Mí, por eso estaré en el fondo de tu corazón y conversaremos juntos”. (3) Después he seguido las horas de la Pasión, y seguía a mi dulce Jesús en el momento en que fue vestido y tratado como loco; mi mente se perdía en este misterio, y Jesús me ha dicho: (4) “Hija mía, el paso más humillante de mi Pasión fue propiamente éste, el ser vestido y tratado como loco, llegué a ser el juguete de los judíos, su harapo; humillación más grande no podría tener mi infinita sabiduría; no obstante era necesario que Yo, Hijo de Dios, sufriera esta pena. El hombre pecando se vuelve loco; locura más grande no puede darse, y de rey cual es, se convierte en esclavo y juguete de vilísimas pasiones que lo tiranizan, y más que a un loco lo encadenan a su antojo, arrojándolo en el fango y cubriéndolo con las cosas más sucias. ¡Oh! qué gran locura es el pecado, en este estado el hombre jamás podía ser admitido ante la Majestad Suprema, por eso quise sufrir esta pena tan humillante, para conseguirle al hombre que saliera de este estado de locura, ofreciéndome Yo a mi Padre Celestial para sufrir las penas que merecía su locura. Cada pena que sufrí en mi Pasión no era otra cosa que el eco de las penas que merecían las criaturas; este eco retumbaba en Mí y me sometía a penas, a desprecios, a burlas y a todos los tormentos”. + + + + 14-19 Abril 6, 1922 Efectos de los actos hechos en el Divino Querer. En la Divina Voluntad el alma se pone al nivel de su Creador. (1) Encontrándome en mi habitual estado, mi dulce Jesús me ha transportado fuera de mí misma y me hacía ver muchedumbres de pueblos que lloraban, sin techo, en poder de la más grande desolación; ciudades derrumbadas, calles desiertas e inhabitables; no se veía otra cosa que montones de piedras y escombros; sólo un punto quedaba intacto, sin ser tocado por el flagelo, ¡Dios mío, qué pena ver estas cosas y vivir! Yo miraba a mi dulce Jesús, pero Él no quería verme, sino que lloraba amargamente, y con voz entrecortada por el llanto me ha dicho: (2) “Hija mía, el hombre por la tierra ha olvidado el Cielo, es justo que le venga quitado lo que es tierra y vaya errante sin poder encontrar dónde refugiarse, a fin de que se recuerde que existe el Cielo. El hombre por el cuerpo ha olvidado el alma, así que todo al cuerpo: Los placeres, las comodidades, las suntuosidades, el lujo y demás, mientras que el alma está en ayunas, privada de todo y en muchos muerta, como si no la tuvieran; entonces es justo que sea privado el cuerpo, a fin de que se recuerden que tienen un alma, pero, ¡oh, cómo es duro el hombre! Su dureza me obliga a golpearlo de más, tal vez bajo los castigos pueda ablandarse”. (3) Yo me sentía desgarrar el corazón y Él continuó: (4) “Tú sufres mucho al ver que el mundo quisiera estremecerse, y el agua y el fuego salir de sus confines y lanzarse contra el hombre, por eso volvamos juntos a tu cama y recemos juntos por la suerte del hombre. En mi Querer sentiré tu corazón palpitante sobre toda la faz de la tierra, que me dará un latido por todos, que me dice: ‘Amor’; y mientras castigaré a las criaturas, tu latido se interpondrá para hacer que los castigos sean menos duros, y lleven al tocarlos el bálsamo de mi amor y del tuyo”. (5) Entonces yo he quedado afligidísima, mucho más porque al retirarnos mi dulce Jesús se escondía en mi interior, tan adentro que casi no se hacía sentir más. ¡Qué pena! ¡Qué dolor! El pensamiento de los flagelos me aterrorizaba, su privación me daba penas mortales. Ahora, en este estado trataba de fundirme en el Santo Querer de Dios y decía: “Amor mío, en tu Volumen 14 20 Querer lo que es tuyo es mío, todas las cosas creadas son mías, el sol es mío, y yo te lo doy en correspondencia, a fin de que toda la luz y el calor del sol, en cada rayo de luz, de calor, te diga que yo te amo, te adoro, te bendigo, y te pido por todos. Las estrellas son mías, y en cada centellear de estrella sello mi te amo inmenso e infinito por todos. Las plantas, las flores, el agua, el fuego, el aire, son míos, y yo te los doy en correspondencia, para que todos te digan, y a nombre de todos, te amo con aquel amor eterno con el cual nos creaste”. Pero si quisiera decirlo todo me extendería demasiado. Entonces Jesús moviéndose en mi interior me ha dicho: (6) “Hija mía, cómo son bellas las oraciones y los actos hechos en mi Querer, la criatura se transforma en el mismo Dios Creador y le da la correspondencia de lo que Él le ha dado. Todo lo creé para el hombre y todo a él lo doné. En mi Voluntad la criatura se eleva en su Dios Creador y lo encuentra en el acto en el cual creó todas las cosas para dárselas en don, y ella, temblorosa ante la multiplicidad de tantos dones y no teniendo en ella la fuerza creadora para poder crear tantas cosas por cuantas ha recibido, ofrece sus mismas cosas para corresponderlo en amor. Sol, estrellas, flores, agua, fuego, aire, te he dado para darte amor, y tú, con reconocimiento los has aceptado, y poniendo en comercio mi amor me has dado la correspondencia, así que sol te di y sol me has dado, estrellas, flores, agua, etc., te di, y tú me los has dado a Mí. Las notas de mi amor han resonado de nuevo sobre todas las cosas creadas, y con voz unánime me han dado el amor que hice correr sobre toda la Creación. (7) En mi Voluntad el alma se pone al nivel de su Creador, y en su mismo Querer recibe y da. ¡Oh, qué competencia entre criatura y Creador! Si todos la pudiesen ver quedarían estupefactos al ver que en mi Voluntad el alma llega a ser un pequeño dios, pero todo en virtud de la potencia de mi Voluntad”. + + + + 14-20 Abril 8, 1922 La Santísima Trinidad reflejada en el alma. Dolor de Jesús al ver deformadas la voluntad, la inteligencia y la memoria del hombre. (1) Encontrándome en mi habitual estado, estaba pensando en el dolor que sufrió mi dulce Jesús en el huerto de Getsemaní, cuando se presentaron ante su santidad todas nuestras culpas, y Jesús todo afligido, en mi interior me ha dicho: (2) “Hija mía, mi dolor fue grande e incomprensible a la mente creada, especialmente cuando vi la inteligencia humana deformada, mi bella imagen que hice reproducir en ella, no más bella, sino fea, horrible. Yo doté al hombre de voluntad, inteligencia y memoria; en la primera refulgía mi Padre Celestial, el cual como acto primero comunicaba su potencia, su santidad, su altura, por lo cual elevaba a la voluntad humana invistiéndola de su misma santidad, potencia y nobleza, dejando todas las corrientes abiertas entre Él y la voluntad humana, a fin de que siempre más se enriqueciera de los tesoros de mi Divinidad; entre la voluntad humana y la Divina no había tuyo ni mío, sino todo en común, con acuerdo recíproco, era imagen nuestra, cosa nuestra, así que ella nos reflejaba, por lo tanto nuestra Vida debía ser la suya, y por eso constituía como acto primero su voluntad libre, independiente, como era acto primero la Voluntad de mi Padre Celestial, pero esta voluntad cuánto se ha desfigurado, de libre se ha vuelto esclava de vilísimas pasiones. ¡Ah! es ella el principio de todos los males del hombre, no se reconoce más, cómo ha descendido de su nobleza, da asco mirarla. (3) Después, como acto segundo concurrí Yo, Hijo de Dios, dotando al hombre de inteligencia, comunicándole mi sabiduría, la ciencia de todas las cosas, a fin de que Volumen 14 21 conociéndolas pudiese gustar y hacerse feliz en el bien. Pero, ¡ay de Mí! Qué mar de vicios es la inteligencia de la criatura, de la ciencia se ha servido para desconocer a su Creador. (4) Y después, como acto tercero concurrió el Espíritu Santo, dotándolo de memoria, a fin de que recordándose de tantos beneficios, pudiera estar en continuas corrientes de amor, en continuas relaciones, el amor debía coronarla, abrazarla e informar toda su vida. Pero cómo queda contristado el Eterno Amor! Esta memoria se recuerda de los placeres, de las riquezas y hasta de pecar, y la Trinidad Sacrosanta es puesta fuera de los dones dados a su criatura. Mi dolor fue indescriptible al ver la deformidad de las tres potencias del hombre, habíamos formado nuestra morada en él, y él nos había arrojado fuera”. + + + + 14-21 Abril 12, 1922 El pecado rompe la corriente del amor, y abre la corriente de la justicia. (1) Encontrándome en mi habitual estado, mi dulce Jesús se hacía ver todo afligido, casi en acto de dar curso a la justicia, pero como forzado por las mismas criaturas. Yo le he pedido que disminuyera los castigos y Él me ha dicho: (2) “Hija mía, entre Creador y criatura no hay otra cosa que corrientes de amor, el pecado rompe esta corriente y abre la corriente de la justicia; mi justicia defiende los derechos de mi amor ultrajado, de mi amor despedazado entre Creador y criatura, y haciéndose camino en medio de ellas quisiera reunir este amor despedazado. ¡Ah! si el hombre no pecara, mi justicia no tendría qué hacer con la criatura, conforme comienza la culpa, así la justicia se pone en camino, ¿crees tú que Yo quisiera castigar al hombre? No, no, más bien me duele, me es duro el tocarlo, pero es él mismo quien me fuerza y me induce a castigarlo. Tú reza para que el hombre se arrepienta, así la justicia reuniendo rápidamente la corriente del amor, podrá retirarse”. + + + + 14-22 Abril 13, 1922 El alma que vive en el Querer Divino vive en el seno de la Santísima Trinidad. (1) Estaba rezando mis acostumbradas oraciones, y mi siempre amable Jesús, sorprendiéndome por detrás, me ha llamado por mi nombre diciéndome: (2) “Luisa, Hija de mi Querer, ¿quieres tú vivir siempre en mi Querer?” (3) Y yo: “Sí, oh Jesús”. (4) Y Él: “¿Pero realmente es verdad que quieres vivir en mi Voluntad?” (5) Y yo: “Es en verdad Amor mío, no sabría ni me adaptaría a vivir de otra voluntad”. (6) Y de nuevo Jesús: “¿Pero lo dices firmemente?” (7) Entonces, sintiéndome confundida y casi temiendo he agregado: “Vida mía, Jesús, Tú me haces temer con estas preguntas, explícate mejor, firmemente lo digo, pero siempre ayudada por Ti y en la fuerza de tu Voluntad, que envolviéndome toda no podría hacer menos que vivir en tu Querer”. Volumen 14 22 (8) Y Él, dando un suspiro de alivio ha dicho: “Cómo estoy contento de tu triple afirmación, no temas, no son otra cosa que garantías, reafirmaciones y confirmaciones para sellar en ti el triple sello del Querer de las Tres Divinas Personas. Tú debes saber que quien vive en mi Voluntad debe elevarse a lo alto, pero tan alto, de vivir en el seno de la Trinidad Sacrosanta; tu vida y la nuestra debe ser una sola, por lo tanto es necesario, es decoroso que sepas dónde estás, con quién estás, y te uniformes en todo lo que hacemos Nosotros, y que no forzada, sino voluntariamente, con amor y con pleno conocimiento vivas en nuestro seno. Ahora, ¿sabes tú cuál es nuestra Vida Divina? Nosotros nos divertimos mucho en hacer salir de Nosotros nuevas imágenes de Nosotros mismos; estamos en acto continuo de formar imágenes nuestras, tanto que Cielo y tierra están llenos de nuestras imágenes, las sombras de éstas corren por todas partes: Imagen nuestra es el sol, y su luz es la sombra de la nuestra que cubre toda la tierra; imagen nuestra es el cielo que se extiende por todas partes, y que lleva la sombra de nuestra Inmensidad; imagen nuestra es el hombre, que lleva en sí nuestra potencia, sabiduría y amor, así que Nosotros no hacemos otra cosa que producir continuas imágenes nuestras que nos asemejan. Ahora, quien debe vivir en nuestro Querer, viviendo en nuestro seno debe junto con Nosotros formar tantas otras copias de Nosotros mismos, debe estar junto con Nosotros en nuestro trabajo, debe hacer salir de sí copias nuestras, llenando de ellas toda la tierra y el Cielo. Ahora, al crear el primer hombre lo formamos con nuestras manos, e infundiéndole el aliento le dimos la vida; así que habiendo hecho el primero, todos los demás tienen origen y son copias de él, nuestra potencia corriendo en todas las generaciones repite las copias. Ahora, constituyéndote hija primogénita de nuestro Querer, es necesario que vivas con Nosotros para formar la primera copia del alma que vive en nuestro Querer, de modo que, conforme vivas en Nosotros, así recibas nuestra actitud y aprendas con nuestra potencia a obrar al modo nuestro, y cuando hayamos hecho de ti la primera copia del alma que vive en nuestro Querer, entonces vendrán las otras copias. (9) El camino de nuestro Querer es larguísimo, abarca la eternidad, y mientras parece que se haya recorrido el camino, queda mucho por hacer y por recibir de Nosotros para aprender nuestros modos y formar la primera copia del alma que vive en nuestro Querer. Es la obra más grande que debemos hacer, por eso mucho debemos darte y mucho conviene disponerte para hacerte recibir. He aquí la razón de mis repetidas preguntas, es para disponerte, para ensancharte y elevarte para cumplir mis designios. Esto me es tan importante, que dejaría todo a un lado con tal de alcanzar mi finalidad. Por eso sé atenta y fiel”. + + + + 14-23 Abril 17, 1922 El Querer Divino se vuelve actor y constituye al alma reina de todo. (1) Continuando mi habitual estado, me he encontrado fuera de mí misma y he encontrado a mi dulce Jesús, mi vida, mi todo; de Él salían innumerables soles de luz que lo circundaban. Yo he volado en medio de aquella luz, y arrojándome en sus brazos me lo he estrechado fuerte, fuerte, diciéndole: “Finalmente te he encontrado, ahora no te dejo más. Tú me haces esperar mucho y yo sin Ti quedo sin vida, pero sin vida no puedo estar, por eso ahora ya no te dejo más”. Y me lo estrechaba más fuerte por temor de que huyera, y Jesús como si gozara de mis abrazos, me ha dicho: (2) “Hija mía, no temas, tampoco Yo te dejo más, si tú no sabes estar sin Mí, tampoco Yo sé estar sin ti, y para que estés segura de que no te dejo, quiero encadenarte con mi misma luz”. Volumen 14 23 (3) Yo quedaba tan inmersa y entrelazada en la luz de Jesús, que me parecía que no podría encontrar el camino para salir de ella. Cómo me sentía feliz y cuántas cosas comprendía en aquella luz, me faltan las palabras para expresarme, sólo recuerdo que me dijo: (4) “Hija de mi Querer, esta luz que tú ves no es otra cosa que mi Voluntad, que quiere consumir tu voluntad para darte la forma de nuestra imagen, esto es, de las Tres Divinas Personas, de modo que transformándote toda en Nosotros, dejaremos en ti nuestro Querer como actor divino que nos semeje en nuestras obras y nos dé la correspondencia de lo que hacemos Nosotros, así que saldrán de Nosotros nuestras imágenes, y nuestro Querer obrante en ti hará otro tanto. ¡Oh! como la finalidad de la Creación será completada, el eco de nuestro Querer será el eco de nuestro Querer poseído por ti, la correspondencia será recíproca, el amor será recíproco, estaremos en plena armonía, la criatura desaparecerá en su Creador y entonces nada faltará a nuestra alegría, a nuestra felicidad, por las cuales hicimos salir fuera a la Creación, el hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza tendrá su efecto, y sólo nuestro Querer, como actor en la criatura, dará cumplimiento a todo, y la Creación nos traerá la finalidad divina y la recibiremos en nuestro regazo como obra nuestra, como la hicimos salir. Y además, si no puedes estar sin Mí, es el eco de mi amor que resuena en tu corazón, porque no sabiendo estar sin ti, te llama y tú, sacudida, buscas a Aquél que tanto te ama, y Yo al verme buscado siento el eco de tu amor en el mío, y me siento atraído a enviarte nueva corriente de amor para hacer que más me busques”. (5) Y yo: “¡Ah! Amor mío, a veces por cuanto te busco Tú no vienes, por eso ahora que te he encontrado no te dejo más, no volveré más a mi lecho, no lo puedo, demasiado me has hecho esperar y temo que regresando Tú repetirás tus privaciones”. Y me lo estrechaba más fuerte repitiendo: “No te dejo más, no te dejo más”. Y Jesús, si bien gozaba de mis abrazos me ha dicho: (6) “Hija amada mía, tú tienes razón en que no puedes estar sin Mí, sin tu vida; pero, ¿y de mi Voluntad qué haremos? Mientras sea mi Voluntad la que quiere que regreses a tu cama, no temas, Yo no te dejo; dejaré entre tú y Yo la corriente de la luz de mi Voluntad, y tú cuando me quieras, tocarás la corriente de la luz de mi Querer, y Yo de inmediato sobre las alas de Ella vendré a ti; por eso regresa, no por otra cosa, sino sólo para que mi Querer cumpla sus designios y haga el camino que quiere hacer en ti, te acompañaré Yo mismo para darte la fuerza de hacerte regresar”. (7) Pero, ¡oh! bondad de Jesús, parecía que si no tenía mi consentimiento, tampoco Él quería hacerme volver, y no apenas he dicho: “Jesús, haz lo que quieras”. Me he encontrado en mí misma. (8) Ahora, todo el día me he sentido circundada de luz, y cuando lo quería tocaba la luz y Él venía. Al día siguiente me ha transportado fuera de mí misma y me hacía ver todas las cosas creadas, de las cuales Jesús era no sólo el Creador y dominador, sino que de Él salía la vida de la conservación de todas las cosas, la corriente de la potencia creadora estaba en continua relación con ellas, y si ésta faltara, todas las cosas se resolverían en la nada. Entonces mi dulce Jesús me ha dicho: (9) “A la hija de mi Querer quiero darle la supremacía sobre todo, mi dominio y el suyo deben ser uno solo, si Yo soy Rey, ella debe ser reina, y si de todo te he dado conocimiento, es porque quiero que no sólo conozcas mis dominios, sino que junto Conmigo domines y concurras a la conservación de todas las cosas creadas. Mi Querer, así como se extiende de Mí sobre todos, quiero que se extienda desde ti”. (10) Después me ha hecho notar un lugar en el mundo del cual salía un humo negro, y me dicho: (11) “Mira, ahí hay hombres de estado que quieren decidir la suerte de los reinos, pero hacen sin Mí, y donde no estoy Yo no puede haber luz, no tienen otra cosa que el humo de sus pasiones que los ciega mayormente, por eso nada de bueno concluirán, sino que todo Volumen 14 24 servirá para exasperarse recíprocamente y suscitar más graves consecuencias. Pobres pueblos, dirigidos por hombres ciegos e interesados, estos hombres serán señalados como una fábula de la historia, buenos sólo para llevar ruina y desorden, pero retirémonos, dejémoslos a expensas de ellos mismos, a fin de que puedan conocer qué significa hacer sin Mí”. (12) Entonces Él ha desaparecido y yo me he encontrado en mí misma. + + + + 14-24 Abril 21, 1922 Efectos de la oración hecha en la Santísima Voluntad de Dios. (1) Todo lo que he escrito y escribo es sólo por obedecer, y mucho más por temor de que mi Jesús, disgustándose pudiera encontrar pretexto para privarme de Él, sólo Él sabe cuánto me cuesta. Ahora, he pasado un día sin Jesús, apenas alguna sombra suya, ¡oh! Dios, qué pena, y decía entre mí: “¡Cómo tan pronto ha faltado a su palabra de no dejarme! ¡Oh! santa Voluntad Eterna, tráeme a mi sumo bien, a mi todo”. Y era tanta la pena que sentía, que me sentía molesta, pero en este estado trataba de fundirme en su Santo Querer. Mientras estaba en esto ha venido, haciéndose ver que lloraba amargamente, con el corazón roto en muchos pedazos, yo al verlo llorar he hecho a un lado mi enfado y abrazándolo y secándole las lágrimas le he dicho: “¿Qué tienes Jesús que lloras? Dime, ¿qué te han hecho?” (2) Y Él: “¡Ah! hija mía, quieren desafiarme, es un horrible desafío que me están preparando, y esto por los jefes; es tanto mi dolor que me siento romper en pedazos mi corazón. ¡Ah! cómo es justo que mi justicia se desahogue contra las criaturas, por eso ven junto Conmigo en mi Querer, elevémonos entre el Cielo y la tierra y adoremos juntos a la Majestad Suprema, bendigámosla y démosle homenaje por todos, a fin de que Cielo y tierra puedan llenarse de adoraciones, homenajes y bendiciones y todos puedan recibir los efectos”. (3) Entonces he pasado una mañana rezando junto con Jesús en su Querer, pero, ¡oh sorpresa! Mientras rezábamos, una era la palabra, pero el Querer Divino la difundía sobre todas las cosas creadas y en todas quedaba su marca; la llevaba al empíreo y todos los bienaventurados no sólo recibían la marca, sino les era causa de nueva bienaventuranza; descendía en lo bajo de la tierra y hasta al Purgatorio, y todos recibían los efectos, ¿pero quién puede decir cómo se rezaba con Jesús, y todos los efectos que producía? Entonces, después de haber rezado juntos me ha dicho: (4) “Hija mía, ¿has visto qué significa rezar en mi Querer? Cómo no hay punto en el cual mi Querer no exista, Él circula en todo y en todos, es vida, actor y espectador de todo; así los actos hechos en mi Querer se vuelven vida, actores y espectadores de todo, hasta de la misma alegría, bienaventuranza y felicidad de los santos, llevan por todas partes la luz, el aire balsámico y celestial que hace salir alegrías y felicidad, por esto no salgas jamás de mi Querer, Cielo y tierra te esperan para recibir nueva alegría y nuevo esplendor”. + + + + Volumen 14 25 14-25 Abril 25, 1922 Miles de ángeles custodian los actos hechos en el Querer Divino. (1) Continuando mi habitual estado, me sentía toda inmersa en el Divino Querer, y mi dulce Jesús ha dicho: (2) “Hija mía, así como el sol no deja la planta, la acaricia con su luz, la fecunda con su calor, hasta en tanto no produce flores y frutos, y celoso los hace madurar, los custodia con su luz y sólo deja al fruto cuando el agricultor lo toma para hacerlo su alimento, así de los actos hechos en mi Querer, es tanto mi amor, mi celo hacia ellos, que la gracia los acaricia, mi amor los concibe y los fecunda, los madura, pongo millones de ángeles a custodia de un solo acto hecho en mi Querer, porque siendo estos actos hechos en mi Querer semillas para que mi Voluntad se haga en la tierra como en el Cielo, todos son celosos de estos actos. Su rocío es mi aliento, su sombra es mi luz, los ángeles quedan arrobados y reverentes los adoran, porque ven en estos actos la Voluntad eterna que merece toda su adoración, y estos actos son dejados sólo cuando encuentro otras almas que, tomándolos como frutos divinos, los hacen alimento para sus almas. ¡Oh! la fecundidad y multiplicidad de estos actos, la misma criatura que los hace no puede numerarlos”. (3) Entonces pensaba entre mí: “¿Será posible que estos actos sean tan grandes; y por qué los mismos ángeles quedan raptados? Y Jesús estrechándome más fuerte entre sus brazos ha agregado: (4) “Hija mía, son tan grandes estos actos, que conforme el alma los va cumpliendo, no hay cosa ni en el Cielo ni en la tierra que no tome parte, y ella queda en comunicación con todas las cosas creadas, todo el bien, los efectos, el valor del cielo, del sol, de las estrellas, del agua, del fuego, etc., están no sólo en continuas relaciones con ella, sino que son cosas suyas; ella armoniza con todo lo creado, y lo creado armoniza en ella. ¿El por qué? Porque quienes viven en mi Querer son las depositarias, las conservadoras, las sostenedoras, las defensoras de mi Voluntad, ellas prevén lo que quiero y sin que Yo lo ordene cumplen lo que quiero, y comprenden la grandeza, la santidad de mi Querer, celosamente lo custodian y lo defienden. ¿Cómo no deberían quedar todos arrobados al ver a estas almas que forman el sostén de su Dios, en virtud del prodigio de mi Voluntad? ¿Quién puede defender mis derechos sino quien vive en mi Querer? ¿Quién puede amarme de verdad, con amor desinteresado semejante al mío, sino quien vive en mi Voluntad? Yo me siento más fuerte en estas almas, pero fuerte de mi misma fuerza. Soy como un rey rodeado de fieles ministros, que se siente más fuerte, más glorioso, más sostenido en medio de estos sus fieles ministros que solo; si queda solo llora a sus ministros porque no tiene con quién desahogar y a quién confiar la suerte del reino. Así soy Yo, y ¿quién puede serme más fiel que quien vive en mi Voluntad? Siento mi Voluntad duplicada, por lo tanto me siento más glorioso, desahogo con ellas y de ellas me fío”. + + + + 14-26 Abril 29, 1922 Quien vive en el Divino Querer vive de un latido eterno. (1) Encontrándome en mi habitual estado, veía mi alma y todo mi interior: pensamientos, afectos, latidos, tendencias, cambiados en tantos hilos de luz, y éstos se alargaban y se ensanchaban tanto, que saliendo de mi interior armonizaban con el sol, subían más alto y Volumen 14 26 tocaban el cielo, se difundían sobre toda la tierra, y mientras miraba esto he visto a mi dulce Jesús que tenía en su mano todos aquellos hilos de luz, y con una maestría encantadora los dirigía, los alargaba, los multiplicaba y ensanchaba cuanto quería. Al toque de aquella luz todas las cosas creadas se abajaban y armonizaban juntas, y hacían fiesta. Entonces mi Jesús me ha dicho: (2) “Hija mía, ¿has visto con qué amor me divierto y dirijo los actos hechos en mi Querer? Es tal mi celo que no los confío a nadie, ni siquiera a la propia alma, ni un pensamiento, ni una fibra dejo sin encerrar en ella toda la potencia de mi Voluntad, cada acto de estos contiene una Vida Divina, por eso al toque de estos actos todas las cosas creadas sienten la Vida de su Creador, sienten de nuevo la fuerza de aquel Fiat Omnipotente del cual tuvieron la existencia y hacen fiesta, así que estos actos son para ellas nueva gloria y nueva fiesta. Ahora, esta bella armonía, estos hilos de luz que salen de tu interior, si tu corazón no corriera en mi Querer sino en tu voluntad o en otra voluntad, en tu corazón faltarían tantos latidos de Vida Divina, quedando tantos latidos humanos por cuantos le faltan a la Divina, y así también de las fibras, de los afectos, y como lo humano no es capaz de formar luz, sino tinieblas, por tanto se formarían tantos hilos de tinieblas, y mi Querer quedaría entristecido, no pudiendo desenvolver en ti toda la potencia de mi Voluntad”. (3) Mientras esto decía, yo quería ver si en mi alma había estos latidos humanos que interrumpieran la vida del latido divino, y por cuanto miraba no los encontraba. (4) Y Jesús: “Por ahora no hay nada, te lo he dicho para hacerte estar atenta y hacerte conocer qué significa vivir en mi Querer, significa vivir de un latido eterno y divino, vivir con mi aliento omnipotente”. + + + + 14-27 Mayo 8, 1922 Las penas de quien ama a Jesús están en continuas corrientes con su corazón. (1) Continuando mi habitual estado, el bendito Jesús se hacía ver como rayo que huye; ahora hacía ver la sombra de su luz, ahora su mano. Yo sentía una pena indescriptible y Él, acariciándome la cara con su mano me ha dicho: (2) “Pobre hija, cuánto sufres”. (3) Y rápidamente se ha retirado. Entonces yo pensaba entre mí: “Tantas veces Jesús me ha dicho que me ama tanto y que sufre mucho cuando me ve sufrir por causa de su privación, ¿quién sabe cuanto sufra ahora al verme petrificada por el dolor de su privación? Entonces para no hacerlo sufrir tanto, quiero hacerme fuerza a mí misma, tratando de estar más contenta, menos oprimida, más atenta en mantener mi vuelo, mi actitud en su Voluntad, a fin de que le lleve mi beso no amargado, sino pacífico y contento, que no lo entristezca sino lo consuele”. Mientras esto pensaba, ha salido de mi interior todo doliente y con su corazón todo herido, y en su centro se veía una herida de la que salía una llamita, y me ha dicho: (4) “Hija mía, es cierto que por cuanto más te veo sufrir cuando te privo de Mí, tanto más siento Yo la pena, porque siendo tu pena ocasionada por mi privación, no es otra cosa que efecto del amor que tienes por Mí, por lo tanto si tú estas amargada, oprimida, tu latido hace eco en mi corazón y siento tu amargura y tu opresión. ¡Ah! si supieras cuánto sufro cuando te veo sufrir por causa mía, usarías siempre esta cautela, esta atención para no amargarme de más; son las penas de quien más me ama las que están en continuas corrientes con mi corazón. Mira, la herida que ves en el centro de mi corazón, de donde brota la llamita, es Volumen 14 27 precisamente la tuya, pero consuélate, porque si me da sumo dolor, también me da sumo amor. Tú quédate tranquila y Yo seguiré adelante en cumplir mi justicia, pero no te dejo, volveré frecuentemente, aunque sea como relámpago, no dejaré de hacerte mis pequeñas visitas”. + + + + 14-28 Mayo 12, 1922 La santidad en el Divino Querer: No hacer nada propio, sino hacer lo que hace Dios. (1) Estaba pensando entre mí: “¿Quién sabe en qué cosa lo he ofendido, que mi dulce Jesús no viene según su costumbre? ¿Cómo puede ser posible que sin motivo alguno, la bondad de su corazón santísimo, que fácilmente cede ante quien lo ama, deba resistir a tantas llamadas mías?” Ahora, mientras éstas y otras cosas pensaba, ha salido de mi interior, cubriéndome toda bajo un manto de brillantísima luz, de modo que yo no veía otra cosa que luz, y me ha dicho: (2) “Hija mía, ¿de qué temes? Mira, para hacerte estar segura y bien defendida te he circundado bajo este manto de luz, a fin de que ninguna criatura, ni ninguna cosa pueda hacerte daño, y además, ¿por qué quieres perder el tiempo con pensar que me has ofendido? Para quien vive en mi Querer, el veneno de la culpa no ha entrado, y además tu Jesús te fulminaría si te viese aun con pequeñas manchas de pecados y te pondría fuera del cerco de mi Voluntad, y tú perderías rápidamente la actitud de obrar en mi Querer. ¡Ah! hija, la santidad en mi Querer no es aún conocida; cada especie de santidad tiene su distintivo especial, muchos, al oír que vengo tan frecuentemente a ti se asombran, no habiendo sido mi costumbre hacerlo con otras almas. La santidad en mi Querer es inseparable de Mí, y para elevar al alma al nivel divino me es necesario tenerla, o ensimismada con mi Humanidad, o en la luz de mi Divinidad, de otra manera ¿cómo podría tener el alma la actitud de su obrar en mi Querer, si mi obrar y el suyo no fuese uno solo? Ahora, el alma que vive en mi Querer toma parte en todos mis atributos y junto Conmigo corre en cada acto mío, por lo tanto debe correr Conmigo aun en los actos de justicia. He aquí por qué cuando quiero castigar te oculto mi Humanidad, la cual es más accesible a la naturaleza humana, y tú a los reflejos de mi Humanidad sientes el amor y la compasión que tengo hacia las almas, y me arrancas los flagelos con los cuales quiero castigarlas, pero cuando ellas hacen tanto que me obligan a castigarlas, ocultándote mi Humanidad te elevo en la luz de mi Divinidad, la cual absorbiéndote y haciéndote feliz en Ella, tú no sientes los reflejos de mi Humanidad, y Yo quedando libre castigo a las criaturas, así que, o te manifiesto mi Humanidad haciéndote concurrir junto Conmigo a los actos de misericordia hacia las criaturas, o te absorbo en la luz de mi Divinidad haciéndote concurrir a los actos de justicia. Es siempre Conmigo que estás, es más, cuando te absorbo en la luz de mi Divinidad, es más grande la gracia que te hago, y tú porque no ves mi Humanidad te lamentas de que te privo de Mí, y no aprecias la gracia que recibes”. (3) Y yo al oír que concurría a los actos de justicia, espantada le dije: “Amor mío, ¿así que ahora que estás castigando a las criaturas haciendo caer las casas, estoy yo junto Contigo en el hacer eso? ¡No, no, el Cielo me guarde de tocar a mis hermanos! Cuando Tú quieras castigarlos yo me haré pequeña en tu Querer, no me difundiré en Él, para no tomar parte en lo que haces Tú; en todo quiero hacer lo que Tú haces, pero en esto de castigar a las criaturas, no, jamás”. Volumen 14 28 (4) Y Jesús: “¿Por qué te espantas? En mi Querer no puedes eximirte de hacer lo que hago Yo, la cosa es connatural y es propiamente esta la santidad en mi Querer, el no hacer nada propio, sino hacer lo que hace Dios. Y además, mi justicia es santidad y amor, es equilibrar los derechos divinos; si no tuviese la justicia faltaría toda la plenitud de la perfección a mi Divinidad, así que si tú quieres vivir en mi Querer y no quieres tomar parte en los actos de justicia, la santidad hecha en mi Querer no tendría su pleno cumplimiento, son dos aguas fundidas juntas, en que una está obligada a hacer lo que hace la otra; en cambio si están separadas, cada una hace su camino. Así mi Voluntad y la tuya son las dos aguas fundidas juntas, y lo que hace una debe hacer la otra, por eso siempre en mi Voluntad te quiero”. (5) Entonces me he abandonado toda en su Voluntad, pero sentía gran repugnancia por la justicia, y mi dulce Jesús regresando me ha dicho: (6) “Si supieras cómo me pesa usar la justicia y cuánto amo a las criaturas. Toda la Creación es para Mí como el cuerpo al alma, como la cáscara al fruto, Yo estoy en continuo acto inmediato con el hombre, pero las cosas creadas me ocultan, como el cuerpo esconde al alma, pero si no fuese por el alma el cuerpo no tendría vida, así si me retirase de las cosas creadas todas quedarían sin vida, así que en todas las cosas creadas Yo visito al hombre, lo toco y le doy la vida: Estoy oculto en el fuego y lo visito con el calor, si Yo no estuviera, el fuego no tendría calor, sería fuego dibujado y sin vida, y mientras Yo visito al hombre en el fuego, él no me reconoce ni me da un saludo. Estoy en el agua y lo visito con quitarle la sed, si Yo no estuviera, el agua no quitaría la sed, sería agua muerta, y mientas Yo lo visito, él me pasa por delante sin hacerme ni una inclinación. Estoy escondido en el alimento y visito al hombre con darle la sustancia, la fuerza, el gusto, si Yo no estuviera, el hombre tomando el alimento quedaría en ayunas, no obstante, ingrato, mientras se alimenta de Mí me vuelve la espalda. Estoy escondido en el sol y lo visito con mi luz casi a cada instante, pero ingrato me corresponde con continuas ofensas. En todas las cosas lo visito, en el aire que respira, en la flor que perfuma, en el vientecillo que refresca, en el trueno que cae, en todo; mis visitas son innumerables, ¿ves cuánto lo amo? Y tú estando en mi Voluntad estás junto Conmigo en visitar al hombre y en darle la vida, por eso no te espantes si alguna vez concurres a la justicia”. + + + +

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VOL 22