Volumen 14
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I. M. I.
Amor mío y vida mía, guía Tú mi mano y estate junto conmigo al escribir, así que no yo, sino
Tú harás todo, me dictarás las palabras a fin de que sean luz de verdad, no permitas que
ponga nada de mí, más bien haz que yo desaparezca a fin de que todo lo hagas Tú, y tuyo sea
el honor y la gloria. Yo hago esto sólo por obedecer, y Tú no me niegues tu gracia.
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14-1
Febrero 4, 1922
El amor errante y rechazado da en sollozos de llanto.
(1) Encontrándome en mi habitual estado, mi siempre amable Jesús se hacía ver todo
afligido, su respiro era fuego, y estrechándome a Él me a dicho:
(2) “Hija mía, quiero un refrigerio a mis llamas, quiero desahogar mi amor, pero mi amor es
rechazado por las criaturas. Tú debes saber que Yo al crear al hombre, puse fuera de dentro
de mi Divinidad, una cantidad de amor que debía servir como vida primaria de las criaturas
para enriquecerse, para sostenerse, para fortalecerse, y para ayuda en todas sus
necesidades; pero el hombre rechaza este amor, y mi amor va errante desde que fue creado el
hombre y gira siempre sin detenerse jamás, y rechazado por uno corre a algún otro para
darse, y como es rechazado rompe en llanto, así que la incorrespondencia forma el llanto del
amor. Ahora, mientras mi amor va errante y corre para darse, si ve a uno débil, pobre, rompe
en llanto y le dice: “¡Ay! si no me hicieras andar errante y me hubieras dado alojo en tu
corazón, habrías estado fuerte y nada te faltaría”. Si ve a otro caído en la culpa, rompe en
sollozos diciéndole: “¡Ay! si me hubieras dado entrada en tu corazón no habrías caído”. Ante
aquél otro que ve arrastrado por las pasiones, ensuciado de tierra, el amor llora y sollozando le
repite: “¡Ay! si hubieras tomado mi amor, las pasiones no tendrían vida en ti, la tierra no te
tocaría, mi amor te bastaría para todo”. Así que en cada mal del hombre, pequeño o grande,
él tiene un sollozo y continúa yendo errante para darse al hombre, y cuando en el huerto de
Getsemaní se presentaron todos los pecados delante de mi Humanidad, cada culpa tenía un
sollozo de mi amor, y todas las penas de mi Pasión, cada golpe de flagelo, cada espina, cada
llaga, eran acompañados por el sollozo de mi amor, porque si el hombre me hubiera amado,
ningún mal le podía venir; la falta de amor ha germinado todos los males y también mis
mismas penas.
(3) Yo, al crear al hombre hice como un rey, que queriendo hacer feliz su reino toma un
millón y lo pone a disposición de todos, para que quien quiera tome, pero a pesar de que está
a disposición de todos, sólo alguno toma algunos centavos. Ahora, el rey está ansioso de
saber si los pueblos toman el bien que les quiere dar, y pregunta si su millón se ha agotado
para poner otros millones, y le viene respondido: “Majestad, apenas algún centavo”. El rey
siente dolor al oír que su pueblo no recibe sus dones ni los aprecia. Entonces, saliendo en
medio de sus súbditos empieza a ver, a quién cubierto de harapos, a quién enfermo, a quién
en ayunas, a quién temblando de frío, a quién sin techo, y el rey en su dolor rompe en llantos y
sollozos y dice: “¡Ah!, si hubieran tomado de mi dinero no vería a ninguno que me haga
deshonor cubiertos con harapos, sino bien vestidos; no vería enfermos sino sanos; no vería a
ninguno en ayunas y casi muerto de hambre, sino satisfechos; si hubieran tomado mi dinero
1 Este libro ha sido traducido directamente del original manuscrito de Luisa Piccarreta
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ninguno estaría sin techo, habrían podido muy bien construirse una casa para abrigarse”. En
suma, en cada desventura que ve en su reino él tiene un dolor, una lágrima, y llora sobre el
millón que la ingratitud del pueblo le rechaza. Pero es tanta la bondad de este rey, que a
pesar de tanta ingratitud no retira ese millón, continúa dejándolo a disposición de todos,
esperando que otras generaciones puedan tomar el bien que los otros han rechazado, y así
recibir la gloria del bien que ha hecho a su reino. Así hago Yo, mi amor que he sacado no lo
retiraré, continuará yendo errante, su sollozo durará aún, hasta que encuentre almas que
tomen de este mi amor hasta el último centavo, a fin de que cese mi llanto y pueda recibir la
gloria de la dote del amor que he puesto fuera para bien de las criaturas. ¿Pero sabes tú
quienes serán las afortunadas que harán cesar el llanto al amor? Las almas que vivirán en mi
Querer, ellas tomarán todo el amor rechazado por las otras generaciones, con la potencia de
mi Voluntad creadora lo multiplicarán cuanto quieran y por cuantas criaturas me lo han
rechazado, y entonces cesará su sollozo, y en su lugar entrará la sonrisa de la alegría, y el
amor satisfecho dará a esas afortunadas todos los bienes, y la felicidad que las demás no han
querido”.
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14-2
Febrero 9, 1922
El cuerpo desgarrado de Jesús es el verdadero retrato del hombre
que comete pecado. Jesús en la flagelación se hizo arrancar a
pedazos la carne, se redujo todo a una llaga para dar
nuevamente la vida al hombre.
(1) Encontrándome en mi habitual estado, estaba siguiendo las horas de la Pasión y mi
dulce Jesús, mientras lo acompañaba en el misterio de su dolorosa flagelación, se hacía ver
todo descarnado, su cuerpo desnudo no sólo de sus vestiduras, sino también de su carne; sus
huesos se podían numerar uno por uno; su aspecto era no sólo desgarrador sino horrible al
verse, tanto que infundía temor, espanto, reverencia y amor a la vez. Yo me sentía muda ante
esta escena tan desgarradora, habría querido hacer no sé qué cosa para aliviar a mi Jesús,
pero no sabía hacer nada, la vista de sus penas me daba la muerte, y Jesús todo bondad me
ha dicho:
(2) “Querida hija mía, mírame bien para que conozcas a fondo mis penas. Mi cuerpo es el
verdadero retrato del hombre que comete pecado; el pecado lo despoja de la vestidura de mi
gracia, y Yo para dársela nuevamente me hice despojar de mis vestidos; el pecado lo deforma,
y mientras es la más bella criatura que salió de mis manos, se vuelve la más fea y da asco y
horror. Yo era el más bello de los hombres, y para darle de nuevo la belleza al hombre, puedo
decir que mi Humanidad tomó la forma más fea; mírame cómo estoy horrible, me hice quitar la
piel por los azotes y quedé irreconocible. El pecado no sólo quita la belleza, sino que forma
llagas profundas, putrefactas y gangrenosas que corroen las partes más íntimas, consumen
los humores vitales, así que todo lo que el hombre hace en estado de pecado son obras
muertas, esqueléticas, el pecado le arranca la nobleza de su origen, la luz de su razón y se
vuelve ciego, y Yo para llenar la profundidad de sus llagas me hice arrancar a pedazos la
carne, me reduje todo a una sola llaga, y con derramar a ríos mi sangre hice correr los
humores vitales en su alma, para darle nuevamente la vida. ¡Ah! si no tuviera en Mí la fuente
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de la vida de mi Divinidad, Yo habría muerto desde el principio de mi Pasión, porque a cada
pena que me daban mi Humanidad moría, pero ella me restituía la vida.
(3) Ahora, mis penas, mi sangre, mis carnes arrancadas a pedazos están siempre en acto
de dar vida al hombre, pero el hombre rechaza mi sangre para no recibir la vida, pisotea mis
carnes para quedar llagado, ¡oh! cómo siento el peso de la ingratitud”.
(4) Y arrojándose en mis brazos ha roto en llanto. Yo me lo he estrechado a mi corazón,
pero Él lloraba fuertemente, ¡qué desgarro ver llorar a Jesús! Habría querido sufrir cualquier
pena para no hacerlo llorar. Entonces lo he compadecido, le he besado sus llagas, le he
secado las lágrimas, y Él como reconfortado ha agregado:
(5) “¿Sabes cómo hago Yo? Como un padre que ama mucho a su hijo, y este hijo es ciego,
deforme, tullido; y el padre que lo ama hasta la locura, ¿qué hace? Se saca los ojos, se
arranca las piernas, se quita la piel y se lo da todo al hijo y dice: ‘Estoy más contento con
quedar ciego, cojo, deforme, con tal que te vea a ti, hijo mío, que puedes ver, que puedes
caminar, que eres bello”. ¡Oh, cómo está contento aquel padre porque ve a su hijo mirar con
sus ojos, caminar con sus piernas y cubierto con su belleza! ¿Pero cuál sería el dolor del
padre si viera que su hijo, ingrato, arroja de sí los ojos, las piernas, la piel, y se contenta con
permanecer feo como está? Así soy Yo, en todo he pensado, pero ellos, ingratos, forman mi
más acerbo dolor”.
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14-3
Febrero 14, 1922
El contento de Jesús cuando se escribe de Él.
(1) Encontrándome en mi habitual estado, mi dulce Jesús se hacía ver todo complacido y
con un contento indescriptible, y yo le he dicho: “¿Qué tienes Jesús? ¿Buenas nuevas me
traes que estás tan contento?”
(2) Y Jesús: “Hija mía, ¿sabes por qué estoy tan contento? Toda mi alegría, mi fiesta, es
cuando te veo escribir, veo verter en las palabras escritas mi gloria, mi Vida, el conocimiento
de Mí que se multiplica siempre más, la luz de la Divinidad, la potencia de mi Voluntad, el
desahogo de mi amor, todo lo veo puesto en el papel, y Yo en cada palabra siento la fragancia
de todos mis perfumes, después veo aquellas palabras escritas correr, correr en medio de los
pueblos para llevar nuevos conocimientos, mi amor desbordante, los secretos de mi Querer;
¡oh! cómo me alegro por ello, tanto, que no sé que te haría cuando escribes; y conforme tú
escribes cosas nuevas sobre Mí y sobre lo que se relaciona Conmigo, así Yo voy inventando
nuevos favores para recompensarte, y me dispongo a decirte nuevas verdades para darte
nuevos favores.
(3) Yo he amado siempre de más y he reservado gracias más grandes a quienes han escrito
de Mí, porque ellos son la continuación de mi Vida evangélica, los portavoces de mi palabra, y
lo que no dije en mi Evangelio, me lo reservé para decirlo a quien habría escrito de Mí. Yo no
terminé entonces de predicar, Yo debo predicar siempre, mientras existan las generaciones”.
(4) Y yo: “Amor mío, escribir las verdades que Tú me dices es sacrificio, pero el sacrificio se
siente más duro y casi no siento la fuerza cuando estoy obligada a escribir mis intimidades
entre Tú y yo, y lo que se refiere a mí no sé qué haría para no ponerlo en el papel”.
(5) Y Jesús: “Tú quedas siempre aparte, es siempre de Mí que tú hablas, de lo que te hago,
del amor con el que te quiero y de hasta dónde llega mi amor por las criaturas. Esto incitará a
los demás a amarme, a fin de que también ellos puedan recibir el bien que te hago a ti, y
además este mezclar a ti y a Mí al escribir es también necesario, de otra forma se podría decir:
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¿A quién ha dicho esto? ¿Con quién ha sido tan magnánimo en favorecerla? ¿Quizá al
viento, al aire? ¿No se dice en mi vida que Yo fui tan magnánimo con mi Mamá? ¿Que hablé
con los apóstoles, a las muchedumbres, y que sané a tal enfermo? Entonces todo es
necesario, y debes estar segura que en todo lo que escribes, es siempre a Mí a quien haces
conocer”.
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14-4
Febrero 17, 1922
El amor es la cuna del hombre.
(1) Me sentía oprimida por la privación de mi dulce Jesús y no hacía otra cosa que llamarlo,
desearlo, pero en vano. Entonces, después de haber esperado mucho, cuando ya no podía
más, ha venido, y yo quién sabe cuántas cosas quería decirle, pero Él se elevó en alto sin
darme tiempo, yo lo miraba y lo llamaba: “Jesús, Jesús, ven”. También Él me miraba y hacía
llover de su persona un rocío sobre mí que me embellecía toda, y este rocío lo atraía hacia mí,
de manera que se ha abajado hacia mí y me ha dicho:
(2) “Hija mía, el deseo de quererme ver rompe el velo que existe entre el tiempo y la
eternidad, y el repetido deseo le da el vuelo para acercarse a Mí. Mi amor está casi inquieto
cuando veo que el alma me anhela y Yo no me hago ver, y solamente se calma cuando no
sólo me hago ver, sino que le doy nuevos carismas y nuevas prendas de amor. Mi amor está
siempre en acto de querer dar nuevas prendas de amor a la criatura, y en cuanto veo que mi
Voluntad toma la parte obrante, dirigente de darse a la criatura, mi amor hace fiesta, corre,
vuela hacia ella, se hace cuna del hombre, y si ve que no reposa en su cuna, lo mece, le canta
para hacerlo reposar y dormir en su seno, y mientras duerme él le da su aliento en la boca
para darle nueva vida de amor. Si ve, por su respiro entrecortado, que su corazón no es feliz,
con el aliento que le da, mi amor le forma la cuna en el corazón para quitarle las amarguras,
los estorbos, las molestias y hacerlo feliz de amor. Y cuando se despierta, oh, cómo se alegra
mi amor al verla renacida, feliz y llena de vida y le dice: “Mira, te he arrullado en mi seno para
darte reposo, he vigilado a tu lado en tu sueño para hacer que te despertaras fuerte, feliz y
toda diferente de la que eras, ahora quiero ser cuna a tus pasos, a tus obras, a tus palabras, a
todo, piensa que estás mecido por mí, y en la cuna de mi amor pon tu amor, a fin de que
fundiéndonos nos hagamos felices recíprocamente, pero ten cuidado de poner alguna otra
cosa, porque entonces me entristecería y me harías llorar amargamente”.
(3) Es mi amor lo que más se acerca al hombre, más bien es la cuna donde él ha nacido, si
bien en mi Divinidad todo es armonía, como están en plena armonía los miembros al cuerpo.
Así como en el hombre la inteligencia toma la parte dirigente, pues es donde reside la voluntad
del hombre, y si ella no quiere se puede decir que el ojo no ve, la mano no obra, el pie no
camina; en cambio si quiere, el ojo ve, la mano obra, el pie corre, todos los miembros se
ponen de acuerdo; así mi Divinidad, mi Voluntad toma la parte dirigente y todos los otros
atributos se ponen en plena armonía para seguir lo que mi Querer quiere, así que concurre la
sabiduría, la potencia, la ciencia, la bondad, etc., pero como todos mis atributos, si bien
distintos ente ellos, viven en la fuente del amor, desbordan de amor, he aquí el por qué
mientras es el amor el que corre, que obra, que se dona, todos mis otros atributos concurren
junto.
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(4) Además, lo que al hombre le es más necesario es el amor, el amor es como el pan a la
vida natural, así que puede prescindir de la ciencia, de la potencia, de la sabiduría, porque a lo
más son cosas que se necesitan en algún tiempo o circunstancia, ¿pero qué se diría si Yo
hubiera creado al hombre y no lo amara? Y además, ¿para qué crearlo si no debiera amarlo?
Esto me serviría para deshonor y sería una obra no digna de Mí, que no sé hacer otra cosa
que amar; ¿y qué sería del hombre si no tuviera un principio de amor y no pudiera amar?
Sería un bruto y no sería digno ni de ser mirado, por eso en todo debe correr el amor, el amor
debería correr en todas las acciones humanas como corre la imagen del rey en la moneda del
reino; y si en la moneda no está impresa la imagen del rey, no es reconocida por moneda; así,
si no corre el amor, no es reconocida por obra mía”.
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14-5
Febrero 21, 1922
El amor hace morir y vivir continuamente.
(1) Continuando mi habitual estado, mi siempre adorable Jesús al venir me ha dicho:
(2) “Hija mía, mi amor por la criatura me hacía morir a cada instante. La naturaleza del
verdadero amor es morir y vivir continuamente por la persona amada; el amor de quererla
consigo le hace sentir la muerte, le procura un martirio, tal vez de los más dolorosos y
prolongados, pero el mismo amor, más fuerte que la misma muerte, en el mismo instante que
muere le da la vida, pero ¿para hacer qué cosa? Para dar vida a la persona amada y formar
con ella una sola vida, aquellas llamas tienen virtud de consumir una vida para fundirla en la
otra. Es propiamente esta la virtud de mi amor, hacerme morir, y de mi consumación formar
tantas semillas para ponerlas en los corazones de todas las criaturas, para hacerme resurgir
de nuevo y formar con ellas una sola vida Conmigo.
(3) Ahora, también tú puedes morir quién sabe cuántas veces por amor mío, y tal vez a cada
instante, cada vez que me quieres ver y no me ves, tu voluntad siente la muerte de mi
privación, pero en realidad, porque no viéndome, tu voluntad muere porque no encuentra la
vida que busca, pero después de que en ese acto se ha consumado, Yo renazco en ti y tú en
Mí y reencuentras así la vida querida por ti, pero para volver de nuevo a morir para vivir en Mí;
así también si me deseas, tu deseo no satisfecho siente la muerte, pero haciéndome ver
encuentra nuevamente su vida, y así tu amor, tu inteligencia, tu corazón, pueden estar en
continuo acto de morir y vivir por Mí. Si lo he hecho Yo por ti, es justo que tú lo hagas por Mí”.
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14-6
Febrero 24, 1922
Nuestra cruz sufrida en la Voluntad de
Dios se hace tan grande como la de Jesús.
(1) Encontrándome en mi habitual estado, mi siempre adorable Jesús se hacía ver en el
momento de tomar la cruz para ponerla sobre su santísimo hombro, y me ha dicho:
(2) “Hija mía, cuando recibí la cruz la miré de arriba a abajo para ver el lugar que tomaba en
mi cruz cada alma, y entre tantas, miré con más amor y puse atención especial a aquéllas que
habrían estado resignadas y habrían hecho vida en mi Voluntad, las miré y vi su cruz ancha y
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larga como la mía, porque mi Voluntad suplía a lo que a su cruz le faltaba, y la alargaba y
ensanchaba como la mía. ¡Oh! cómo sobresalía tu cruz larga, larga por tantos años de cama,
sufrida sólo para cumplir mi Voluntad. La mía era sólo para cumplir la Voluntad de mi Padre
Celestial, la tuya para cumplir la mía; una hacía honor a la otra, y como una y otra contenían la
misma medida se confundían juntas.
(3) Ahora, mi Voluntad tiene la virtud de ablandar la dureza, de endulzar la amargura, de
alargar y ensanchar las cosas pequeñas, por eso cuando sentí la cruz sobre mi hombro, sentí
también la suavidad, la dulzura de la cruz de las almas que habrían sufrido en mi Querer, ¡ah!
mi corazón tuvo un respiro de alivio, y la suavidad de las cruces de ellas hizo adaptar la cruz
sobre mi hombro, y se hundió tanto que me hizo una llaga profunda, y si bien me dio un dolor
acerbo, sentía al mismo tiempo la suavidad y la dulzura de las almas que habrían sufrido en mi
Querer. Y como mi Voluntad es eterna, su sufrir, sus reparaciones, sus actos, corrían en cada
gota de mi sangre, corrían en cada llaga, en cada ofensa; mi Querer las hacía encontrarse
como presentes a las ofensas pasadas, desde que el primer hombre pecó; a las presentes y a
las futuras; eran propiamente ellas las que me daban nuevamente los derechos de mi Querer,
y Yo, por amor de ellas decretaba la Redención, y si los demás toman parte de Ella, es por
causa de éstas que pueden hacerlo. No hay bien que Yo conceda, ni en el Cielo ni en la tierra,
que no sea por causa de ellas.”
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14-7
Febrero 26, 1922
Jesús nos cubrió de belleza en la Redención.
(1) Estaba pensando en el gran bien que el bendito Jesús nos ha hecho con redimirnos, y Él
todo bondad me ha dicho:
(2) “Hija mía, Yo creé a la criatura bella, noble, de origen eterno y divino, plena de felicidad y
digna de Mí; el pecado la derribó de esta altura y la hizo caer hasta el fondo, la desnobleció, la
deformó y la volvió la criatura más infeliz, sin poder crecer, porque el pecado le impedía el
crecimiento y la cubría de llagas, que daba horror el sólo verla. Ahora, mi Redención rescató a
la criatura de la culpa, y mi Humanidad no hizo otra cosa que, como una tierna madre con su
recién nacido, que no pudiendo tomar otro alimento, para dar la vida a su bebé, se abre el
seno, pone a su pecho a su niño, y de su sangre convertida en leche le suministra el alimento
para darle la vida. Más que madre mi Humanidad se hizo abrir en Sí misma, a golpes de
látigo, tantos orificios, casi como tantos pechos que hacían salir ríos de sangre para hacer que
mis hijos, pegándose a ellos pudieran chupar el alimento para recibir la vida y desarrollar su
crecimiento, y con mis llagas cubría su deformidad y los volvía más bellos que al principio, y si
al crearlos los hice cielos tersísimos y nobles, en la Redención los adorné tachonándolos con
las estrellas brillantísimas de mis llagas para cubrir su fealdad y volverlos más bellos; en sus
llagas y deformidad Yo ponía los diamantes, las perlas, los brillantes de mis penas, para
ocultar todos sus males y vestirlos con tal magnificencia de superar el estado de su origen, por
eso con razón la Iglesia dice: ‘Feliz culpa’, porque por la culpa vino la Redención, y mi
Humanidad no sólo los alimentó con su sangre, no sólo los vistió con su misma Persona y los
adornó con su misma belleza, sino que mis pechos están siempre llenos para alimentar a mis
hijos. ¿Cuál no será la condena de aquellos que no quieren pegarse a ellas para recibir la vida
y crecer, y para ser cubiertos en su deformidad?”
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14-8
Marzo 1, 1922
Cómo Jesús queda encadenado por el alma
que hace su Voluntad, y el alma por Jesús.
(1) Estaba muy afligida por la privación de mi dulce Jesús, y después de mucho esperar ha
venido, y de sus llagas hacía correr su sangre alrededor de mi cuello y sobre mi pecho, y
conforme caían sobre mí esas gotas de sangre se formaban como tantos rubíes brillantísimos,
que formaban el más bello de los adornos. Y Jesús me miraba y me ha dicho:
(2) “Hija mía, cómo te queda bien el collar de mi sangre, cómo te embellece, mira, mira tú
misma cómo te hace aparecer bella”.
(3) Y Yo, un poco molesta porque me había hecho esperar tanto he dicho:
(4) “Amor mío y vida mía, ¡oh! cuánto quisiera por collar tu brazo estrechado a mi cuello, eso
sí me agradaría, porque sentiría la vida y me aferraría tanto a Ti, que no te dejaría más huir.
Tus cosas, es verdad, son bellas, pero cuando las separas de Ti yo no te encuentro a Ti, no
encuentro la vida, y a pesar de tener tus cosas mi corazón delira, desvaría y sangra por el
dolor, porque Tú no estás conmigo. ¡Ah! si supieras en qué tortura me pones cuando no
vienes, tendrías más cuidado de no hacerme esperar tanto”.
(5) Y Jesús todo enternecido ha circundado mi cuello con su brazo, tomándome una mano
en la suya, y ha agregado:
(6) “Lo sé, sé cuánto sufres, y para contentarte he aquí mi brazo como collar alrededor de tu
cuello, ¿no estás ahora contenta? Debes saber que a quien hace mi Voluntad no puedo hacer
menos que contentarla, porque conforme respira así forma el aire de mi Querer en torno a Mí,
de modo que no sólo me ciñe el cuello, sino toda la vida, y Yo quedo como encadenado e
impedido por el alma con la misma fuerza de mi Voluntad, pero esto no me disgusta, más bien
por el gran contento que siento, la encadeno a ella, y si tú no sabes estar sin Mí, son mis
cadenas, mis grilletes que te tienen tan estrechada, que basta un momento sin Mí para darte
un martirio tan doloroso, que no hay otro igual. Pobre hija, pobre hija, tienes razón, Yo tendré
cuenta de todo, pero no te dejo, más bien me encierro en ti para gozarme el aire de mi Querer
que me formas tú misma, porque aire de mi Voluntad es tu latido, tu pensamiento, tu deseo, tu
movimiento, y Yo en este aire encontraré mi apoyo, mi defensa y el más bello reposo sobre tu
pecho”.
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14-9
Marzo 3, 1922
El Agricultor Celestial siembra su palabra.
(1) Continuando mi habitual estado, mi dulce Jesús vino pero sin decirme nada, todo
taciturno y sumamente afligido, y le dije:
(2) “¿Qué tienes Jesús que no hablas? Tú me eres vida, tu palabra me es alimento, y yo no
puedo estar en ayunas, soy muy débil y siento la necesidad continua del alimento para crecer
y mantenerme fuerte”.
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(3) Y Jesús todo bondad me ha dicho: “Hija mía, también Yo siento la necesidad de un
alimento, y después de que te he alimentado con mi palabra, esa misma palabra masticada
por ti, habiéndose convertido en sangre, germina el alimento para Mí, y si tú no puedes estar
en ayunas, tampoco Yo quiero estar en ayunas, quiero la correspondencia del alimento que te
he dado, y después volveré de nuevo a alimentarte. Siento mucha hambre, pronto, quítame el
hambre”.
(4) Yo he quedado confundida y no sabía qué darle, porque nunca he tenido nada, pero
Jesús con sus dos manos tomaba mi latido, mi respiro, mis pensamientos, los afectos, los
deseos, cambiados en tantos globitos de luz, y se los comía diciendo:
(5) “Esto es el fruto de mi palabra, es cosa mía, es justo que me los coma”.
(6) Entonces parecía que tomaba un poco de reposo, y después ha agregado”.
(7) “Hija mía, ahora conviene que me ponga de nuevo al trabajo, para trabajar el terreno de
tu alma, para poder sembrar la semilla de mi palabra para alimentarte. Yo hago como el
campesino cuando quiere sembrar su terreno, forma las zanjas, hace los surcos y después
arroja la semilla en ellos, luego regresa a cubrir de tierra las zanjas y los surcos donde ha
arrojado la semilla, para tenerla defendida y darle tiempo para hacerla germinar, para
recogerla centuplicada para hacer de ella su alimento, pero debe estar atento a no ponerle
mucha tierra, de otra manera sofocaría su semilla y la haría morir bajo tierra y él correría
peligro de quedarse en ayunas. Así hago Yo, preparo las zanjas, formo los surcos, ensancho
la capacidad de su inteligencia para poder sembrar mi palabra divina, y así poder formar el
alimento para Mí y para ella, después cubro las zanjas y los surcos de tierra, y esta tierra es la
humildad, la nada, el aniquilamiento del alma, alguna pequeña debilidad o miseria, esto es
tierra y es necesario que la tome de ella, porque a Mí me falta esta tierra y así cubro todo y
espero con alegría mi cosecha. Ahora, ¿quieres saber qué pasa cuando sobre mi semilla se
pone mucha tierra? Cuando el alma siente sus miserias, sus debilidades, su nada, y se aflige,
piensa tanto en esto que pierde el tiempo y el enemigo se sirve de ello para arrojarla en la
turbación, en la desconfianza y en el abatimiento; todo esto es tierra de más sobre mi semilla.
¡Oh, cómo mi semilla se siente morir, cómo se le dificulta germinar bajo esta tierra! Muchas
veces estas almas cansan al Agricultor Celestial y él se retira. ¡Oh! cuántas de estas almas
hay”.
(8) Y yo: “Amor mío, ¿soy yo una de esas?”
(9) Y Él: “No, no, quien hace mi Voluntad no está sujeto a poder formar tierra para sofocar
mi semilla, es más, muchas veces no se encuentra ni siquiera la humildad, sino solo su nada
que produce poca tierra, y apenas una capa puedo poner sobre mi semilla, y el Sol de mi
Voluntad la fecunda y pronto germina, y Yo hago grandes cosechas y regreso pronto para
arrojar mi semilla, y puedes estar segura de esto, ¿no ves cómo vuelvo continuamente a
sembrar nuevas semillas de verdad en tu alma?”
(10) Ahora, mientras esto decía, sobre el rostro de Jesús se veía una tristeza, y tomándome
de la mano me ha transportado fuera de mí misma y me hacía ver diputados y ministros, todos
trastornados y como si ellos mismos hubieran preparado un gran fuego, en el cual quedaban
envueltos en las llamas; se veían los jefes sectarios, que cansados de esperar, de maldecir
contra la Iglesia, o querían ser dejados libres para iniciar luchas sangrientas contra Ella, o bien
se querían retirar de gobernar, veían faltarles el piso bajo sus pies, tanto por finanzas como
por otras cosas, y para no hacer el ridículo querían retirarse de regir la suerte de la nación,
¿pero quién puede decirlo todo? Y Jesús, todo doliente ha dicho:
(11) “Terribles, terribles son los preparativos, quieren hacerlo todo sin Mí, pero todo servirá
para confundirlos”.
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Volumen 14
12
14-10
Marzo 7, 1922
Las palabras de Jesús están llenas de verdad y de luz, y llevan consigo
la sustancia y la virtud de transmutar al alma en la misma verdad,
en la misma luz, y en el mismo bien que contienen.
(1) Estaba pensando en lo que está escrito y decía entre mí: “¿Es realmente Jesús el que
me habla, o bien es un juego del enemigo y de mi fantasía?” Y Jesús al venir me ha dicho:
(2) “Hija mía, mis palabras están llenas de verdad y de luz, y llevan consigo la sustancia y la
virtud de trasmutar al alma en la misma verdad, en la misma luz y en el mismo bien que
contienen, de modo que el alma no sólo conoce la verdad, sino que siente en ella la sustancia
de obrar según la verdad que ha conocido, además, mis verdades están llenas de belleza y de
atractivos, de modo que el alma arrobada por su belleza se hace raptar por ellas. En Mí todo
es orden, armonía y belleza, mira, creé el cielo y podía bastar él solo, pero no, lo quise adornar
de estrellas, casi cubriéndolo de belleza para hacer que el ojo humano pudiera gozar más de
las obras de su Creador; creé la tierra y la adorné con tantas plantas y flores; ninguna cosa
creé que no tuviera su ornamento, y si esto es en el orden de las cosas creadas, mucho más
en mis verdades que tienen su sede en mi Divinidad, que mientras parece que llegan al alma,
son como rayos solares que mientras tocan y calientan la tierra, pero jamás se separan del
centro del sol, y el alma queda tan enamorada de mis verdades que le resulta casi imposible,
aun a costa de la propia vida, el no poner en práctica la verdad que ha conocido. En cambio
cuando es el enemigo o especulaciones de la fantasía quienes quieren hablar de verdad, no
llevan ni luz ni sustancia, ni belleza, ni aliciente, son verdades vacías, sin vida, y el alma no
siente la gracia de sacrificarse para practicarlas, pero las verdades que te dice tu Jesús están
llenas de vida y de todo lo que mis verdades contienen, ¿por qué dudas?”
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14-11
Marzo 10, 1923
Quien hace la Divina Voluntad es reina de todo.
(1) Estaba haciendo las horas de la Pasión, y según mi costumbre me volcaba en el Santo
Querer de Dios, ofreciéndolas para bien de todos, pero mi voluntad como si quisiera
apropiárselas, frecuentemente decía: “Jesús mío, en modo especial para ayuda, para alivio,
para liberación de aquella alma”. Y mi dulce Jesús reprendiéndome me ha dicho:
(2) “Hija mía, todo lo que se hace en mi Voluntad es como sol que se difunde a todos, y
conforme se reza en mi Voluntad, se ofrece mi sangre, mis penas, mis llagas, todo se
convierte en tantos rayos de luz que se difunden a todos, descienden con rapidez en la más
profunda cárcel del purgatorio y convierten sus penas y tinieblas en luz; entonces la cosa es
siempre igual para todos, y si hubiera diferencia, jamás será por parte de quien dona, sino por
parte de quien recibe, según las disposiciones de cada una. Sucede como con el sol, que da
la luz a todos igualmente, toca y calienta un punto de terreno como el otro, ¿pero quién saca
provecho de esto? Quien trabaja. ¿Qué terreno produce el fruto? Donde fue arrojada la
semilla, el otro con toda la luz del sol queda infecundo; por lo tanto la especialidad en mi
Voluntad no existe, de por sí misma corre, se difunde y se quiere dar a todos, quien quiere
toma de Ella”.
Volumen 14
13
(3) Yo he quedado afligida al oír esto, y Jesús ha agregado:
(4) “¡Ah! Tú quisieras hacer como el sol si quisiera concentrar en un punto más fuertemente
su luz, su calor, para poder calentarlo e iluminarlo tanto, de convertir aquel punto en el mismo
sol, mientras hace su curso regular sobre todas las otras cosas”.
(5) Y yo: “Sí, sí, es propiamente esto, es el peso de la gratitud que siento lo que me empuja
a esto”. Jesús ha sonreído al oírme, y ha continuado:
(6) “Si es así, hazlo entonces, pero tú debes saber que como mi Voluntad domina todo, se
encuentra por todas partes, sostiene a todos, es conocida por el Cielo, por la tierra y hasta por
los demonios, no hay ninguno que pueda oponerse a Ella. Así el alma que hace mi Voluntad
debe dominar todo, encontrarse por todas partes, sostener todo, y quiero que sea conocida
por todos”.
(7) Y yo: “Amor mío, yo no soy conocida por ninguno”.
(8) Y Él: “Cómo, ¿no te conoce ninguno? Te conocen todos los santos y ángeles, uno por
uno, y con ansia esperan tu obrar en mi Querer, como nota divina y la más armoniosa que
corre sobre todo lo que han hecho en vida, para darles mayor esplendor y contento; te
conocen todas las almas purgantes, sintiendo sobre de ellas el continuo refrigerio que lleva el
obrar en mi Querer; te conocen los demonios por la fuerza de mi Voluntad que sienten en ti; y
si la tierra no te conoce aún, te conocerá dentro de poco. Para quien hace mi Voluntad,
sucede y hago como hice con mi Madre Celestial, que la constituí Reina de todo y ordené a
todos que la reconocieran y la honraran como a su Reina, y a Ella le encargué que aplastara
con su pie la cabeza del dragón infernal; así hago con quien vive en mi Voluntad, todo está
bajo su dominio, y no hay bien que de ellos no venga”.
+ + + +
14-12
Marzo 13, 1922
El gran bien que lleva el oír las verdades.
(1) Encontrándome fuera de mí misma, me he encontrado en medio de un valle florido en el
cual he encontrado a mi confesor difunto, muerto el día 10 del corriente,2 y según su
costumbre de cuando vivía acá abajo me ha dicho:
(2) “Dime: ¿qué te ha dicho Jesús?”
(3) Y yo: “Me ha hablado en mi interior, con palabras no me ha dicho nada, y usted sabe
que las cosas que escucho en mi interior no las tomo en cuenta”.
(4) Y él: “Quiero oír también lo que te ha dicho en tu interior”.
(5) Y yo, como obligada, me ha dicho:
(6) “Hija mía, te llevo en mis brazos; mis brazos te servirán de barquita para hacerte navegar
en el mar interminable de mi Voluntad, tú, después, conforme hagas tus actos en mi Querer
formarás las velas, el mástil, el ancla, que servirán no sólo como adorno de la barquita, sino
para hacerla caminar con más velocidad. Es tanto el amor que tengo a quien vive en mi
Querer, que la llevo en mis brazos sin dejarla jamás”.
(7) Pero mientras esto decía he visto los brazos de Jesús en forma de barquita, y yo en
medio de ella. El Confesor al oír esto me ha dicho:
(8) “Debes saber que cuando Jesús te habla y te manifiesta sus verdades, son rayos de luz
que llueven sobre ti, después tú, cuando me las manifestabas a mí, no teniendo su virtud, me
las manifestabas a gotas, y mi alma quedaba toda llena de aquellas gotas de luz, y aquella luz
2 El tercer confesor, Don Gennaro di Gennaro.
Volumen 14
14
me incitaba más y me daba más deseos de escuchar otras verdades para poder recibir más
luz, porque las verdades llevan el perfume celestial, la sensación divina, y esto sólo al oírlas,
¿qué será para el que las practique? Es por esto que amaba y deseaba tanto escuchar lo que
te decía Jesús, y quería decirlo a los demás, era la luz, el perfume que sentía y quería que
otros tomaran parte en ello. ¡Si supieras el gran bien que ha recibido mi alma al escuchar las
verdades que te decía Jesús! Cómo todavía gotea luz y expande perfume celestial, que no
sólo me da refrigerio, sino que me sirve de luz a mí, y a quien está cerca de mí, y conforme tú
haces tus actos en el Querer Divino, yo tomo parte especial, porque me siento la semilla que
tú pusiste en mí de su Querer Santísimo”.
(9) Y yo: “Déjeme ver su alma, como es que gotea luz.” Y él abriéndose por la parte del
corazón me hacía ver su alma toda chorreando luz; esas gotas se unían, se separaban, una
corría sobre la otra, era muy bello verlo.
(10) Y él: “¿Has visto? ¡Cómo es bello escuchar las verdades! Quien no escucha las
verdades gotea tinieblas que dan horror”.
+ + + +
14-13
Marzo 16, 1922
Vivir en la Divina Voluntad no tiene nada de grande
exteriormente, todo se desenvuelve entre el alma y Dios.
(1) Continuando mi habitual estado, estaba pensando entre mí: “Me siento la más mala de
todos, sin embargo mi dulce Jesús me dice que sus designios sobre mí son grandes, que la
obra que realiza en mí es tan importante que no quiere confiarla ni siquiera a los ángeles, sino
que Él mismo quiere ser el custodio, el actor y el espectador, pero, ¿qué cosa hago de
grande? Nada, mi vida externa es tan ordinaria que hago menos que los demás”. Pero
mientras esto pensaba, mi siempre amable Jesús, interrumpiendo mi pensamiento me ha
dicho:
(2) “Hija mía, se ve que sin tu Jesús no sabes pensar, ni decir otra cosa que disparates,
tampoco mi querida Mamá hacía nada de extraordinario en su vida exterior, es más,
aparentemente hizo menos que cualquier otro, Ella se abajaba a las acciones más ordinarias
de la vida, hilaba, cosía, barría, encendía el fuego, ¿quién habría pensado que Ella era la
Madre de Dios? Sus acciones externas nada hacían entreverlo, y cuando me llevó en su
seno, conteniendo en Ella al Verbo Eterno, cada movimiento suyo, cada acción humana de
Ella obtenía adoración de todo lo creado, de Ella salía la vida y la conservación de todas las
criaturas, el sol dependía de Ella y de Ella esperaba la conservación de su luz y de su calor, la
tierra el desarrollo de la vida de las plantas, todo giraba en torno a Ella, Cielos y tierra estaban
pendientes de sus indicaciones, sin embargo ¿quién veía algo? Nadie. Toda su grandeza,
potencia y santidad, los mares inmensos de bienes que de Ella salían era de su interior; cada
latido suyo, respiro, pensamiento, palabra, eran un desahogo en su Creador. Entre Ella y Dios
había continuas corrientes que recibía y daba, nada salía de Ella que no hiriese a su Creador y
en lo que no quedase herida por Él. Estas corrientes la engrandecían, la elevaban, la hacían
superar todo, pero nadie veía nada, sólo Yo, su Dios e Hijo estaba al corriente de todo; entre
Yo y mi Mamá corría tal corriente, que su latido corría en el mío y el mío corría en el suyo, así
que Ella vivía de mi latido eterno y Yo de su latido materno, por eso, nuestras vidas se
confundían juntas, y era precisamente esto lo que ante Mí la hacía distinguirse como mi
Madre. Las acciones externas no me satisfacen, ni me agradan, si no parten de un interior del
que Yo formo la vida.
Volumen 14
15
(3) Entonces, ¿por qué te maravillas de que tu vida externa sea del todo ordinaria? Es mi
costumbre cubrir con las cosas más ordinarias mis obras más grandes, a fin de que nadie me
las señale, y Yo quedo más libre para obrar, y cuando he realizado todo, entonces doy la
sorpresa y las manifiesto a todos, haciendo maravillarse a todos. Es cierto que la obra que
hago en ti es grande, ¿te parece poco que haga correr todos tus actos en la corriente de mi
Querer, y la corriente de mi Querer corra en los tuyos, y mientras estas corrientes corren,
forman un solo acto con todos los actos de las criaturas, haciendo correr sobre todos un
Querer Divino, haciéndose actor de cada acto de cada uno, sustituyendo por todos un acto
divino, un amor, una reparación, una gloria divina y eterna? ¿Y te parece poco que la
corriente de una voluntad humana esté en continua relación con una Voluntad Divina, y que
una desemboque en la otra? Hija mía, lo que te recomiendo es que seas atenta y me sigas
fielmente”.
(4) Y yo: “Amor mío, en estos días han sido tantas las circunstancias, que me sentía
distraída”.
(5) Y Él: “Por eso sé atenta, porque cuando lo que haces no corre en mi Querer, sucede
como si el sol detuviese su curso, y cuando estás distraída formas las nubes delante del sol, y
tú quedas oscurecida; pero cuando las distracciones son involuntarias, basta un acto fuerte y
decidido de tu voluntad de correr en mi Querer, para hacer poner en camino al sol, y como un
rápido vientecillo poner en fuga las nubes, para hacer resplandecer más bello el Sol de mi
Querer”.
+ + + +
14-14
Marzo 18, 1922
La culpa encadena al alma y le impide hacer el bien.
(1) Estaba acompañando a mi dulce Jesús en sus penas de la Pasión, y Él haciéndose ver
me ha dicho:
(2) “Hija mía, la culpa encadena al alma y le impide hacer el bien: La mente siente la
cadena de la culpa y queda impedida para comprender el bien, la voluntad siente la cadena
que la ata y se siente entorpecida, y en lugar de querer el bien quiere el mal, el deseo
encadenado siente que le cortan las alas para volar a Dios. ¡Oh, cómo me da compasión ver
al hombre encadenado por sus mismas culpas! He aquí por qué la primera pena que quise
sufrir en la Pasión fueron las cadenas, quise estar atado para liberar al hombre de sus
cadenas. Aquellas cadenas que Yo sufrí se convirtieron, en cuanto me tocaron, en cadenas
de amor, las cuales tocando al hombre quemaban y rompían las suyas y lo ataban con mis
amorosas cadenas. Mi amor es operativo, no sabe estar si no obra, por eso para todos y para
cada uno preparé lo que se necesita para rehabilitarlo, para sanarlo, para embellecerlo de
nuevo, todo hice a fin de que si se decide encuentre todo preparado y a su disposición, por
eso tengo listas mis cadenas para quemar las suyas; los pedazos de mi carne para cubrir sus
llagas y adornarlo de belleza; mi sangre para darle nuevamente la vida; todo lo tengo listo.
Tengo en reserva para cada uno lo que se necesita, mi amor quiere darse, quiere obrar, siento
una intranquilidad, una fuerza irresistible que no me da paz si no doy, ¿y sabes qué hago?
Cuando veo que ninguno toma, concentro mis cadenas, los pedazos de mi carne, mi sangre,
en quien los quiere y me ama, y lo cubro de belleza, envolviéndolo todo con mis cadenas de
amor, le centuplico la vida de gracia, y así mi amor se desahoga y se tranquiliza”.
Volumen 14
16
(3) Pero mientras esto decía, yo veía que sus cadenas, los pedazos de su carne, su sangre,
corrían sobre mí, y Él se divertía aplicándolos sobre de mí y envolviéndome toda. ¡Cómo es
bueno Jesús, sea siempre bendito! Después ha regresado y ha agregado:
(4) “Hija mía, siento la necesidad de que la criatura repose en Mí y Yo en ella, ¿pero sabes
cuando la criatura reposa en Mí y Yo en ella? Cuando su inteligencia piensa en Mí y me
comprende, ella reposa en la inteligencia de su Creador, y la del Creador encuentra su reposo
en la mente creada; cuando la voluntad humana se une con la Voluntad Divina, las dos
voluntades se abrazan y reposan juntas; si el amor humano se eleva sobre todas las cosas
creadas y ama sólo a su Dios, ¡qué bello reposo encuentran mutuamente Dios y el alma!
Quien da reposo, lo encuentra, Yo le hago de lecho y la tengo en el más dulce sueño,
estrechada entre mis brazos, por eso ven y reposa en mi seno”.
+ + + +
14-15
Marzo 21, 1922
El doble sello del Fiat en todas las cosas creadas.
(1) Continuando mi habitual estado, estaba pensando en el Santo Querer Divino, y mi
siempre adorable Jesús me ha estrechado entre sus brazos, y suspirando fuerte yo sentía su
aliento que me penetraba hasta en el corazón, y después me ha dicho:
(2) “Hija de mi Querer, mi aliento omnipotente te da la vida de mi Querer, porque a quien
hace mi Voluntad mi Querer le suministra su aliento por vida, y conforme le da el aliento le
aleja todo lo que no pertenece a Mí, y ella no respira otra cosa que el aire de mi Voluntad, y
así como el aire que se respira se recibe y se saca, así el alma es un continuo recibirme a Mí,
y un darse en cada respiro a Mí.
(3) Sobre todo lo creado aletea mi Voluntad, no hay cosa en la que mi Querer no tenga su
sello; en cuanto pronuncié el Fiat al crear las cosas, mi Querer tomó sobre ellas el dominio y
se hizo vida y conservación de todas las cosas. Ahora, este mi Querer quiere que todas las
cosas sean encerradas en Él, para recibir la correspondencia de sus mismos actos nobles y
divinos, quiere ver aletear sobre todos los actos humanos el aire, el viento, el perfume, la Luz
de su Querer, de manera que aleteando juntos los actos suyos con los de la criatura, se
confundan y formen una sola cosa. Esto fue el único fin de la Creación, que las emanaciones
de los quereres fueran continuas; lo quiero, lo pretendo, lo espero, por eso tengo tanta
premura de que se conozca mi Querer, su valor y sus efectos, para hacer que las almas que
vivan en mi Querer, con sus emanaciones continuas en mi Voluntad, conforme hagan sus
actos, como aire los difundirán sobre todo, se multiplicarán en todos los actos humanos,
invistiendo y cubriendo todo, como actos de mi Voluntad, y entonces tendré la finalidad de la
Creación, mi Voluntad se reposará en ellas y formará la nueva generación, y todas las cosas
creadas tendrán el doble sello de mi Querer: El Fiat de la Creación y el eco de mi Fiat de las
criaturas”.
+ + + +
14-16
Marzo 24, 1922
Quien vive en la Divina Voluntad, con sus actos suplirá
a la multiplicación de la Vida Sacramental de Jesús.
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(1) Continuando mi habitual estado, mi siempre amable Jesús al venir me ha dicho:
(2) “Hija mía, conforme el alma hace sus actos en mi Querer, así multiplica mi Vida, de
manera que si hace diez actos en mi Voluntad, diez veces me multiplica; si hace veinte, cien,
mil, o aún más, tantas veces de más quedo multiplicado. Sucede como en la Consagración
Sacramental, cuantas hostias ponen, tantas veces quedo multiplicado, la diferencia que hay es
que en la Consagración Sacramental tengo necesidad de las hostias para multiplicarme y del
sacerdote que me consagre. En mi Voluntad para quedar multiplicado, tengo necesidad de los
actos de la criatura, donde más que hostia viva, no muerta como las hostias antes de
Consagrarme, mi Voluntad me Consagra y me encierra en el acto de la criatura, y Yo quedo
multiplicado en cada acto suyo hecho en mi Voluntad, por eso mi amor tiene su desahogo
completo con las almas que hacen mi Voluntad y viven en mi Querer, son siempre ellas las
que suplen no sólo a todos los actos que me deben las criaturas, sino a mi misma Vida
Sacramental. Cuántas veces queda obstaculizada mi Vida Sacramental en las pocas hostias
en las que Yo quedo consagrado, porque son pocos los que comulgan, otras veces faltan
sacerdotes que me consagren, y mi Vida Sacramental no sólo no queda multiplicada cuanto
quisiera, sino que queda sin existencia. ¡Oh! cómo sufre por ello mi amor, quisiera multiplicar
mi Vida todos los días en tantas hostias por cuantas criaturas existen para darme a ellas, pero
en vano espero, mi Voluntad queda sin efecto. Pero lo que he decidido, todo tendrá
cumplimiento, por eso tomo otro camino y me multiplico en cada acto de la criatura hecho en
mi Querer, para hacerme suplir a la multiplicación de las Vidas Sacramentales. Ah, sí, sólo las
almas que vivan en mi Querer suplirán a todas las comuniones que no reciben las criaturas, a
todas las consagraciones que no son hechas por los sacerdotes; en ellas encontraré todo, aun
la misma multiplicación de mi Vida Sacramental. Por eso te repito que tu misión es grande, a
misión más alta, más noble, sublime y divina no podría escogerte, no hay cosa que no
concentraré en ti, aun la multiplicación de mi Vida, haré nuevos prodigios de gracia jamás
hechos hasta ahora; por eso te pido, sé atenta, seme fiel, haz que mi Voluntad tenga vida
siempre en ti, y Yo en mi mismo Querer en ti, encontraré toda completada la obra de la
Creación, con mis plenos derechos, y todo lo que quiero”.
+ + + +
14-17
Marzo 28, 1922
Todo lo que Jesús hizo en la tierra, está en
continua actitud de darse al hombre.
(1) Continuando mi habitual estado, estaba fundiéndome toda en el Santo Querer de mi
amable Jesús, y Él me ha dicho:
(2) “Hija de mi Querer, si supieras los portentos, los prodigios que suceden cuando te fundes
en mi Querer, tú quedarías estupefacta; escucha un poco: Todo lo que Yo hice sobre la tierra
está en continua actitud de darse al hombre, haciéndole corona: Mis pensamientos forman
corona en torno a la inteligencia de la criatura, mis palabras, mis obras, mis pasos, etc.,
forman corona en torno a sus palabras, a sus obras y a sus pasos, a fin de que entrelazando
sus cosas con las mías pueda decir a mi Padre Celestial que su obrar es como el mío. Ahora,
¿quién toma esta mi actitud continua? ¿Quién se deja entrelazar por mis obras con las que
coroné a toda la familia humana? Quien vive en mi Querer. Conforme tú fundías tus
pensamientos en mi Querer, mis pensamientos que te hacían corona sentían el eco de los
míos en tu mente, y fundiéndose junto con los tuyos, multiplicaban los tuyos con los míos y
formaba una doble corona en torno a la inteligencia humana, y mi Padre recibía no sólo de Mí,
Volumen 14
18
sino también de ti la gloria divina por parte de todas las inteligencias creadas, y así de las
palabras y de todo lo demás. Y no sólo por parte de las criaturas rescata esta gloria divina,
sino por parte de todas las otras cosas creadas, porque todas las cosas fueron creadas para
hacer correr continuo amor hacia el hombre, y el hombre por justicia debería dar por cada cosa
creada, homenaje, amor a su Creador. Ahora, ¿quién suple a esto? ¿Quién hace suyo este
Fiat por el cual todas las cosas fueron hechas, para difundir sobre todo un homenaje, una
adoración, un amor Divino a su Creador? ¡Quien vive en mi Querer! Casi a cada palabra suya
hace suyo aquel Fiat Omnipotente, el eco del Fiat eterno hace eco en su Fiat Divino en el cual
vive y se difunde, corre, vuela, y en cada cosa creada imprime otro Fiat, y da nuevamente a su
Creador el homenaje, el amor por Él queridos. Esto lo hice Yo cuando estuve en la tierra, no
hubo cosa alguna por la que Yo no correspondiera a mi Divino Padre por parte de todas las
criaturas; ahora lo hace, lo quiero, lo espero, de quien vive en mi Querer. Si tú vieras cómo es
bello ver en cada parpadeo de estrella, en cada gota de luz del sol mi gloria, mi amor, mi
profunda adoración unida a la tuya, ¡oh! cómo corre, cómo vuela sobre las alas de los vientos
llenando toda la atmósfera, cómo recorre las aguas del mar, cómo se apoya en cada planta,
en cada flor, cómo se multiplica en cada movimiento; es una voz que hace eco sobre todo y
dice: ‘Amor, gloria, adoración a mi Creador’. Por eso quien vive en mi Voluntad es el eco de
mi voz, la repetidora de mi Vida, la perfecta gloria de mi Creación, ¿cómo no debo amarla?
¿Cómo no debo darle todo lo que debería dar a todas las otras criaturas juntas, y hacerla tener
el primado sobre todo? ¡Ah! mi amor se metería en estrechuras si no lo hiciera!”
+ + + +
14-18
Abril 1, 1922
El momento más humillante de la Pasión de Jesús fue el ser vestido
y tratado como loco. Cada pena que sufrió Jesús, no era otra cosa
que el eco de las penas que merecían las criaturas.
(1) Paso días amarguísimos por la privación de mi dulce Jesús, y si se hace ver es casi
como rayo que huye. ¡Qué pena! ¡Qué desgarro! Mi mente era molestada por el
pensamiento de que no habría regresado más mi vida, mi todo. ¡Ah, todo para mí ha
terminado! ¿Qué haré para volverlo a encontrar? ¿A quién me dirigiré? ¡Ah! nadie se mueve
a piedad de mí. Mientras esto y más pensaba, mi amable Jesús ha venido y me ha dicho:
(2) “Pobre hija mía, pobre hija mía, cuánto sufres, tu estado doloroso sobrepasa al mismo
estado de las almas purgantes, porque si éstas están privadas de Mí, son las culpas con las
que se ven ensuciadas las que les impiden verme y ellas mismas no osan venir ante Mí,
porque frente a mi Santidad infinita no hay pequeño defecto que pueda resistir mi presencia; y
si esto lo permitiera, que estuvieran sucias ante Mí, para ellas sería el más grande tormento,
que superaría las mismas penas del infierno. La más grande tortura que podría dar a un alma,
sería tenerla manchada ante Mí, y Yo para no torturarla mayormente la dejo purgar primero y
después la admito en mi presencia. Pero entre Yo y la pequeña hija de mi Querer no son las
culpas las que me impiden hacerme ver, es mi justicia que se interpone entre Yo y ella, por
eso tu pena de no verme supera cualquier pena. Pobre hija, ánimo, te ha tocado mi misma
suerte, cómo son terribles las penas de la justicia, y puedo participarlas sólo a quien vive en mi
Voluntad, porque se necesita una fuerza divina para sostenerla, pero no temas, volveré pronto
a los modos habituales. Deja que los rayos de la justicia toquen a las criaturas, también mi
justicia debe hacer su curso, no la podrías sostener tú toda y después estaré contigo como
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19
antes. Pero a pesar de esto no te dejo, Yo también sé que no puedes estar sin Mí, por eso
estaré en el fondo de tu corazón y conversaremos juntos”.
(3) Después he seguido las horas de la Pasión, y seguía a mi dulce Jesús en el momento en
que fue vestido y tratado como loco; mi mente se perdía en este misterio, y Jesús me ha dicho:
(4) “Hija mía, el paso más humillante de mi Pasión fue propiamente éste, el ser vestido y
tratado como loco, llegué a ser el juguete de los judíos, su harapo; humillación más grande no
podría tener mi infinita sabiduría; no obstante era necesario que Yo, Hijo de Dios, sufriera esta
pena. El hombre pecando se vuelve loco; locura más grande no puede darse, y de rey cual
es, se convierte en esclavo y juguete de vilísimas pasiones que lo tiranizan, y más que a un
loco lo encadenan a su antojo, arrojándolo en el fango y cubriéndolo con las cosas más sucias.
¡Oh! qué gran locura es el pecado, en este estado el hombre jamás podía ser admitido ante la
Majestad Suprema, por eso quise sufrir esta pena tan humillante, para conseguirle al hombre
que saliera de este estado de locura, ofreciéndome Yo a mi Padre Celestial para sufrir las
penas que merecía su locura. Cada pena que sufrí en mi Pasión no era otra cosa que el eco
de las penas que merecían las criaturas; este eco retumbaba en Mí y me sometía a penas, a
desprecios, a burlas y a todos los tormentos”.
+ + + +
14-19
Abril 6, 1922
Efectos de los actos hechos en el Divino Querer. En la
Divina Voluntad el alma se pone al nivel de su Creador.
(1) Encontrándome en mi habitual estado, mi dulce Jesús me ha transportado fuera de mí
misma y me hacía ver muchedumbres de pueblos que lloraban, sin techo, en poder de la más
grande desolación; ciudades derrumbadas, calles desiertas e inhabitables; no se veía otra
cosa que montones de piedras y escombros; sólo un punto quedaba intacto, sin ser tocado por
el flagelo, ¡Dios mío, qué pena ver estas cosas y vivir! Yo miraba a mi dulce Jesús, pero Él no
quería verme, sino que lloraba amargamente, y con voz entrecortada por el llanto me ha dicho:
(2) “Hija mía, el hombre por la tierra ha olvidado el Cielo, es justo que le venga quitado lo
que es tierra y vaya errante sin poder encontrar dónde refugiarse, a fin de que se recuerde que
existe el Cielo. El hombre por el cuerpo ha olvidado el alma, así que todo al cuerpo: Los
placeres, las comodidades, las suntuosidades, el lujo y demás, mientras que el alma está en
ayunas, privada de todo y en muchos muerta, como si no la tuvieran; entonces es justo que
sea privado el cuerpo, a fin de que se recuerden que tienen un alma, pero, ¡oh, cómo es duro
el hombre! Su dureza me obliga a golpearlo de más, tal vez bajo los castigos pueda
ablandarse”.
(3) Yo me sentía desgarrar el corazón y Él continuó:
(4) “Tú sufres mucho al ver que el mundo quisiera estremecerse, y el agua y el fuego salir de
sus confines y lanzarse contra el hombre, por eso volvamos juntos a tu cama y recemos juntos
por la suerte del hombre. En mi Querer sentiré tu corazón palpitante sobre toda la faz de la
tierra, que me dará un latido por todos, que me dice: ‘Amor’; y mientras castigaré a las
criaturas, tu latido se interpondrá para hacer que los castigos sean menos duros, y lleven al
tocarlos el bálsamo de mi amor y del tuyo”.
(5) Entonces yo he quedado afligidísima, mucho más porque al retirarnos mi dulce Jesús se
escondía en mi interior, tan adentro que casi no se hacía sentir más. ¡Qué pena! ¡Qué dolor!
El pensamiento de los flagelos me aterrorizaba, su privación me daba penas mortales. Ahora,
en este estado trataba de fundirme en el Santo Querer de Dios y decía: “Amor mío, en tu
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Querer lo que es tuyo es mío, todas las cosas creadas son mías, el sol es mío, y yo te lo doy
en correspondencia, a fin de que toda la luz y el calor del sol, en cada rayo de luz, de calor, te
diga que yo te amo, te adoro, te bendigo, y te pido por todos. Las estrellas son mías, y en
cada centellear de estrella sello mi te amo inmenso e infinito por todos. Las plantas, las flores,
el agua, el fuego, el aire, son míos, y yo te los doy en correspondencia, para que todos te
digan, y a nombre de todos, te amo con aquel amor eterno con el cual nos creaste”. Pero si
quisiera decirlo todo me extendería demasiado. Entonces Jesús moviéndose en mi interior me
ha dicho:
(6) “Hija mía, cómo son bellas las oraciones y los actos hechos en mi Querer, la criatura se
transforma en el mismo Dios Creador y le da la correspondencia de lo que Él le ha dado. Todo
lo creé para el hombre y todo a él lo doné. En mi Voluntad la criatura se eleva en su Dios
Creador y lo encuentra en el acto en el cual creó todas las cosas para dárselas en don, y ella,
temblorosa ante la multiplicidad de tantos dones y no teniendo en ella la fuerza creadora para
poder crear tantas cosas por cuantas ha recibido, ofrece sus mismas cosas para
corresponderlo en amor. Sol, estrellas, flores, agua, fuego, aire, te he dado para darte amor, y
tú, con reconocimiento los has aceptado, y poniendo en comercio mi amor me has dado la
correspondencia, así que sol te di y sol me has dado, estrellas, flores, agua, etc., te di, y tú me
los has dado a Mí. Las notas de mi amor han resonado de nuevo sobre todas las cosas
creadas, y con voz unánime me han dado el amor que hice correr sobre toda la Creación.
(7) En mi Voluntad el alma se pone al nivel de su Creador, y en su mismo Querer recibe y
da. ¡Oh, qué competencia entre criatura y Creador! Si todos la pudiesen ver quedarían
estupefactos al ver que en mi Voluntad el alma llega a ser un pequeño dios, pero todo en
virtud de la potencia de mi Voluntad”.
+ + + +
14-20
Abril 8, 1922
La Santísima Trinidad reflejada en el alma. Dolor de Jesús al ver
deformadas la voluntad, la inteligencia y la memoria del hombre.
(1) Encontrándome en mi habitual estado, estaba pensando en el dolor que sufrió mi dulce
Jesús en el huerto de Getsemaní, cuando se presentaron ante su santidad todas nuestras
culpas, y Jesús todo afligido, en mi interior me ha dicho:
(2) “Hija mía, mi dolor fue grande e incomprensible a la mente creada, especialmente
cuando vi la inteligencia humana deformada, mi bella imagen que hice reproducir en ella, no
más bella, sino fea, horrible. Yo doté al hombre de voluntad, inteligencia y memoria; en la
primera refulgía mi Padre Celestial, el cual como acto primero comunicaba su potencia, su
santidad, su altura, por lo cual elevaba a la voluntad humana invistiéndola de su misma
santidad, potencia y nobleza, dejando todas las corrientes abiertas entre Él y la voluntad
humana, a fin de que siempre más se enriqueciera de los tesoros de mi Divinidad; entre la
voluntad humana y la Divina no había tuyo ni mío, sino todo en común, con acuerdo recíproco,
era imagen nuestra, cosa nuestra, así que ella nos reflejaba, por lo tanto nuestra Vida debía
ser la suya, y por eso constituía como acto primero su voluntad libre, independiente, como era
acto primero la Voluntad de mi Padre Celestial, pero esta voluntad cuánto se ha desfigurado,
de libre se ha vuelto esclava de vilísimas pasiones. ¡Ah! es ella el principio de todos los males
del hombre, no se reconoce más, cómo ha descendido de su nobleza, da asco mirarla.
(3) Después, como acto segundo concurrí Yo, Hijo de Dios, dotando al hombre de
inteligencia, comunicándole mi sabiduría, la ciencia de todas las cosas, a fin de que
Volumen 14
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conociéndolas pudiese gustar y hacerse feliz en el bien. Pero, ¡ay de Mí! Qué mar de vicios
es la inteligencia de la criatura, de la ciencia se ha servido para desconocer a su Creador.
(4) Y después, como acto tercero concurrió el Espíritu Santo, dotándolo de memoria, a fin de
que recordándose de tantos beneficios, pudiera estar en continuas corrientes de amor, en
continuas relaciones, el amor debía coronarla, abrazarla e informar toda su vida. Pero cómo
queda contristado el Eterno Amor! Esta memoria se recuerda de los placeres, de las riquezas
y hasta de pecar, y la Trinidad Sacrosanta es puesta fuera de los dones dados a su criatura.
Mi dolor fue indescriptible al ver la deformidad de las tres potencias del hombre, habíamos
formado nuestra morada en él, y él nos había arrojado fuera”.
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14-21
Abril 12, 1922
El pecado rompe la corriente del amor, y abre la corriente de la justicia.
(1) Encontrándome en mi habitual estado, mi dulce Jesús se hacía ver todo afligido, casi en
acto de dar curso a la justicia, pero como forzado por las mismas criaturas. Yo le he pedido
que disminuyera los castigos y Él me ha dicho:
(2) “Hija mía, entre Creador y criatura no hay otra cosa que corrientes de amor, el pecado
rompe esta corriente y abre la corriente de la justicia; mi justicia defiende los derechos de mi
amor ultrajado, de mi amor despedazado entre Creador y criatura, y haciéndose camino en
medio de ellas quisiera reunir este amor despedazado. ¡Ah! si el hombre no pecara, mi justicia
no tendría qué hacer con la criatura, conforme comienza la culpa, así la justicia se pone en
camino, ¿crees tú que Yo quisiera castigar al hombre? No, no, más bien me duele, me es
duro el tocarlo, pero es él mismo quien me fuerza y me induce a castigarlo. Tú reza para que
el hombre se arrepienta, así la justicia reuniendo rápidamente la corriente del amor, podrá
retirarse”.
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14-22
Abril 13, 1922
El alma que vive en el Querer Divino
vive en el seno de la Santísima Trinidad.
(1) Estaba rezando mis acostumbradas oraciones, y mi siempre amable Jesús,
sorprendiéndome por detrás, me ha llamado por mi nombre diciéndome:
(2) “Luisa, Hija de mi Querer, ¿quieres tú vivir siempre en mi Querer?”
(3) Y yo: “Sí, oh Jesús”.
(4) Y Él: “¿Pero realmente es verdad que quieres vivir en mi Voluntad?”
(5) Y yo: “Es en verdad Amor mío, no sabría ni me adaptaría a vivir de otra voluntad”.
(6) Y de nuevo Jesús: “¿Pero lo dices firmemente?”
(7) Entonces, sintiéndome confundida y casi temiendo he agregado: “Vida mía, Jesús, Tú
me haces temer con estas preguntas, explícate mejor, firmemente lo digo, pero siempre
ayudada por Ti y en la fuerza de tu Voluntad, que envolviéndome toda no podría hacer menos
que vivir en tu Querer”.
Volumen 14
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(8) Y Él, dando un suspiro de alivio ha dicho: “Cómo estoy contento de tu triple afirmación,
no temas, no son otra cosa que garantías, reafirmaciones y confirmaciones para sellar en ti el
triple sello del Querer de las Tres Divinas Personas. Tú debes saber que quien vive en mi
Voluntad debe elevarse a lo alto, pero tan alto, de vivir en el seno de la Trinidad Sacrosanta; tu
vida y la nuestra debe ser una sola, por lo tanto es necesario, es decoroso que sepas dónde
estás, con quién estás, y te uniformes en todo lo que hacemos Nosotros, y que no forzada,
sino voluntariamente, con amor y con pleno conocimiento vivas en nuestro seno. Ahora,
¿sabes tú cuál es nuestra Vida Divina? Nosotros nos divertimos mucho en hacer salir de
Nosotros nuevas imágenes de Nosotros mismos; estamos en acto continuo de formar
imágenes nuestras, tanto que Cielo y tierra están llenos de nuestras imágenes, las sombras de
éstas corren por todas partes: Imagen nuestra es el sol, y su luz es la sombra de la nuestra
que cubre toda la tierra; imagen nuestra es el cielo que se extiende por todas partes, y que
lleva la sombra de nuestra Inmensidad; imagen nuestra es el hombre, que lleva en sí nuestra
potencia, sabiduría y amor, así que Nosotros no hacemos otra cosa que producir continuas
imágenes nuestras que nos asemejan. Ahora, quien debe vivir en nuestro Querer, viviendo en
nuestro seno debe junto con Nosotros formar tantas otras copias de Nosotros mismos, debe
estar junto con Nosotros en nuestro trabajo, debe hacer salir de sí copias nuestras, llenando
de ellas toda la tierra y el Cielo. Ahora, al crear el primer hombre lo formamos con nuestras
manos, e infundiéndole el aliento le dimos la vida; así que habiendo hecho el primero, todos
los demás tienen origen y son copias de él, nuestra potencia corriendo en todas las
generaciones repite las copias. Ahora, constituyéndote hija primogénita de nuestro Querer, es
necesario que vivas con Nosotros para formar la primera copia del alma que vive en nuestro
Querer, de modo que, conforme vivas en Nosotros, así recibas nuestra actitud y aprendas con
nuestra potencia a obrar al modo nuestro, y cuando hayamos hecho de ti la primera copia del
alma que vive en nuestro Querer, entonces vendrán las otras copias.
(9) El camino de nuestro Querer es larguísimo, abarca la eternidad, y mientras parece que
se haya recorrido el camino, queda mucho por hacer y por recibir de Nosotros para aprender
nuestros modos y formar la primera copia del alma que vive en nuestro Querer. Es la obra
más grande que debemos hacer, por eso mucho debemos darte y mucho conviene disponerte
para hacerte recibir. He aquí la razón de mis repetidas preguntas, es para disponerte, para
ensancharte y elevarte para cumplir mis designios. Esto me es tan importante, que dejaría
todo a un lado con tal de alcanzar mi finalidad. Por eso sé atenta y fiel”.
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14-23
Abril 17, 1922
El Querer Divino se vuelve actor y constituye al alma reina de todo.
(1) Continuando mi habitual estado, me he encontrado fuera de mí misma y he encontrado a
mi dulce Jesús, mi vida, mi todo; de Él salían innumerables soles de luz que lo circundaban.
Yo he volado en medio de aquella luz, y arrojándome en sus brazos me lo he estrechado
fuerte, fuerte, diciéndole: “Finalmente te he encontrado, ahora no te dejo más. Tú me haces
esperar mucho y yo sin Ti quedo sin vida, pero sin vida no puedo estar, por eso ahora ya no te
dejo más”. Y me lo estrechaba más fuerte por temor de que huyera, y Jesús como si gozara
de mis abrazos, me ha dicho:
(2) “Hija mía, no temas, tampoco Yo te dejo más, si tú no sabes estar sin Mí, tampoco Yo sé
estar sin ti, y para que estés segura de que no te dejo, quiero encadenarte con mi misma luz”.
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(3) Yo quedaba tan inmersa y entrelazada en la luz de Jesús, que me parecía que no podría
encontrar el camino para salir de ella. Cómo me sentía feliz y cuántas cosas comprendía en
aquella luz, me faltan las palabras para expresarme, sólo recuerdo que me dijo:
(4) “Hija de mi Querer, esta luz que tú ves no es otra cosa que mi Voluntad, que quiere
consumir tu voluntad para darte la forma de nuestra imagen, esto es, de las Tres Divinas
Personas, de modo que transformándote toda en Nosotros, dejaremos en ti nuestro Querer
como actor divino que nos semeje en nuestras obras y nos dé la correspondencia de lo que
hacemos Nosotros, así que saldrán de Nosotros nuestras imágenes, y nuestro Querer obrante
en ti hará otro tanto. ¡Oh! como la finalidad de la Creación será completada, el eco de nuestro
Querer será el eco de nuestro Querer poseído por ti, la correspondencia será recíproca, el
amor será recíproco, estaremos en plena armonía, la criatura desaparecerá en su Creador y
entonces nada faltará a nuestra alegría, a nuestra felicidad, por las cuales hicimos salir fuera a
la Creación, el hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza tendrá su efecto, y sólo
nuestro Querer, como actor en la criatura, dará cumplimiento a todo, y la Creación nos traerá
la finalidad divina y la recibiremos en nuestro regazo como obra nuestra, como la hicimos salir.
Y además, si no puedes estar sin Mí, es el eco de mi amor que resuena en tu corazón, porque
no sabiendo estar sin ti, te llama y tú, sacudida, buscas a Aquél que tanto te ama, y Yo al
verme buscado siento el eco de tu amor en el mío, y me siento atraído a enviarte nueva
corriente de amor para hacer que más me busques”.
(5) Y yo: “¡Ah! Amor mío, a veces por cuanto te busco Tú no vienes, por eso ahora que te
he encontrado no te dejo más, no volveré más a mi lecho, no lo puedo, demasiado me has
hecho esperar y temo que regresando Tú repetirás tus privaciones”. Y me lo estrechaba más
fuerte repitiendo: “No te dejo más, no te dejo más”. Y Jesús, si bien gozaba de mis abrazos
me ha dicho:
(6) “Hija amada mía, tú tienes razón en que no puedes estar sin Mí, sin tu vida; pero, ¿y de
mi Voluntad qué haremos? Mientras sea mi Voluntad la que quiere que regreses a tu cama,
no temas, Yo no te dejo; dejaré entre tú y Yo la corriente de la luz de mi Voluntad, y tú cuando
me quieras, tocarás la corriente de la luz de mi Querer, y Yo de inmediato sobre las alas de
Ella vendré a ti; por eso regresa, no por otra cosa, sino sólo para que mi Querer cumpla sus
designios y haga el camino que quiere hacer en ti, te acompañaré Yo mismo para darte la
fuerza de hacerte regresar”.
(7) Pero, ¡oh! bondad de Jesús, parecía que si no tenía mi consentimiento, tampoco Él
quería hacerme volver, y no apenas he dicho: “Jesús, haz lo que quieras”. Me he encontrado
en mí misma.
(8) Ahora, todo el día me he sentido circundada de luz, y cuando lo quería tocaba la luz y Él
venía. Al día siguiente me ha transportado fuera de mí misma y me hacía ver todas las cosas
creadas, de las cuales Jesús era no sólo el Creador y dominador, sino que de Él salía la vida
de la conservación de todas las cosas, la corriente de la potencia creadora estaba en continua
relación con ellas, y si ésta faltara, todas las cosas se resolverían en la nada. Entonces mi
dulce Jesús me ha dicho:
(9) “A la hija de mi Querer quiero darle la supremacía sobre todo, mi dominio y el suyo
deben ser uno solo, si Yo soy Rey, ella debe ser reina, y si de todo te he dado conocimiento,
es porque quiero que no sólo conozcas mis dominios, sino que junto Conmigo domines y
concurras a la conservación de todas las cosas creadas. Mi Querer, así como se extiende de
Mí sobre todos, quiero que se extienda desde ti”.
(10) Después me ha hecho notar un lugar en el mundo del cual salía un humo negro, y me
dicho:
(11) “Mira, ahí hay hombres de estado que quieren decidir la suerte de los reinos, pero
hacen sin Mí, y donde no estoy Yo no puede haber luz, no tienen otra cosa que el humo de
sus pasiones que los ciega mayormente, por eso nada de bueno concluirán, sino que todo
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servirá para exasperarse recíprocamente y suscitar más graves consecuencias. Pobres
pueblos, dirigidos por hombres ciegos e interesados, estos hombres serán señalados como
una fábula de la historia, buenos sólo para llevar ruina y desorden, pero retirémonos,
dejémoslos a expensas de ellos mismos, a fin de que puedan conocer qué significa hacer sin
Mí”.
(12) Entonces Él ha desaparecido y yo me he encontrado en mí misma.
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14-24
Abril 21, 1922
Efectos de la oración hecha en la Santísima Voluntad de Dios.
(1) Todo lo que he escrito y escribo es sólo por obedecer, y mucho más por temor de que mi
Jesús, disgustándose pudiera encontrar pretexto para privarme de Él, sólo Él sabe cuánto me
cuesta. Ahora, he pasado un día sin Jesús, apenas alguna sombra suya, ¡oh! Dios, qué pena,
y decía entre mí: “¡Cómo tan pronto ha faltado a su palabra de no dejarme! ¡Oh! santa
Voluntad Eterna, tráeme a mi sumo bien, a mi todo”. Y era tanta la pena que sentía, que me
sentía molesta, pero en este estado trataba de fundirme en su Santo Querer. Mientras estaba
en esto ha venido, haciéndose ver que lloraba amargamente, con el corazón roto en muchos
pedazos, yo al verlo llorar he hecho a un lado mi enfado y abrazándolo y secándole las
lágrimas le he dicho: “¿Qué tienes Jesús que lloras? Dime, ¿qué te han hecho?”
(2) Y Él: “¡Ah! hija mía, quieren desafiarme, es un horrible desafío que me están
preparando, y esto por los jefes; es tanto mi dolor que me siento romper en pedazos mi
corazón. ¡Ah! cómo es justo que mi justicia se desahogue contra las criaturas, por eso ven
junto Conmigo en mi Querer, elevémonos entre el Cielo y la tierra y adoremos juntos a la
Majestad Suprema, bendigámosla y démosle homenaje por todos, a fin de que Cielo y tierra
puedan llenarse de adoraciones, homenajes y bendiciones y todos puedan recibir los efectos”.
(3) Entonces he pasado una mañana rezando junto con Jesús en su Querer, pero, ¡oh
sorpresa! Mientras rezábamos, una era la palabra, pero el Querer Divino la difundía sobre
todas las cosas creadas y en todas quedaba su marca; la llevaba al empíreo y todos los
bienaventurados no sólo recibían la marca, sino les era causa de nueva bienaventuranza;
descendía en lo bajo de la tierra y hasta al Purgatorio, y todos recibían los efectos, ¿pero
quién puede decir cómo se rezaba con Jesús, y todos los efectos que producía? Entonces,
después de haber rezado juntos me ha dicho:
(4) “Hija mía, ¿has visto qué significa rezar en mi Querer? Cómo no hay punto en el cual mi
Querer no exista, Él circula en todo y en todos, es vida, actor y espectador de todo; así los
actos hechos en mi Querer se vuelven vida, actores y espectadores de todo, hasta de la
misma alegría, bienaventuranza y felicidad de los santos, llevan por todas partes la luz, el aire
balsámico y celestial que hace salir alegrías y felicidad, por esto no salgas jamás de mi
Querer, Cielo y tierra te esperan para recibir nueva alegría y nuevo esplendor”.
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14-25
Abril 25, 1922
Miles de ángeles custodian los actos hechos en el Querer Divino.
(1) Continuando mi habitual estado, me sentía toda inmersa en el Divino Querer, y mi dulce
Jesús ha dicho:
(2) “Hija mía, así como el sol no deja la planta, la acaricia con su luz, la fecunda con su
calor, hasta en tanto no produce flores y frutos, y celoso los hace madurar, los custodia con su
luz y sólo deja al fruto cuando el agricultor lo toma para hacerlo su alimento, así de los actos
hechos en mi Querer, es tanto mi amor, mi celo hacia ellos, que la gracia los acaricia, mi amor
los concibe y los fecunda, los madura, pongo millones de ángeles a custodia de un solo acto
hecho en mi Querer, porque siendo estos actos hechos en mi Querer semillas para que mi
Voluntad se haga en la tierra como en el Cielo, todos son celosos de estos actos. Su rocío es
mi aliento, su sombra es mi luz, los ángeles quedan arrobados y reverentes los adoran, porque
ven en estos actos la Voluntad eterna que merece toda su adoración, y estos actos son
dejados sólo cuando encuentro otras almas que, tomándolos como frutos divinos, los hacen
alimento para sus almas. ¡Oh! la fecundidad y multiplicidad de estos actos, la misma criatura
que los hace no puede numerarlos”.
(3) Entonces pensaba entre mí: “¿Será posible que estos actos sean tan grandes; y por qué
los mismos ángeles quedan raptados? Y Jesús estrechándome más fuerte entre sus brazos
ha agregado:
(4) “Hija mía, son tan grandes estos actos, que conforme el alma los va cumpliendo, no hay
cosa ni en el Cielo ni en la tierra que no tome parte, y ella queda en comunicación con todas
las cosas creadas, todo el bien, los efectos, el valor del cielo, del sol, de las estrellas, del agua,
del fuego, etc., están no sólo en continuas relaciones con ella, sino que son cosas suyas; ella
armoniza con todo lo creado, y lo creado armoniza en ella. ¿El por qué? Porque quienes
viven en mi Querer son las depositarias, las conservadoras, las sostenedoras, las defensoras
de mi Voluntad, ellas prevén lo que quiero y sin que Yo lo ordene cumplen lo que quiero, y
comprenden la grandeza, la santidad de mi Querer, celosamente lo custodian y lo defienden.
¿Cómo no deberían quedar todos arrobados al ver a estas almas que forman el sostén de su
Dios, en virtud del prodigio de mi Voluntad? ¿Quién puede defender mis derechos sino quien
vive en mi Querer? ¿Quién puede amarme de verdad, con amor desinteresado semejante al
mío, sino quien vive en mi Voluntad? Yo me siento más fuerte en estas almas, pero fuerte de
mi misma fuerza. Soy como un rey rodeado de fieles ministros, que se siente más fuerte, más
glorioso, más sostenido en medio de estos sus fieles ministros que solo; si queda solo llora a
sus ministros porque no tiene con quién desahogar y a quién confiar la suerte del reino. Así
soy Yo, y ¿quién puede serme más fiel que quien vive en mi Voluntad? Siento mi Voluntad
duplicada, por lo tanto me siento más glorioso, desahogo con ellas y de ellas me fío”.
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14-26
Abril 29, 1922
Quien vive en el Divino Querer vive de un latido eterno.
(1) Encontrándome en mi habitual estado, veía mi alma y todo mi interior: pensamientos,
afectos, latidos, tendencias, cambiados en tantos hilos de luz, y éstos se alargaban y se
ensanchaban tanto, que saliendo de mi interior armonizaban con el sol, subían más alto y
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tocaban el cielo, se difundían sobre toda la tierra, y mientras miraba esto he visto a mi dulce
Jesús que tenía en su mano todos aquellos hilos de luz, y con una maestría encantadora los
dirigía, los alargaba, los multiplicaba y ensanchaba cuanto quería. Al toque de aquella luz
todas las cosas creadas se abajaban y armonizaban juntas, y hacían fiesta. Entonces mi
Jesús me ha dicho:
(2) “Hija mía, ¿has visto con qué amor me divierto y dirijo los actos hechos en mi Querer?
Es tal mi celo que no los confío a nadie, ni siquiera a la propia alma, ni un pensamiento, ni una
fibra dejo sin encerrar en ella toda la potencia de mi Voluntad, cada acto de estos contiene una
Vida Divina, por eso al toque de estos actos todas las cosas creadas sienten la Vida de su
Creador, sienten de nuevo la fuerza de aquel Fiat Omnipotente del cual tuvieron la existencia y
hacen fiesta, así que estos actos son para ellas nueva gloria y nueva fiesta. Ahora, esta bella
armonía, estos hilos de luz que salen de tu interior, si tu corazón no corriera en mi Querer sino
en tu voluntad o en otra voluntad, en tu corazón faltarían tantos latidos de Vida Divina,
quedando tantos latidos humanos por cuantos le faltan a la Divina, y así también de las fibras,
de los afectos, y como lo humano no es capaz de formar luz, sino tinieblas, por tanto se
formarían tantos hilos de tinieblas, y mi Querer quedaría entristecido, no pudiendo desenvolver
en ti toda la potencia de mi Voluntad”.
(3) Mientras esto decía, yo quería ver si en mi alma había estos latidos humanos que
interrumpieran la vida del latido divino, y por cuanto miraba no los encontraba.
(4) Y Jesús: “Por ahora no hay nada, te lo he dicho para hacerte estar atenta y hacerte
conocer qué significa vivir en mi Querer, significa vivir de un latido eterno y divino, vivir con mi
aliento omnipotente”.
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14-27
Mayo 8, 1922
Las penas de quien ama a Jesús están
en continuas corrientes con su corazón.
(1) Continuando mi habitual estado, el bendito Jesús se hacía ver como rayo que huye;
ahora hacía ver la sombra de su luz, ahora su mano. Yo sentía una pena indescriptible y Él,
acariciándome la cara con su mano me ha dicho:
(2) “Pobre hija, cuánto sufres”.
(3) Y rápidamente se ha retirado. Entonces yo pensaba entre mí: “Tantas veces Jesús me
ha dicho que me ama tanto y que sufre mucho cuando me ve sufrir por causa de su privación,
¿quién sabe cuanto sufra ahora al verme petrificada por el dolor de su privación? Entonces
para no hacerlo sufrir tanto, quiero hacerme fuerza a mí misma, tratando de estar más
contenta, menos oprimida, más atenta en mantener mi vuelo, mi actitud en su Voluntad, a fin
de que le lleve mi beso no amargado, sino pacífico y contento, que no lo entristezca sino lo
consuele”. Mientras esto pensaba, ha salido de mi interior todo doliente y con su corazón todo
herido, y en su centro se veía una herida de la que salía una llamita, y me ha dicho:
(4) “Hija mía, es cierto que por cuanto más te veo sufrir cuando te privo de Mí, tanto más
siento Yo la pena, porque siendo tu pena ocasionada por mi privación, no es otra cosa que
efecto del amor que tienes por Mí, por lo tanto si tú estas amargada, oprimida, tu latido hace
eco en mi corazón y siento tu amargura y tu opresión. ¡Ah! si supieras cuánto sufro cuando te
veo sufrir por causa mía, usarías siempre esta cautela, esta atención para no amargarme de
más; son las penas de quien más me ama las que están en continuas corrientes con mi
corazón. Mira, la herida que ves en el centro de mi corazón, de donde brota la llamita, es
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precisamente la tuya, pero consuélate, porque si me da sumo dolor, también me da sumo
amor. Tú quédate tranquila y Yo seguiré adelante en cumplir mi justicia, pero no te dejo,
volveré frecuentemente, aunque sea como relámpago, no dejaré de hacerte mis pequeñas
visitas”.
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14-28
Mayo 12, 1922
La santidad en el Divino Querer: No hacer
nada propio, sino hacer lo que hace Dios.
(1) Estaba pensando entre mí: “¿Quién sabe en qué cosa lo he ofendido, que mi dulce
Jesús no viene según su costumbre? ¿Cómo puede ser posible que sin motivo alguno, la
bondad de su corazón santísimo, que fácilmente cede ante quien lo ama, deba resistir a tantas
llamadas mías?” Ahora, mientras éstas y otras cosas pensaba, ha salido de mi interior,
cubriéndome toda bajo un manto de brillantísima luz, de modo que yo no veía otra cosa que
luz, y me ha dicho:
(2) “Hija mía, ¿de qué temes? Mira, para hacerte estar segura y bien defendida te he
circundado bajo este manto de luz, a fin de que ninguna criatura, ni ninguna cosa pueda
hacerte daño, y además, ¿por qué quieres perder el tiempo con pensar que me has ofendido?
Para quien vive en mi Querer, el veneno de la culpa no ha entrado, y además tu Jesús te
fulminaría si te viese aun con pequeñas manchas de pecados y te pondría fuera del cerco de
mi Voluntad, y tú perderías rápidamente la actitud de obrar en mi Querer. ¡Ah! hija, la santidad
en mi Querer no es aún conocida; cada especie de santidad tiene su distintivo especial,
muchos, al oír que vengo tan frecuentemente a ti se asombran, no habiendo sido mi
costumbre hacerlo con otras almas. La santidad en mi Querer es inseparable de Mí, y para
elevar al alma al nivel divino me es necesario tenerla, o ensimismada con mi Humanidad, o en
la luz de mi Divinidad, de otra manera ¿cómo podría tener el alma la actitud de su obrar en mi
Querer, si mi obrar y el suyo no fuese uno solo? Ahora, el alma que vive en mi Querer toma
parte en todos mis atributos y junto Conmigo corre en cada acto mío, por lo tanto debe correr
Conmigo aun en los actos de justicia. He aquí por qué cuando quiero castigar te oculto mi
Humanidad, la cual es más accesible a la naturaleza humana, y tú a los reflejos de mi
Humanidad sientes el amor y la compasión que tengo hacia las almas, y me arrancas los
flagelos con los cuales quiero castigarlas, pero cuando ellas hacen tanto que me obligan a
castigarlas, ocultándote mi Humanidad te elevo en la luz de mi Divinidad, la cual absorbiéndote
y haciéndote feliz en Ella, tú no sientes los reflejos de mi Humanidad, y Yo quedando libre
castigo a las criaturas, así que, o te manifiesto mi Humanidad haciéndote concurrir junto
Conmigo a los actos de misericordia hacia las criaturas, o te absorbo en la luz de mi Divinidad
haciéndote concurrir a los actos de justicia. Es siempre Conmigo que estás, es más, cuando
te absorbo en la luz de mi Divinidad, es más grande la gracia que te hago, y tú porque no ves
mi Humanidad te lamentas de que te privo de Mí, y no aprecias la gracia que recibes”.
(3) Y yo al oír que concurría a los actos de justicia, espantada le dije: “Amor mío, ¿así que
ahora que estás castigando a las criaturas haciendo caer las casas, estoy yo junto Contigo en
el hacer eso? ¡No, no, el Cielo me guarde de tocar a mis hermanos! Cuando Tú quieras
castigarlos yo me haré pequeña en tu Querer, no me difundiré en Él, para no tomar parte en lo
que haces Tú; en todo quiero hacer lo que Tú haces, pero en esto de castigar a las criaturas,
no, jamás”.
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(4) Y Jesús: “¿Por qué te espantas? En mi Querer no puedes eximirte de hacer lo que
hago Yo, la cosa es connatural y es propiamente esta la santidad en mi Querer, el no hacer
nada propio, sino hacer lo que hace Dios. Y además, mi justicia es santidad y amor, es
equilibrar los derechos divinos; si no tuviese la justicia faltaría toda la plenitud de la perfección
a mi Divinidad, así que si tú quieres vivir en mi Querer y no quieres tomar parte en los actos de
justicia, la santidad hecha en mi Querer no tendría su pleno cumplimiento, son dos aguas
fundidas juntas, en que una está obligada a hacer lo que hace la otra; en cambio si están
separadas, cada una hace su camino. Así mi Voluntad y la tuya son las dos aguas fundidas
juntas, y lo que hace una debe hacer la otra, por eso siempre en mi Voluntad te quiero”.
(5) Entonces me he abandonado toda en su Voluntad, pero sentía gran repugnancia por la
justicia, y mi dulce Jesús regresando me ha dicho:
(6) “Si supieras cómo me pesa usar la justicia y cuánto amo a las criaturas. Toda la
Creación es para Mí como el cuerpo al alma, como la cáscara al fruto, Yo estoy en continuo
acto inmediato con el hombre, pero las cosas creadas me ocultan, como el cuerpo esconde al
alma, pero si no fuese por el alma el cuerpo no tendría vida, así si me retirase de las cosas
creadas todas quedarían sin vida, así que en todas las cosas creadas Yo visito al hombre, lo
toco y le doy la vida: Estoy oculto en el fuego y lo visito con el calor, si Yo no estuviera, el
fuego no tendría calor, sería fuego dibujado y sin vida, y mientras Yo visito al hombre en el
fuego, él no me reconoce ni me da un saludo. Estoy en el agua y lo visito con quitarle la sed,
si Yo no estuviera, el agua no quitaría la sed, sería agua muerta, y mientas Yo lo visito, él me
pasa por delante sin hacerme ni una inclinación. Estoy escondido en el alimento y visito al
hombre con darle la sustancia, la fuerza, el gusto, si Yo no estuviera, el hombre tomando el
alimento quedaría en ayunas, no obstante, ingrato, mientras se alimenta de Mí me vuelve la
espalda. Estoy escondido en el sol y lo visito con mi luz casi a cada instante, pero ingrato me
corresponde con continuas ofensas. En todas las cosas lo visito, en el aire que respira, en la
flor que perfuma, en el vientecillo que refresca, en el trueno que cae, en todo; mis visitas son
innumerables, ¿ves cuánto lo amo? Y tú estando en mi Voluntad estás junto Conmigo en
visitar al hombre y en darle la vida, por eso no te espantes si alguna vez concurres a la
justicia”.
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